“Es verdad que tenemos el mundo revuelto, pero como cristianos, tenemos que poner luz portadora de paz”
A las 19.00 horas, en la iglesia de San Vicente, el sacerdote José Antonio Goñi, licenciado en Teología y doctor en Liturgia, da el pregón de la Semana Santa
La niebla matinal es sobrecogedora a primera hora en Vitoria. E impresiona todavía más cuando se observa cómo envuelve con su espeso manto la torre del Seminario. Allí, a las diez de la mañana, cada martes, comienzan las clases de Liturgia y Sacramentos que imparte José Antonio Goñi, el sacerdote de Pamplona, que se ordenó como tal con apenas 24 años, gracias al apoyo de su entorno, ya que desde los 17 tuvo clara su vocación. Algunos de esos estudiantes a los que en su día dio clases han elegido a este licenciado en Teología y doctor en Liturgia, para que esta tarde, a las 19.00 horas, sea el pregonero de la Semana Santa de Vitoria de este 2026, el cual finalizará con un concierto de música sacra con el Coro San Viator.
El templo elegido es el de San Vicente, por ser el que acoge el “Paso” que da nombre a la Cofradía de Nuestro Señor con la Cruz a Cuestascon el objetivo de celebrar el primer centenario de presencia en las calles de Gasteiz de la procesión del Santo Entierro de cada Viernes Santo.
¿Qué supone para usted, como sacerdote de Pamplona, dar el inicio de la Semana Santa de Vitoria con este pregón?
–Me supone una alegría e ilusión porque significa que alguno de los que pertenece a la Junta que lo organiza me ha oído y le ha gustado, porque le he tenido como alumno. Es un reconocimiento a cómo imparto las clases, y a que las cosas que voy haciendo llegan de alguna manera. Y por otro lado, es una responsabilidad porque eres el que vas a marcar un poco que la ciudad de Vitoria viva la Semana Santa, y darle ese atractivo y empuje.
“La Semana Santa fortalece el atractivo de nuestra ciudad”
SU DISCURSO
¿Qué mensajes va a trasladar?
–Quiero compaginar lo que es la religiosidad popular, esto es, esa vivencia más emocional que transmiten las procesiones de Vitoria, con otra más objetiva sobre la celebración de los últimos días de la vida de Jesús, su entrada en Jerusalén, muerte y resurrección.
¿Y le ha costado escribirlo o tenía muy claro lo que quería contar?
–No es fácil escribirlo, pero sí que quería transmitir una idea más de fondo, más teológica, y es cómo en la Semana Santa se celebran tres Pascuas. La primera, la originaria, es la Pascua de los judíos.Pascua en hebreo significa “paso”, porque se celebró que Dios pasó por el pueblo judío que estaba esclavo en Egipto, y pasó de la esclavitud a la libertad. Después, vino la Pascua de Jesús, en la que ese paso no fue de la esclavitud a la libertad, sino de la muerte a la vida. Y luego la tercera Pascua es nuestra propia Pascua, en la que nosotros queremos unirnos a esa dinámica de Jesús, también para morir y nacer a la nueva vida. Entonces, desde ese fondo, quiero enlazar cómo se van viviendo las procesiones que hay aquí.
"En la exposición daré un pequeño tono dramático, que invite a vivirlo y que transmita un poco de sentimiento y de vivencia de lo que es la Semana Santa"
En la exposición daré un pequeño tono dramático, que invite a vivirlo y que transmita un poco de sentimiento y de vivencia de lo que es la Semana Santa.
¿Esta vivencia emocional de las procesiones con los últimos días de Jesús está acompasada o a veces hay desfases entre una cosa y la otra?
–Aquí, en nuestra tierra, suelen estar más acompasadas. ¿A qué me refiero? A que en Vitoria está la procesión del Silencio o del Santo Entierro y van con lo que se está celebrando en esos mismos días. En Andalucía, por decirlo con respeto, pueden estarlo menos porque hay procesiones todos los días y la celebración de Cristo crucificado, que corresponde al viernes, te puedes encontrar con que un lunes, un martes está ya procesionando por las calles un Cristo crucificado. Así que aquí corresponde más lo que sería la procesión con el contenido del día, pero en Andalucía, que las procesiones son más numerosas, pues te puedes encontrar con eso.
A veces, parecen que van por otro camino, al ser uno de los mayores acontecimientos de esa comunidad...
–Es como una celebración más de calle. Aquí, el frío nos invita al recogimiento y eso también siempre ayuda.
Lo que no invita mucho en estos momentos ni al optimismo ni a la paz son los conflictos en el mundo actual
–Es verdad que tenemos ahora mismo el mundo bastante revuelto y a la gente un poco asustada con esta situación de conflictos bélicos a distintos niveles. Pero frente a ese pesimismo, como cristianos, tenemos que poner una luz de esperanza y que sea portadora de paz. Yo suelo decir que quizás tú o las personas que tengamos a nuestro alrededor piensan que no pueden hacer nada en favor de una paz en un país que está a no sé cuántos kilómetros. Y por un lado, puede ser verdad, pero, por otro, puede ocurrir como con esa teoría de una mariposa que mueve las alas, de la que ahora mismo no me acuerdo como se llama.
El ‘efecto mariposa’.
–Sí, así que si la gente de mi entorno genera paz en su entorno, esa paz se va extendiendo. Entonces, nos parece salvaje, como es obvio, que de repente se levante Trump y diga aquí vamos a atacar eso, pero si yo evito lanzar mis pequeños misiles y siembro paz, se puede ir extendiendo. También yo, desde mi pequeño mundo, puedo ser portador de paz.
¿PURAMENTE LÚDICAS?
¿Se está cambiando el sentido cristiano de la Semana Santa por el lúdico?
–Sí que es cierto que las celebraciones cristianas, no solo de la Semana Santa en general, van adquiriendo un sentido lúdico. La Semana Santa, con el hecho de que son días festivos, los días de Viernes Santo, lunes de Pascua y la festividad también escolar provoca que muchas veces buscamos un hueco para poder escaparnos a la casa del pueblo, o a un sitio de vacaciones, o hacer algo diferente. Y va ensombreciendo, porque quizá uno, si está aquí, participa en celebraciones, pero cuando uno sale, queda como un poco más fuera del contexto, y suele ser más difícil buscar un lugar donde ir a una celebración o a una procesión.
¿Y cómo va a pasar usted, en concreto, estos días tras el pregón?
–Los días tras el pregón, me encargo de todas las celebraciones del obispo de Pamplona. Me toca estar al cargo de los preparativos y de la ejecución de las celebraciones y de ensayar también con las personas concretas. Entonces, compagino, trabajo con vivencia.
Predica con el ejemplo...
–Me toca estar en la Catedral de Pamplona coordinando esas distintas celebraciones. Y como se dan una vez al año, con esas personas que van a intervenir hacemos unos pequeños ensayos para ir organizándolas.
La Semana Santa también se vive en los pueblos de Álava
DESEOS
¿Y cuáles son sus deseos para estos días santos?
–Mis deseos para estos días santos son que la gente, al poder celebrar esa vivencia de que Jesús muere y resucita, no es un hecho aislado en él, sino que nos pide que, si nosotros nos asociamos a él y participamos de ese movimiento, podemos vivir una vida resucitada. Entonces, ofrecer que las personas vivamos en una vida nueva, una vida que esté más gobernada por el amor, por extender una fraternidad, por vivir como personas en todas sus dimensiones, más que en el egoísmo, más que en pensar solo en nosotros, más que en la guerra que hemos hablado, más que en el tener... Porque al final todo eso desemboca en una vida, no digo que no sea feliz, pero más insatisfecha, porque siempre tienes ganas de ese más.
AGENDA FRENÉTICA
Da clases en Vitoria, Pamplona y en Roma, dirige una revista de liturgia que publica el Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona, es consultor de la Comisión Episcopal de Liturgia y autor de innumerables libros. ¿Milagro o cómo le da tiempo a todo?
–(Sonríe) Pues organizándome en los tiempos muertos.
El último libro (Propio de los santos de la diócesis de Vitoria) lo presentó el día 10. ¿Cuál será el siguiente?
–Es uno de gran envergadura. Es un diccionario de liturgia, que más que un diccionario, es un manual puesto en orden alfabético. Coordino esa obra y escribo algunas partes. Tiene autores de España, Latinoamérica, Francia, Italia y algún alemán. Llevamos trabajando unos cuatro años y esperamos que salga a la luz este año.