Un ‘Sí, quiero’ diferente
Las ‘wedding planners’ alavesas coinciden en que las parejas buscan celebraciones cada vez más personalizadas, con cócteles más largos, fiestas reforzadas y detalles pensados para sorprender a los invitados
Ser invitado a una boda a día de hoy supone sumergirse en una experiencia en la que no sabe uno qué va a encontrar. Y es que, si hace apenas unos años el protagonismo recaía en el banquete, los protocolos tradicionales o los detalles decorativos más convencionales, hoylas parejas buscan que su enlace sea una experiencia única, personalizada y capaz de sorprender a sus invitados. Es una de las principales conclusiones que extraen tres ‘wedding planners’ con amplia trayectoria en Vitoria y el territorio alavés: Mireia Baró, Susana Aguillo, responsable de De Fábula Events y Laura, de La Mar de Momentos.
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La transformación no se limita a un único aspecto de la celebración. Afecta a la forma de organizar la jornada, al peso de la fiesta, al formato de los banquetes e incluso al propio concepto de boda. “Cada vez más las bodas son un reflejo de la pareja”, resume Mireia Baró, que lleva más de una década dedicada a la organización de enlaces. Según explica, se ha roto el modelo tradicional y estandarizado para dar paso a celebraciones mucho más adaptadas a los gustos de los novios: “No es un estándar, sino que cada celebración la adaptamos mucho al tipo de pareja”.
Esa misma idea la comparte Laura, de La Mar de Momentos, empresa que acumula nueve años de experiencia. A su juicio, las parejas “buscan hacer experiencias para sus invitados”, evitando protocolos y compromisos para lograr celebraciones “más cuidadas y especiales”.
La búsqueda de la diferenciación también aparece de forma recurrente en las parejas con las que trabaja Susana Aguillo, responsable de De Fábula Events y con cerca de 18 años de experiencia en el sector. “Cada vez quieren hacer cosas más diferentes”, explica. Después de acudir a numerosas bodas de familiares y amigos, las parejas buscan fórmulas que les permitan ofrecer algo distinto. “Muchas veces me piden otra cosa que no se haya hecho en las bodas de primas, amigas…”, resume Aguillo.
La fiesta gana protagonismo
Si hay un apartado que ha ganado peso en los últimos años es la fiesta posterior al banquete. Aguillo asegura que las parejas están destinando cada vez más recursos a ese momento de la celebración: “Ahora lo que más impulsan es invertir más en el momento de la fiesta, para sorprender invitados, contar con una barra libre, un buen Dj o banda…”.
La tendencia también la perciben las otras profesionales que trabajan en el territorio alavés. Baró destaca que cada vez son más habituales las actuaciones musicales en directo para abrir la discoteca, además de las denominadas horas locas o espectáculos sorpresa. El objetivo, explica, es ofrecer algo inesperado que convierta la boda en una experiencia memorable para los invitados.
Otro de los cambios más visibles se produce en la mesa. Las tres 'wedding planners' coinciden en señalar que los aperitivos han ido ganando terreno frente a los banquetes largos y estructurados de antaño.
Baró explica que, aunque el formato clásico incluía aperitivo, primer plato, segundo y postre, cada vez es más frecuente reducir el tiempo sentado a la mesa. “Ahora estamos haciendo un principal y postre directamente; es muy habitual”, indica. En la misma línea se expresa Laura, que resume la tendencia de forma clara: “Cada vez se hace más cóctel largo y un menú un poquito más corto”.
Para Aguillo, el cóctel se ha convertido en uno de los momentos más atractivos de la jornada porque favorece la interacción entre los invitados. La organizadora defiende las denominadas ‘bodas de tardeo’, con aperitivos más extensos, espacios para sentarse y un servicio posterior más breve. Se trata, asegura, de una fórmula cada vez más extendida y que ya triunfa en ciudades como Madrid o en países como Francia.
Menos protocolos
La personalización se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de las bodas actuales. Si antes existía una estructura prácticamente inamovible, ahora cada pareja diseña su celebración a medida.
También las tendencias decorativas evolucionan constantemente. Las 'wedding planner' señalan que la fotografía ha derivado hacia estilos más editoriales y naturales, mientras que determinados elementos desaparecen y vuelven según las modas. Como ejemplo citan el pastel nupcial, que perdió protagonismo durante un tiempo y que ahora vuelve a ganar presencia, al igual que las torres de champán para el brindis.
Aguillo también ha observado cambios en este ámbito. Los rincones temáticos o corners personalizados, muy populares hace unos años, ya no tienen la misma demanda, ya que las parejas optan por elementos “más prácticos”.
La profesional recuerda que ha llegado a organizar bodas en una plaza de toros o contado con un robot para amenizar una boda: “Cada pareja es un mundo, pero sea la boda que sea, ponemos todo de nuestra parte para que salga de diez”.
Respecto al tipo de ceremonia, las tres profesionales coinciden en que las bodas civiles han ganado terreno, aunque sin desplazar completamente a las religiosas.
Baró asegura que sigue organizando “muchísimas ceremonias religiosas”, aunque también civiles, dependiendo de las creencias y preferencias de cada pareja. Aguillo recuerda que ha habido temporadas en las que el número de ceremonias civiles y religiosas estuvo prácticamente igualado, aunque considera que actualmente existe “más tendencia a bodas civiles”.
Laura también percibe un predominio de este formato: “Nosotras sí que hacemos muchas más ceremonias por lo civil que religiosas”.
Ubicación
La elección del lugar de celebración es otro aspecto que ha evolucionado en los últimos años. Baró asegura que cada vez organiza más bodas de destino, celebraciones vinculadas a lugares significativos para la pareja, ya sea porque allí se conocieron, pasan sus vacaciones o vivieron momentos importantes de su relación. Al igual que destaca el creciente interés de parejas extranjeras por casarse en España.
Laura observa una realidad más diversa. Aunque muchas parejas siguen apostando por quedarse cerca de casa, sí aprecia una mayor búsqueda de fincas y espacios al aire libre que permitan desarrollar parte de la celebración en exteriores.
Por su parte, Aguillo cree que el encarecimiento de algunos servicios, especialmente el transporte, puede provocar un retorno parcial a las bodas urbanas. Aun así, considera que Vitoria cuenta con pocas infraestructuras para este tipo de celebraciones dentro de la ciudad. Lo que sí percibe es que en Álava todavía existe cierta resistencia a celebrar bodas en destinos más alejados. “A la gente le cuesta un poco todavía salir del caparazón”, comenta, aunque cree que esa mentalidad está cambiando poco a poco.