La cooperativa Eraman comenzó a plantearse cómo podía maximizar el impacto positivo de los desplazamientos en bicicletas en la capital alavesa, más allá del reparto sostenible por el que era conocida. La respuesta a ello se materializó en el curso 2024-2025, momento en el que comenzó a poner su experiencia sobre dos ruedas para formar a los próximos ciclistas urbanos de Gasteiz. Lo hizo al impartir en 66 clases de sexto de Primaria de 28 colegios de la ciudad el programa municipal de formación ciclista para escolares más veterano del Estado, que echó a rodar en 2013 y que juega un papel clave para crear hábitos seguros desde la infancia. 

En el presente curso 2025-2026, lo harán en 55 clases, también de sexto de Primaria, de 21 centros con el objetivo de que aprendan a desplazarse sobre este medio sostenible de forma segura, autónoma y responsable con el fin de acelerar la movilidad ciclista.

Para el fin de este año escolar, 1.181 estudiantes habrán recibido las clases de circulación segura en bicicleta por parte de la cooperativa Eraman y por el ente promotor Centro de Estudios Ambientales (CEA)”, destaca el equipo encargado de impartir las mismas de Eraman, Peter Pla, Maider Egaña y Unai Portilla, quienes señalan que esta formación es de lo más motivadora, práctica y útil.

LUZ VERDE

Y eso se demuestra, tanto cuando el CEA abre la inscripción, en septiembre, ya que las plazas para los colegios interesados se suelen llenar, como en la evaluación final de resultados, en la que sus estudiantes ponen de manifiesto lo que han aprendido gracias a las mismas.

Les suele gustar. Están animados. Siempre hay algunos que no están tan familiarizados con las bicis o que han tenido alguna caída y tienen un poco de trauma, pero, por lo general, les gusta mucho. Incluso los niños que tienen más miedo, se acaban animando, porque al tener más información, ayuda. Y tener acompañamiento también”, resaltan.

Los profesores, cuya implicación es “fundamental”, también “están involucrados” y lo mismo pasa entre los pequeños estudiantes, quienes les dan luz verde al acabarla. “Hacemos una valoración al final de la clase. Nos sentamos todos a hablar de las cosas que les han gustado y que les han preocupado. Y después, hacemos un semáforo en el que ponen una pegatina según el color. Si les ha gustado el verde, si no les ha gustado el rojo y así. Y en general, suele ser muy positiva”, resaltan.

Para impartir este entrenamiento ciclista, se ajustan a una metodología adaptada como la del Bikeability, que es el programa nacional de Reino Unido.

Las sesiones como tal se dividen en dos mañanas, de 9.00 a 13.00 horas. Si bien, antes de ir al centro suelen preguntar también en qué tipo de situación se encuentran sus estudiantes, porque hay algunos en los que la costumbre es ir a la ikastola en bici y en otros, que no tanto. “Semana y media antes nos comunicamos con el centro para saber si hay niños que saben andar, y si necesitan bici o no, para saber si hay que prestarles alguna. Contamos también con un triciclo para estudiantes con necesidades especiales. Y el primer día también se les hace un test para saber cómo están”, precisa el equipo de Eraman.

CONOCIMIENTOS

Al empezar, les enseñan los elementos de seguridad básicos que se necesitan para andar en bici: casco, timbre, luces... La mecánica básica de la bicicleta y que vean cómo están los frenos o las ruedas, ya que se incide en la importancia de tener la bici en perfecto estado, “porque al final es su medio de desplazamiento”. 

Y que sepan cómo cambiar bien las marchas, una de sus grandes dudas, y que conozcan las señales. Entre ellas, la del ceda, que suele ser la gran desconocida.

También aprovechan para dar a conocer las ventajas que tienen las dos ruedas frente al que viene en patinete. Por ejemplo, “que no hay que cargarlas y que pueden, en general, arreglar las averías”. 

Y después, comienzan los ejercicios en el patio para practicar levantar una mano o la otra, a la hora de indicar si quieren ir por la izquierda o derecha, y también el equilibrio, frenar, mirar para atrás...”, detallan.

Allí, en el patio, distribuyen varios conos, y “lo primero que se les enseña es que vayan rectos”.

Sorteando conos Cedida

Luego, que tengan las manos en los frenos y que sepan frenar con ambos. Y, a continuación, hacen curvas y zigzag para sortear los conos. “Estos ejercicios del primer día también nos sirven para evaluar si son capaces de salir al siguiente a la calle. Y también para practicar con ellos y que cojan más soltura”, agregan. 

En el patio Cedida

EN LA CALLE

Porque la “prioridad” es la de que salgan a la calle siempre en ese segundo día, “aunque los dos días son bastantes prácticos e intentamos no subir a clase”.

Pero no siempre se puede, como cuando llueve, por ejemplo. Si finalmente, lo hace, tienen un plan ‘B’, que es cuando se activa el ‘protocolo de lluvia’, momento en el que van al polideportivo, si así lo ha reservado el colegio.

Así, una idea para aprovechar esas clases a cubierto es la de sacar un mapa con todos los bicicarriles de la ciudad, “para enseñarles cómo planificar rutas seguras para ir del ‘cole’ a casa o si van a hacer una actividad de tiempo libre desde su casa”. Además, aprovechan para ponerles algún vídeo.

Si hace nublado, o sol salen a la calle, a modo de pelotón, con chalecos amarillos con bandas reflectantes, y tras ellos, normalmente, un par de profesores.

Para ello, tienen unos recorridos ya definidos y con baja densidad de tráfico. Por ejemplo, en Zaramaga, por la plaza Laudio.

No obstante, ir en tensión, suele ser inevitable, sobre todo, ante intersecciones. Para rebajarla, en la medida de lo posible, una persona de Eraman suele encabezar el pelotón y los demás, van cortando las calles, vigilando que no pasen coches o que salga alguno de repente de un parking.

Además, utilizan walkie-talkie para comunicarse en todo el trayecto, ante posibles percances, porque no siempre todo marcha sobre ruedas. Y no por pinchazos, precisamente, “porque eso todavía no nos ha pasado”, pero sí que se salgan cadenas.

Aparte, se recalca que no pueden andar por la acera, “porque muchas veces, cuando empiezan, les da miedo ir por otros sitios o no planifican la ruta”. También que miren hacia atrás.

En carretera, que circulen por la mitad, lo más seguro. “Y que se hagan ver, que miren siempre y que alcen el brazo para señalizar”. 

Porque una cosa es saber andar en bici y otra circular.