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La 'regla de los 7 días' y otros sencillos hábitos para no caer en gastos innecesarios

El consumidor puede recurrir a determinadas estrategias que le ayudarán a evitar el consumismo y a transformar sus impulsos de compra en decisiones más meditadas y acertadas

La 'regla de los 7 días' y otros sencillos hábitos para no caer en gastos innecesarios

A menudo, cuando salimos de compras o navegamos por internet, nos topamos con objetos que, sin saber muy bien por qué, despiertan en nosotros una atracción irresistible. Vemos algo que nos gusta, sentimos el impulso de comprarlo y para cuando nos damos cuenta ya estamos pagándolo en la caja o metiendo los datos de la tarjeta en la web del comercio de turno.

Si esto nos ocurre muy de vez en cuando, podemos considerarlo un capricho o un homenaje que no siempre está mal darse. El problema llega si estas decisiones, repetidas en el tiempo, se convierten en un hábito de consumo impulsivo, el cual puede acabar pasándole factura a tu bolsillo.

Por suerte, hay unas estrategias sencillas que nos pueden ayudar a frenar ese impulso y a aprender a comprar mejor. A continuación vamos a ver algunas de ellas.

Un hombre mira ropa en una tienda online.

La 'regla de los 7 días'

La regla de los 7 días consiste en algo muy simple y es que cada vez que quieras comprar algo que no sea estrictamente necesario, debes esperar una semana antes de hacerlo. No lo compres en el momento, sino deja reposar la idea de adquirirlo.

Esta técnica se apoya en la psicología del autocontrol y la psicóloga Kelly McGonigal explica en su libro The Willpower Instinct que dejar pasar un tiempo entre el impulso y la decisión rompe la conexión emocional que nuestro cerebro crea con el objeto deseado. Incluso una mínima espera de 10 minutos ya reduce la intensidad del deseo y siete días multiplican ese efecto.

Durante esa semana que dejas pasar, la emoción inicial se enfría y entra en juego la parte más racional del cerebro. Muchas veces ocurre algo inesperado y es que el deseo desaparece. Otras veces seguimos queriendo el producto pero, al darnos ese tiempo, podemos obtener más información, comparar precios y barajar otras posibilidades, de forma que la decisión que adoptemos será mucho más meditada.

Efectivo mejor que tarjeta

Está demostrado que gastamos menos cuando pagamos en efectivo, ya que el contacto físico con el dinero hace que seamos más conscientes del gasto. No es lo mismo pagar 150 euros pasando una tarjeta que entregar varios billetes de 20; ese dolor de pago actúa como barrera natural frente a compras impulsivas.

Si además sales de casa sin tarjeta, te aseguras de que no vas a gastar más de lo previsto.

Una mujer guarda dinero en efectivo en su cartera.

'Lista de deseos'

Para los caprichos, especialmente en las compras online, funciona muy bien el método de la lista de deseos. En lugar de comprar, añade el producto a esa lista y espera al menos 30 días. Este sistema combate la llamada adicción al clic, que lleva a comprar sin ningún tipo de reflexión.

Si te preocupa olvidarte del producto, pon una alarma. Curiosamente, olvidarlo suele ser la señal más clara de que no era tan importante como pensabas.

Ahorra antes de comprar

Si algo no estaba en tu presupuesto, no lo compres porque sí. Ahorra para ello y este hábito evitará que recurras al crédito, a la financiación al 0% o a decisiones que pueden comprometer tu dinero en el futuro por un deseo del presente.

Ahorrar antes de comprar también sirve como filtro y es que si no estás dispuesto a ahorrar para ello, probablemente no lo necesites tanto.

Piensa en horas de trabajo

Otra técnica muy valiosa es traducir el precio de las cosas a horas de trabajo. Saber que una chaqueta cuesta dos jornadas laborales o que un videojuego equivale a cinco horas de tu tiempo cambia radicalmente la percepción del gasto. Reflexiona sobre ello y serás más consciente del verdadero coste (no solo en dinero) de tus compras.

Consumir menos, decidir mejor

Ya lo ves, tanto la regla de los 7 días como el resto de propuestas no pretenden que te prives de todo, sino que gastes mejor tu dinero. Comprar menos no significa vivir peor, sino vivir más tranquilo, con menos estrés y teniendo un mayor control sobre tus finanzas personales.