Eroski cerró el pasado año con un beneficio neto de 47 millones, un 33,1% menos que el ejercicio anterior debido al gasto asociado a su proceso de reordenación financiera culminado el pasado año, mientras que la facturación se ha elevado a 6.081 millones, lo que supone un incremento del 3,3% en sus ventas brutas.
Estos datos han sido dados a conocer esta tarde por Eroski en una comparecencia en la que ha estado presente la CEO del grupo, Rosa Carabel, y el director financiero, Josu Mugarra, quienes han subrayado que en el ejercicio se ha culminado la "normalización" de su estructura financiera.
A juicio de Carabel, 2025 fue un año "extraordinario", puesto que "nuestros negocios han seguido creciendo", al mismo tiempo que la reordenación de la deuda ha sido un "paso clave" que va a facilitar el camino para los próximos años. Para este año, Eroski confía en obtener un "crecimiento moderado".
La CEO de Eroski señaló que "hasta el momento" no se está percibiendo un aumento de la inflación que provoque un incremento de precios en la cesta de la compra, pero señaló que la subida de costes energéticos sí va a tener una repercusión "muy relevante" en las cuentas internas.
Además, Eroski ha conseguido el pasado año reestructurar su deuda, de forma que ahora "se barata, se reordena y se alargan los vencimientos" de esa deuda, subrayó Josu Mugarra. De los 3.500 millones de deuda que Eroski tenía de deuda en 2009 se han pasado a los 945 del pasado año, de los que más de la mitad (500 millones) están asociados a un bono cotizado en un mercado organizado en Luxemburgo y casi todo el resto se mantiene con entidades financieras.