“Coged el vaso. Os voy a dar un poco de té saharaui. El primero es amargo como la vida, el segundo es dulce como el amor y el tercero es suave como la muerte. Con este, lo que he hecho es hacer una mezcla”, explicaba este sábado en el Machete Mutse, de Desertia Elkartea, que promueve el talento, arte y emprendimiento saharui a todas las personas que se animaban a entrar en su jaima. Bajo ella, se hacía uno de los talleres de la segunda edición de Gazte Plaza, que reúne a jóvenes artistas locales para mostrar su talento y creatividad ,con más de veinte propuestas culturales gratuitas en el Casco Viejo.
Un evento, que forma parte del acuerdo presupuestario de 2025 entre el gobierno municipal PSE-PNV y EH Bildu, gracias al cual se ofrecen conciertos, talleres, teatro, danza, pintura y diversas exhibiciones en tres plazas: en El Machete para respirar y crear, la de Santa María, para moverse, y la de Burullería para escuchar.
Su programación al detalle se puede consultar aquí.
Este taller, en concreto, se valió del té saharaui como punto de encuentro, “para conectarte con la comunidad y contigo misma” y para conocer otras culturas, como la sahararui.
“Ahora, lo que vamos a intentar es pararnos y conectarnos con tu vaso” -proseguía Mutsu-. Tenemos aquí pinturas, rotuladores y diferentes texturas de pinceles porque lo que quiero es que con toda la tensión con la que vienen, la pongan en el vaso”.
PINTANDO
Adur, de Vitoria, estudiante de Bachiller, se animó a decorarlo con violetas. Se sentó allí para "probar, conocer otras culturas y para expresarme a mí mismo”.
A su derecha, Harriet, también de Gasteiz, estudiante de Educación Social, que optó por pintarlo de forma más abstracta, también quería conocer otras culturas, porque “me llama el mundo de la Cooperación Internacional”. Curiosidad y ganas de aprender, que nunca están de más.
Era también el caso también del barcelonés Mario, afincando en la capital de Álava, que decoró su vaso con formas geométricas: “Estudio Trabajo Social y quiero tener conocimiento de culturas más amplias”.
Como tatuajes
En otro taller hacían grabados en espejo, trasladando la técnica del tatuaje. Lo hacían con la ‘dremel’, una grabadora igual que las máquinas rotativas de los ‘tatus’, solo que en vez de proyectar tinta, el grabado es por desgaste, con imágenes de la diseñadora artística Carla, de Vitoria, cuyo nombre artístico es By Delova, que también es directora de arte y lleva un tiempo tatuando.
Es el segundo año que participaba en Gazte Plaza. El primero lo hizo con un proyecto de cartelismo tipográfico e “iniciativas así me parecen muy guays para dar visibilidad a artistas de aquí y a que las personas prueben cosas nuevas y a que entre ellos puedan conocerse”.
Una de sus participantes escogió una calavera con corazones. “No se me está dando tan mal para ser la primera vez”, presumía esta joven de Basauri, residente en Vitoria, que estudió Historia del Arte, a la que éste todavía le sigue tirando.
BARROS
Al lado, la ceramista de Llodio, Aitziber, trajo barros de distintos colores y estados para que adultos y menores experimentaran con ellos.
“Es el primer año que participo y todo lo que sea llevar a la cultura a la calle, es genial”, declaraba en su primer año en Gazte Plaza.
FERIA
Cerca de allí, en El Farolón, una veintena de puestos exhibían productos artesanales, como láminas, camisetas, joyerías o jabones. Entre ellos, el del gasteiztarra David Rubio Wood Crafts, repitiendo experiencia en Gazte Plaza, tras lo mucho que le gustó estar en el mercado y conocer a más gente.
Está especializado en maderas nobles, resina y flores secas, aunque a la feria trajo, sobre todo, pinchos de madera para el pelo con cola de ballena, pasadores, broches o joyería, como pendientes de bellota con flores en su interior.
Pero, curiosamente, no estudió nada relacionado con el arte como tal. “Soy ingeniero y me dedico a ello, pero de txiki ya fabricaba cosas, a Olentzero le pedía a herramientas”, reía al recordarlo.
CONCIERTOS
Pasadas las doce, en la plaza Santa María, con una estructura metálica negra parecida a la de un columpio, ultimaban los preparativos para la performance Modo avión, de Zilipurdi.
A esa misma hora, en la Burullería ya se escuchaba a Maider Lasa Santamaría, que combinaba con Ahotsa Dantzan y Ahots Hutsean, un taller de voz y presencia con un concierto de escucha.
A las 22.00 horas, sonará allí la última, con el drag show de Andrigina.