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El jurado popular declara culpable de asesinato al acusado por el crimen de Maialen Mazón en Vitoria: piden 45 años de cárcel

El tribunal popular considera probado que el acusado mató a su esposa embarazada con alevosía y abandonó a su hija de dos años en la escena del crimen

El jurado popular declara culpable de asesinato al acusado por el crimen de Maialen Mazón en Vitoria: piden 45 años de cárcelEP

Al filo de la medianoche del jueves y tras una intensa jornada de deliberación, el jurado popular ha emitido un veredicto de culpabilidad contra Jaime Roca por el asesinato de su pareja, Maialen Mazón, ocurrido en mayo de 2023 en un apartahotel de Vitoria-Gasteiz. La decisión, fundamentada en las pruebas presentadas durante las ocho sesiones de la vista oral, declara al procesado responsable de un delito de asesinato con alevosía, dos delitos deaborto -dado que la víctima estaba embarazada de mellizas- y un delito de abandono de menor.

Sin atenuantes por "episodio disociativo"

El jurado ha sido tajante al rechazar las tesis de la defensa, que solicitaba la libre absolución alegando que el acusado sufrió un "automatismo zombi" o una "desconexión de la realidad" debido a sus adicciones y un trastorno mental previo. Por el contrario, el tribunal popular no ha apreciado ninguna eximente ni atenuante, considerando que Roca actuó de forma plenamente consciente y voluntaria.

No obstante, el veredicto ha matizado algunas de las agravantes solicitadas por las acusaciones. Aunque se ha ratificado la alevosía y el parentesco, el jurado no ha admitido las agravantes de ensañamiento ni de género. Pese a esta exclusión técnica, la Fiscalía y el resto de las acusaciones -familia de la víctima, Consejo del Menor de Álava y la Asociación Clara Campoamor- han decidido mantener su petición de 45 años de prisión. El desglose de la pena solicitado consiste en 25 años por el asesinato, ocho años por cada uno de los delitos de aborto y cuatro años más por haber dejado a su hija sola junto al cadáver de su madre durante 18 horas.

Crónica de un juicio marcado por el horror

En la Audiencia Provincial de Álava se pudo escuchar el desgarrador testimonio del padre de Maialen, quien describió un escenario de control absoluto y violencia psicológica sistemática. Según relató el progenitor ante el jurado, el acusado ejercía una vigilancia constante sobre las comunicaciones de su hija, llegando a quitarle la insulina que necesitaba para su diabetes o reteniéndole la documentación personal para impedir que le abandonara. Esta primera jornada dibujó a Jaime Roca como un hombre de "dos caras": educado hacia el exterior pero con frecuentes arrebatos de ira y una "obsesión por controlar" que terminó por "partir el alma" de la familia.

A medida que avanzaban las sesiones, las pruebas periciales y los agentes de la Ertzaintza aportaron detalles técnicos sobre la brutalidad del ataque. La joven recibió hasta 13 cuchilladas mientras se encontraba sentada o tumbada, lo que reforzó la tesis de la indefensión de la víctima. Las cámaras de seguridad del apartahotel mostraron la frialdad del acusado, quien tras cometer el crimen salió del recinto portando una chaqueta con manchas de sangre y una mochila donde se presume que ocultó el arma blanca, que nunca ha sido localizada. Especialmente duro fue el relato sobre las 18 horas que la menor pasó sola sin comer ni beber en la habitación, un trauma que todavía requiere atención psiquiátrica infantil.

El debate jurídico se centró en la imputabilidad del procesado. Mientras la Fiscalía sostenía que Roca mató a Maialen porque ella había decidido romper definitivamente la relación y él la consideraba "suya", la defensa insistió hasta el último momento en una supuesta"vulnerabilidad neuropsíquica" derivada de un TDAH y el consumo de sustancias. Las acusaciones criticaron duramente esta estrategia, señalando la ausencia total de arrepentimiento del acusado durante casi todo el juicio, así como su falta de interés por el bienestar de su propia hija presente en el lugar de los hechos.

En la recta final de la vista, el juicio quedó visto para sentencia tras una breve y sorpresiva intervención de Jaime Roca. Tras haberse negado a declarar anteriormente alegando malestar anímico, el acusado utilizó su derecho a la última palabra para pedir perdón. "Lo siento mucho, pido perdón sobre todo a mi hija", afirmó antes de que el jurado se retirara a deliberar. Un perdón que, a tenor del veredicto de culpabilidad emitido por el tribunal popular, no ha servido para mitigar la responsabilidad de un crimen que ha conmocionado a la sociedad alavesa y que ha puesto en entredicho los protocolos de protección de víctimas, tras revelarse que la Ertzaintza había rebajado el riesgo de Maialen de "extremo" a "bajo" poco antes de su muerte.