Llegar y besar el santo. Eso es lo que le ha ocurrido al Club Jatorkide en su primera temporada en la tercera categoría del voleibol nacional. Tras el histórico ascenso a Primera Nacional que el conjunto gasteiztarra obtuvo al finalizar la pasada temporada, ahora el éxito se ha repetido en forma de permanencia en una división superior con un nivel muy exigente.

El club alavés ha finalizado la liga en una meritoria sexta posición, justo en la mitad de la tabla. Con 35 puntos en su casillero, el Jatorkide se ha quedado distanciado a 21 puntos sobre la zona de descenso y a sólo 11 de la tercera posición, última plaza que daba acceso a la promoción de ascenso.

Para ser el primer año en la categoría los resultados han sido prácticamente inmejorables y por momentos el equipo se permitió tener licencia para soñar. De hecho, la primera vuelta fue muy buena, tal y como asegura su entrenador Gerardo Méndez, pero con el paso de las jornadas la campaña se terminó haciendo larga para una plantilla muy joven y totalmente novata en la división.

De todas formas, el mayor hándicap para el equipo este año se ha dado fuera de las pistas. La poca ayuda a nivel económico que recibe el club –más allá de los patrocinadores locales– obliga a los jugadores a costearse los viajes por su cuenta. Una situación que se agrava mucho más teniendo en cuenta que hay dos conjuntos de las Islas Canarias en el grupo del Jatorkide, algo que impide viajar a toda la plantilla fuera de casa.

El técnico Gerardo Méndez da indicaciones durante un entrenamiento Jorge Muñoz

“La matrícula de cada jugador al inicio de temporada era de 700 euros, pero los que fueron a Canarias, que solo pudieron ir los que se lo pueden permitir, terminaron pagando más de 1.000 euros. Económicamente a largo plazo es un proyecto que de esta manera es insostenible. Necesitamos apoyo porque es un proyecto muy bonito, pero hay que hacerlo sostenible”, desvela el técnico.

Un proyecto con dos caras

El voleibol en Vitoria está creciendo, tanto a nivel de jugadores como a nivel de aficionados en las gradas. Méndez explica que el incremento de prácticantes es tan grande que a veces hay gente que se queda sin entrar a los equipos, a excepción de la categoría escolar donde sí juegan todos.

“Yo soy el entrenador de todas las categorías menores del club –infantil cadete, juvenil y la de arriba–. Desde hace cuatro años hemos subido los grupos a 16 jugadores, cuando lo normal en las categorías federadas es que haya 14 por grupo. Tenemos una lista de espera grande y a veces, con pena, tenemos que decirle a las personas que no pueden entrar porque ya no hay hueco”, relata el técnico.

Gerardo Méndez, técnico del Jatorkide Jorge Muñoz

Al realizar una evaluación de la temporada, Méndez argumenta que ve “cosas interesantes a futuro”. Este año le ha servido al Jatorkide para adquirir experiencia y asentar las bases en una categoría nueva. La idea para el próximo curso es seguir creciendo y mirar cada vez más arriba.

“Nuestro objetivo era ese, quedar por la mitad de la tabla y es justo lo que hemos logrado. Éramos un equipo muy joven, y por supuesto que se ha hecho difícil en algún momento de la temporada por la inmadurez o la impaciencia en ciertos instantes, al ver que las cosas se complicaban y no encontrábamos la salida. Pero bueno, era lo que más o menos sabía que iba a pasar, y lo que digo, al final todo salió genial”, explica el entrenador.

El Club Jatorkide compite la tercera categoría del voleibol nacional Jorge Muñoz

El buen hacer y las esperanzas que hay puestas en el equipo dentro de la pista chocan con la otra cara del proyecto: el apartado económico y la falta de instalaciones. El equipo entrena en la UPV/EHU, mientras que juega sus partidos en Aranalde, o a veces, Iparralde. El número de deportistas supera a lo que pueden ofrecer las instalaciones, situación que lastra en ocasiones los entrenamientos de alguno de los equipos inferiores.