“Están cambiando vacas por coches y encima sin contar con el sector, porque es increíble que nadie haya preguntado y que desde Europa permitan estos acuerdos”. Es la voz de alarma que da la presidenta del sindicato agroganadero alavés (UAGA), Edurne Basterra, ante el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que lejos de suponer nuevos mercados y oportunidades de exportación, conllevará “competencia desleal” por una forma de producir “a lo bestia”, que prima más la cantidad que la calidad, y con unas normas fitosanitarias, laborales y medioambientales mucho “más laxas”, que las europeas, una de las más exigentes. 

Y pese a estar a la espera de ver cómo se resuelve la decisión del Parlamento Europeo de solicitar un dictamen al Tribuna de Justicia de la UE sobre su legalidad, las agrupaciones alavesas que representan al sector se han unido, ya que tanto UAGA como Ataca anuncian movilizaciones conjuntas para la semana que viene.  

Tractores hacia la frontera de Irun (Gipuzkoa) para denunciar el "desamparo" por Mercosur y el avance de la dermatosis nodular bovina Efe

“No quiere decir que se pare”

En concreto, para los próximos 28 y 29, miércoles y jueves, respectivamente, que será cuando volverán a protestar en forma de tractoradas, “porque por mucho que hayan dicho que el tratado de Mercosur ahora va a ir a los tribunales europeos, esto no quiere decir que se pare aquí. Si mañana los eurodiputados deciden de manera provisional seguir con él, esto no se para”.

Y, como advierte, aunque parezca que “aquí estamos intercambiando cromos, no se están dando cuenta de que están jugando con la viabilidad de muchas explotaciones, con la vida de muchas familias. Y al final se lo van a cargar todo: el sector primario, la vida de los pueblos y los entornos rurales”. 

De hecho, la presidenta de UAGA cree, que de entrar en vigor, afectará a “todos los productos de Álava” y eso que ya de por sí, las explotaciones afrontaban un escenario complejo, ante la volatibilidad de precios, aumento de costes de producción y presión creciente de la normativa.

Basterra, presidenta de UAGA Pilar Barco

En este contexto, el acuerdo de Mercosur, más que arrojar luz al sector en forma de soluciones, oscurecerá su futuro “porque las condiciones, para nada, son las mismas, al competir en mercados diferentes con una producción y unas normas diferentes”. 

Unos cambios a peor, en definitiva. “Encima que ya no llegas al coste de producción, si te entra producto mucho más barato, con unas condiciones diferentes, la consecuencia va a ser que muchas de estas explotaciones van a cerrar, porque no pueden sostener la viabilidad, al competir con esos productos que vienen de fuera”.

“A todos los productos”

En consecuencia, los productos alaveses que se pueden ver afectados “van a ser todos o la mayoría porque al final va a implicar que entre carne de vacuno más barata y que la de aquí no se venda y en el cereal, lo mismo. Y en el caso del vino, aquí lo importante no es el vino, sino la uva del productor, que se tiene que pagar a un precio justo”.

Y es que ya hay determinados productos que se están pagando por debajo del coste de producción, por lo que “muchas veces ya no te es rentable producir y si encima ahora van a entrar productos muchísimo más baratos, en el lineal estarán al lado de los nuestros con un precio más bajo, pues va a ser bastante complicado poder vender esos productos”.

Por tanto, “el consumidor tiene que saber también que no se están produciendo de la misma manera. Entiendo que a la hora de hacer la cesta de la compra y dependiendo de cada economía familiar, la gente elige. Pero, claro, tenemos que elegir en las mismas condiciones”.

Ejemplos

Por ejemplo, en la carne de vacuno, “aquí, desde luego, no te dejan producirla con hormonas, pero en Argentina sí”. Además, la que venga va a ser más barata que la que se produce aquí, “con lo cual, ya solamente por el precio, estamos compitiendo en desigualdad. Y la manera de producir no tiene nada que ver. Allí son cebaderos inmensos. Aquí estamos acostumbrados a una que cuida el bienestar animal, y todo eso va a tender a desaparecer. Y ese ganado en una campa, también”.

Y en el cereal, es lo mismo. “Al final allí es producir a lo bestia. No piensan en la calidad, sino en la cantidad. Y encima no van a tener aranceles, que ahora mismo ya nos están entrando de Ucrania”, lamenta.

Ahora mismo el precio del cereal está “por los suelos, pero no los insumos, que cada vez están más altos. Entonces, ya tenemos un problema encima de la mesa”. Así que si entran productos de Argentina o Brasil, “lo de aquí es que no va a valer nada”. 

Y con el tema de los fitosanitarios, “llevamos en la UE una trazabilidad y una burocracia que es increíble. Pero es Europa la que va a abrir la puerta a esos otros alimentos. No tiene sentido”.