En Suiza, el país de la neutralidad y del secreto bancario, en el de las grandes fortunas en cuentas opacas y cajas de seguridad de llaves extrañas, paradójicamente falta dinero.
Al menos al Tour de Romandía, al que se le cayó el patrocinador principal y desde entonces se mantiene en precario equilibrio financiero. La carrera suda para encontrar un sponsor capaz de sostener su entramado en el WorldTour.
Paradójicamente, el mejor ciclista del mundo, el mejor pagado, tasado en cerca de 10 millones del año, se presenta en la prueba helvética. Tadej Pogacar es el principal reclamo de la competición.
En la organización esperan que el efecto imán del esloveno sirva para expandir la carrera. El mejor hombre anuncio posible para visibilizar el Tour de Romandía, que comienza este martes con un prólogo.
Imparable Pogacar
A la cita llega Pogacar después de sus colección de exhibiciones en la Strade Bianche, la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la París-Roubaix (fue segundo) y la Lieja-Bastoña-Lieja.
Apenas cinco días de competición y cuatro victorias excelsas que han concedido tres Monumentos más a su cuenta de 13. El esloveno asomará en la prueba suiza disparado, en órbita.
En realidad se mantiene en las alturas desde su estallido en La Planche des Belles Filles, donde reventó cualquier cálculo y lógica para alcanzar la victoria de su primer Tour. Era 2020. De momento suma cuatro coronas en la carrera francesa.
Fue la presentación de un ciclista atómico, inasequible al desaliento. Solo frenado en la Grande Boucle por Vingegaard en 2022 y 2023. Desde entonces es imparable.
Un ciclista a la victoria pegado. Soldado a la gloria. El campeón de todas las estaciones y de cualquier tipo de carrera se ha convertido en el candidato único al triunfo siempre que su dorsal aparece en la lista de inscritos.
En la prueba suiza, cuatro equipos se han apartado de la inscripción por la presencia intimidatoria del esloveno imbatible.
Dos veces campeón del Mundo, el esloveno mágico, que el domingo ofreció lo mejor de su repertorio para someter a Paul Seixas, descubrirá el Tour de Romandía, carrera que nunca ha disputado.
Acude a la cita, que apuesta por la montaña después del prólogo de arranque, como el hombre a batir, aunque en realidad ninguno de sus rivales considera en serio que puedan someterle.
En busca del podio
Frente al omnipotente esloveno se medirán Primoz Roglic, Florian Lipowitz, Oscar Onley, Mauro Schmid, Antonio Tiberi o Lenny Martinez, llamados a pelear por los dos huecos del podio que deje Pogacar.
El esloveno, después de su paseo triunfal por el cosmos de las clásicas, rodará en su primera carrera por etapas del curso.
El Tour de Romandía se pondrá en marcha en Villars-sur-Glâne con un prólogo de 3,2 kilómetros, corto, explosivo y casi llano.
Después, Martigny abrirá la carretera con 171,2 kilómetros de perfil incómodo y Ovronnaz como punto de mayor exigencia. La segunda etapa, entre Rue y Vucherens, tendrá 173,1 kilómetros de terreno rompepiernas.
La tercera, con salida y llegada en Orbe, suma 176,6 kilómetros y una parte final más selectiva. El sábado, Broc-Charmey desplegará la montaña más dura antes del cierre del domingo entre Lucens y Leysin, con 178,2 kilómetros y la subida final a Le Sepey: 14,3 kilómetros al 5,9%.
El cambio de escenario probablemente no afecte al esloveno que nunca se cansa. Desea Pogacar conquistar el Tour de Romandía para continuar con su acumulación de logros y conquistas. El esloveno quiere perdurar en la historia, fijarla.
"Tengo muchas ganas de participar en el Tour de Romandía. Es una carrera nueva para mí, un nuevo reto y eso me entusiasma. Además, será mi primera carrera por etapas del año, así que es una buena incorporación al calendario. He oído que es una región preciosa para montar en bici", dijo Pogacar.
Campeón de la Tirreno-Adriático, París-Niza, Volta a Catalunya y Dauphiné, al esloveno solo le restan el Tour de Romandía, el Tour de Suiza y la Itzulia en su palmarés de campeón. La prueba helvética concede a Pogacar la opción de tachar el Tour de Romandía de la lista.