El Red Bull se regala un doblete
Laurence Pithie y Arne Marit celebran el triunfo en la jornada inaugural del Tour de Eslovenia
Axel Van der Tuuk, la esperanza que vestía de naranja, el banderín del Euskaltel-Euskadi, y Diego Uriarte, estandarte del Kern Pharma, promovieron la rebelión de la fuga en el inicio del Tour de Eslovenia.
La suya fue una revuelta temprana mientras rezongaba el pelotón, que tiene tendencia a la somnolencia. Más si cabe cuando no percibe una amenaza real. El despertador puede esperar. También las prisas.
En el latifundio de Pogacar, que compite en Suiza, fueron felices, alegres y dicharacheros durante más de 100 kilómetros los emisarios del Euskaltel y el Kern Pharma hasta que Florian Lipowitz, símbolo del Red Bull, ordenó a los suyos que desarticularan las ilusiones de la escapada.
El germano, líder de la formación para el Tour, ejerce su ascendente en la aproximación a la carrera francesa. Tercero en la pasada edición de la Grande Boucle, Lipowitz eligió el camino esloveno, donde su formación es la más pudiente. Solo el Bahrain podía generar cierta fricción a sus deseos en la senda hacia Rogaška Slatina.
Protegido por sus compañeros, aguardaba un esprint, un escenario de adrenalina, vértigo y nervios abierto a los debates veloces, donde todo se agita cuando los lebreles salen de sus cajones.
El esprint lo componía un manojo del pelotón, apenas una treintena de ciclistas enganchados a la locomotora del Red Bull.
Pithie, muy fácil
Su velocidad, irresistible para el resto, generó un esprint que no lo fue en realidad. Laurence Pithie salió impulsado por la inercia con una superioridad irrebatible.
El neozelandés emergió de la foresta y celebró el triunfo con calma, mientras su colega de equipo, Arne Marit saludaba la victoria a unos metros.
Fuera de foco, el resto, a una distancia enorme del festejo de la formación alemana, varios peldaños por encima. Red Bull se regala un doblete.