Euskadi continúa siendo la comunidad autónoma donde más pescado y marisco se consume de todo el Estado, 23,18 kilos al año por persona, cantidad un 30% superior a la media española, situada actualmente en 17,83 kilos por persona.
Sin embargo, el pescado pierde presencia entre las generaciones jóvenes y cada vez concentra más su consumo en perfiles de mayor edad, según el informe "El mercado de pescado y marisco en España". Los datos del informe, elaborado por 'Across The Shopper' para la OPPAO y Basque Food Cluster, a partir de estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, muestran una caída sostenida del consumo de productos pesqueros en los hogares españoles durante los últimos años.
Radiografía del consumo por edades
Los mayores de 65 años representan ya el 38,22% del volumen total consumido y alcanzan una media de 32,07 kilos por persona al año, prácticamente el doble de la media nacional. Mientras tanto, perfiles como jóvenes independientes o parejas jóvenes sin hijos quedan muy por debajo de los niveles de consumo esperados, con un 2% y un 6,3% respectivamente. El pescado sigue estando presente en la mayoría de hogares, pero pierde frecuencia dentro de la alimentación cotidiana y deja de ocupar el espacio que históricamente había tenido en muchas familias.
El estudio refleja además que el consumo fuera del hogar gana peso entre la población joven mientras el consumo doméstico pierde relevancia, un cambio que el sector vincula directamente a nuevas formas de vida y alimentación. El informe identifica además una combinación de barreras que aparece de forma especialmente intensa entre los consumidores jóvenes. El precio es el principal freno, aunque detrás surgen también cuestiones relacionadas con la comodidad, la falta de hábito o el desconocimiento sobre el producto.
El 61,1% de los jóvenes de entre 18 y 35 años considera que el pescado y el marisco son muy caros. Un 37,7% reconoce que le resulta incómodo cocinarlo y un 25,9% afirma que le parece complicado comprar pescado y marisco.
Cambios en los hábitos culinarios
Los hábitos de consumo también están cambiando y cada vez ganan más peso los formatos asociados a la rapidez y la facilidad de preparación. Conservas, congelados, productos elaborados o listos para consumir son las opciones que mejor evolucionan, mientras que el pescado fresco, ligado históricamente a la cocina doméstica y a la cultura gastronómica vasca, concentra las mayores caídas de consumo.
El estudio refleja además una pérdida progresiva de conocimientos culinarios entre las generaciones más jóvenes. Las recetas más habituales siguen siendo las más sencillas, como la plancha, el horno o el rebozado, mientras que los consumidores de mayor edad manejan una mayor variedad de preparaciones y recetas. Otro de los aspectos que destaca el informe es la diferencia entre la percepción saludable del pescado y su presencia real en la dieta cotidiana. Aunque la mayoría de jóvenes sigue asociando el pescado con una alimentación sana y equilibrada, el producto pierde espacio frente a opciones percibidas como más rápidas, cómodas o compatibles con el ritmo de vida actual.
Desde el sector pesquero vasco consideran que "detrás de esta evolución no solo hay factores económicos, sino también un cambio profundo en la relación de muchos jóvenes con la cocina, el tiempo y la alimentación, en un contexto donde cocinar ocupa cada vez menos espacio en el día a día y las decisiones de consumo están cada vez más vinculadas a la comodidad y la inmediatez".
En este contexto, la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondárroa (OPPAO) y Basque Food Cluster impulsan Arrain-ekin, "un proyecto que busca escuchar a los jóvenes y entender qué lugar ocupa hoy el pescado en su vida cotidiana, qué barreras encuentran para incorporarlo a su alimentación habitual y cómo puede reconectarse este producto con las nuevas formas de vida y consumo".
Dentro de esta iniciativa, el pasado 8 de junio se celebró un 'focus group' con 14 jóvenes entre 18 y 40 años para conocer de primera mano cómo perciben actualmente el pescado, qué factores condicionan su consumo y qué papel ocupa hoy dentro de sus hábitos alimentarios y rutinas cotidianas. La sesión abordó cuestiones relacionadas con el tiempo disponible para cocinar, la facilidad de preparación, el precio, los formatos más consumidos o el nivel de conocimiento sobre el producto, con el objetivo de entender por qué un alimento históricamente ligado a la cultura gastronómica y marítima de Euskadi pierde presencia en el día a día de las nuevas generaciones y qué puede hacer el sector para potenciar de nuevo su consumo.
Entre las conclusiones de la sesión, se muestra que el pescado aparece como un alimento valorado, asociado a salud, calidad, familia, tradición y momentos especiales. Sin embargo, no siempre encaja en la vida cotidiana de las personas jóvenes. Para muchas personas jóvenes, el pescado sigue estando ligado a "casa de los padres", a la pescadería, al horno, a saber cocinarlo "bien" o a comprarlo y consumirlo el mismo día. Algunas personas casi no lo comen en casa desde que se han emancipado, pero lo comen cuando van a comer a casa de sus padres. La barrera principal no es solo el precio, sino que también pesa mucho la falta de conocimiento: no saber qué pedir, cómo pedirlo, cuánto comprar, cómo cocinarlo o cómo conservarlo.