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Una entrada triunfal tras 400 kilómetros de CaMinus

Getafe se volcó en la llegada a meta en silla de ruedas de Rubén Zulueta y Jose Ignacio Fernández en su último reto solidario por las enfermedades raras. Pero encontrar hoteles realmente accesibles sigue siendo "un problema muy gordo"

Una entrada triunfal tras 400 kilómetros de CaMinusCedida

Corría el año 2018 cuando Rubén Zulueta, de Vitoria, y Jose Ignacio Fernández, de Bilbao, estaban en un camping de La Rioja que les cambió la vida. No se conocían, pero descubrieron de forma casual que compartían la misma distrofia muscular y una actitud positiva ante la vida. Un año después, se convirtieron en las primeras personas en hacer el Camino en silla de manera autónoma desde Roncesvalles hasta Santiago de Compostela. Hasta la fecha, estos integrantes de la asociación CaMinus han completado siete retos solidarios, con el apoyo de Fundación Vital, gracias a los cuales han recaudado más de 50.000 euros para la Fundación Isabel Gemio.

Y sus objetivos siguen siendo los mismos: investigar las enfermedades raras, promover la movilidad accesible y transmitir optimismo.

En imágenes: CaMinus inicia su ruta de 400 kilómetros en silla de ruedasAlex Larretxi

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30 euros por cada kilómetro

El jueves 11 completaron su último desafío hasta la fecha. Es el que les llevó de Vitoria hasta Getafe, centro geográfico de la península, en una iniciativa impulsada por la empresa Rehatrans con motivo de su 30 aniversario, la cual se comprometió a dar una aportación solidaria de 30 euros por cada uno de sus 400 kilómetros

Al final, los hicieron en once etapas que les dejaron “hechos polvo, reventados, porque, la verdad, es fatigadísimo. Pero también con una ilusión tremenda, que hace que te olvides del dolor. El cansancio, viene después”, resume Zulueta.

Pero su llegada a Getafe fue triunfal. “Se volcaron en el recibimiento”, recuerda aún emocionado. Así que esos últimos kilómetros no pesaron tanto porque les llevaron en volandas.

Rubén Zulueta, Antonio González y Jose Ignacio Fernández, en el recibimiento de Getafe

“Antes de la entrada de Getafe, nos estaban esperando, cuatro motos, dos coches de policía municipal, una ambulancia, dos motos, otro coche de protección civil... La verdad que fue impresionante porque cortaron todas las calles para que entráramos José y yo escoltados en una comitiva hasta el polideportivo (de Juan de la Cierva)”.

Emocionante llegada de CaMinus

Desde las ventanas

La gente les empezó a aplaudir por las ventanas y por las calles, “fue superemocionante. Te puedes imaginar que lo último que piensas es en que vas cansado y se te cae la lágrima de emoción. Nos estaban esperando muchas asociaciones de personas con diferentes discapacidades de todo Getafe, una txaranga... Fue un momentazo tremendo”.

Y les acompañaron andando hasta el lugar en el que tuvo lugar la recepción institucional. “Habían montando un escenario, y todo esto sin saber nada, y después de tanto esfuerzo por fin recibimos ese cheque que nos entregó Rehatrans por valor de 12.000 euros, que se lo dimos a la Fundación Isabel Gemio”.  

400.000 visitas

Cumplieron también el objetivo de dar más visibilidad a las enfermedades raras, “porque gracias a los medios de comunicación hemos salido en todos los lados. Y en nuestras redes sociales hemos tenido más de400.000 visitas”. Y se han implicado presentadores como Julian Iantziy Ramón García.

Lograron también dar positividad a las personas que las padecen y  a sus familiares, “pues necesitan ver que, aunque te toque vivir algo así, se puede seguir haciendo cosas, porque se puede seguir viviendo”.

Llegada a meta

Las piedras en el camino

Pero no todo fue un camino de rosas. La travesía estuvo repleta de desafíos físicos y de planificación, ya que al no existir un trazado establecido, se vieron obligados a transitar por carreteras nacionales peligrosas rodeados de camiones y caminos montañosos de gran dificultad, especialmente a partir de Lerma, “que fue de extrema dureza”.

Ante estas circunstancias, Rubén reconoce que “nos hemos jugado el tipo en muchas ocasiones”, lo que requirió de un mantenimiento constante de sus sillas de ruedas por parte de Antonio González, que les acompaña desde una furgoneta para reparar graves averías, como la rotura de una amortiguación. 

A estas dificultades técnicas se sumó la “grave falta de adaptabilidad en los hoteles” y eso que planean su ruta con los que son accesibles. Pero su silla no entraba por la puerta del baño.

Por ello, Zulueta denuncia que “el alojamiento es un problema muy gordo en nuestros retos”, obligándoles a realizar reclamaciones ante su "falta de accesibilidad real". Gracias a ello, ya han retirado de sus webs que sí que lo eran.