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La Psiquiatría alerta de que una inteligencia artificial puede ser letal en personas vulnerables

Los profesionales reunidos en Vitoria advierten del impacto de las pantallas en niños y adolescentes y avisan de que los ‘likes’ y las notificaciones actúan con el mismo mecanismo que se da en las adicciones

La Psiquiatría alerta de que una inteligencia artificial puede ser letal en personas vulnerablesJorge Muñoz

Medio millar de profesionales participa de forma presencial y 200 online, sobre todo de Iberoamérica, en el curso de actualización en Psiquiatría que se celebra en el Europa hasta mañana.

Este congreso es la reunión científica de referencia de la Psiquiatría estatal y en esta 34 edición aborda cuestiones de tanto calado como la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la salud mental, el impacto de las pantallas en niños y adolescentes o cómo, a pesar de existir tratamientos y fármacos eficaces para combatir la depresión, no siempre llegan a la ciudadanía.

La IA en las consultas de salud mental

La tecnología ha irrumpido en la salud mental y los psiquiatras alertan de sus consecuencias en la ciudadanía. “Al igual que en Psiquiatría, un fármaco eficaz puede ser letal en dosis inadecuadas, una inteligencia artificial también puede serlo en personas vulnerables”, advierte Pedro Moreno, psiquiatra especialista en tecnología e innovación científica digital en Psiquiatría.

Los psiquiatras Pedro Moreno, Edorta Elizagarate y Abigail Huertas.

Explica que la IA ya ha llegado a las consultas de salud mental y está modificando la manera en la que los pacientes se informan, interpretan los síntomas y se relacionan con su psiquiatra.

Los pacientes entran a la consulta habiendo consultado previamente a una IA y esta situación, aunque no llega a romper la relación clínica, la transforma, lo que puede derivar en errores diagnósticos.

“El problema no es que la IA responda, el problema radica en cómo interpreta el paciente esa respuesta, ya que la IA no evalúa el riesgo vital real”, advierte.

La IA es complaciente

Sostiene, además, que la IA es complaciente y siempre responde lo que se quiere oír. No tiene conciencia ni compasión ni te quiere; la IA ni es tu amiga ni tu psicóloga; parece que te entiende, pero solo suelta palabras.En cambio, la gente se cree que le entiende y eso puede ser peligroso. 

Por eso, el profesional reclama, primero una formación social urgente sobre inteligencias artificiales, tanto para médicos como para pacientes, ya que todo avanza muy deprisa y, segundo, un marco ético-legal en defensa del paciente para poder anticipar y reducir riesgos.

Otro de los peligros que cita el doctor Moreno es la violación de la privacidad, consecuencia de la cantidad de datos personales que las personas proporcionan a la IA.

Daño real

Son peligros –alerta– de un uso no supervisado de la IA que puede generar un daño real en autodiagnósticos psiquiátricos, un ajuste o abandono de la medicación, ideación suicida, trastornos de la conducta alimentaria y hasta psicosis.

En este contexto, pone el foco en los adolescentes que usan la IA sin supervisión adulta, en personas vulnerables a tener ansiedad por si lo que la IA les responde es verdad, en la adicción a la validación de chabots como ChatGPT y en el debilitamiento de la identidad por fusión con la IA. “La IA no puede sustituir una valoración clínica presencial, puede ser complemento, nunca sustituto”, deja claro Moreno.

En el ámbito de los avances tecnológicos, al peligro de las inteligencias artificiales hay que sumar el impacto del uso de pantallas en niños y adolescentes.

En este sentido, la psiquiatra infantil y de la adolescencia, Abigail Huertas, desgrana los primeros síntomas: irritabilidad, insomnio y dificultad de atención. Afirma que el impacto es directo en el neurodesarrollo infantil y adolescente y que el uso intensivo, especialmente el nocturno, altera los ritmos del sueño y puede desembocar en ansiedad, impulsividad y bajo rendimiento.

Falta de atención y aislamiento

La profesional constata un cambio de perfil: los adolescentes llegan antes a las consultas y los psiquiatras observan a menudo cuadros complejos (ansiedad, irritabilidad, desórdenes del sueño, problemas de atención y aislamiento).

Con el móvil entre manos.

En ocasiones, “para cuando las familias son conscientes, el deterioro ya es significativo y la queja pasa del está triste a no puede ir al instituto, no se levanta, no duerme, no tolera la frustración y nos grita y lanza cosas”, subraya Huertas. “El cerebro adolescente es especialmente sensible a la recompensa social y los likes y notificaciones actúan como refuerzo intermitente, el mismo mecanismo que se da en las adicciones”, alerta.

Recomendaciones

A las familias les propone una intervención preventiva, establecer normas en casa para todos, también para los adultos.

Por ejemplo, dormitorio libre de móvil y ordenador, nada de pantallas al menos una hora antes de dormir, evitar su uso nada más levantarse y retirarlas durante las comidas.

Asimismo, recomienda priorizar actividades fuera de las pantallas, no solo durante el tiempo de ocio, también en la escuela y, una vez que ya los chavales usan de forma habitual pantallas, ordenar el menú digital: menos cantidad, mejores contenidos y un uso más consciente.

En la agenda política

Preguntada por lo adecuado o no de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años como plantea el gobierno de Pedro Sánchez, la psiquiatra indica que los profesionales están satisfechos de que la regulación del uso de las pantallas esté en la agenda de los políticos, pero advierte de que no basta con legislar.

Entiende que las administraciones deben tratar todas estas cuestiones como un problema de salud pública e invertir en formar a docentes, sanitarios y en recursos de salud mental para niños y adolescentes. De lo contrario, todo se queda en recomendaciones, lamenta. 

La depresión, enfermedad creciente

La depresión es una enfermedad creciente. Es la segunda causa de discapacidad en el mundo por detrás del dolor de espalda. Y hoy en día existen tratamientos y fármacos eficaces para combatirla, pero no siempre llegan a la ciudadanía, tampoco a Osakidetza, denuncia el jefe del servicio de Psiquiatría de la red de salud mental de Álava, Edorta Elizagarate.

Según la encuesta de salud de España del INE, en 2023, el 14,6 % de la población de 15 o más años presentó un cuadro depresivo en las dos semanas previas a la entrevista y, dentro de ese grupo, el 8 % presentaba síntomas de un trastorno grave; datos claramente superiores a los arrojados en el estudio anterior de 2020.

Sin embargo, los tratamientos para prevenir o controlar la depresión mayor no llegan a parte de la población o las listas de espera son excesivamente largas, lamenta Elizagarate.

Terapia de estimulación magnética transcraneal (EMT) para tratar la depresión.

“Algunos ciudadanos recurren a la medicina privada porque la mayoría queda sin ser tratado eficazmente en la sanidad pública, a pesar de la alta preparación de médicos, enfermeras y psicólogos que trabajan en Osakidetza y en el resto de sistemas de salud del país”, apunta.

Falta inversión

¿Por qué? Por la falta de profesionales especializados con agendas de pacientes que impiden dedicar el tiempo necesario para esta patología.

También por el coste de los tratamientos y por la falta de inversión económica para que los profesionales puedan disponer de la tecnología adecuada, enumera.

Por ello, Elizagarate señala que abordar esta necesidad sanitaria creciente de la población requiere la reorganización de los servicios con los equipos humanos menguantes disponibles en la actualidad, el entrenamiento de los profesionales en las innovaciones que llegan cada año y, especialmente, el compromiso de las administraciones públicas con una inversión económica adecuada para afrontar este problema.