El retorno del rey de la tierra blanca
Tadej Pogacar, emperador del ciclismo, inicia el curso este sábado en la Strade Bianche, su feudo, que defenderá ante la sensación Seixas, Van Aert, Pidcock, Del Toro, Healy, Grégorie, que aspiran a incomodar al esloveno
En el último día competitivo del pasado curso, Tadej Pogacar festejó su quinta victoria consecutiva en Il Lombardia. En el penúltimo día celebró el triunfo en los Tre Valli Varesine.
En el antepenúltimo día se proclamó campeón de Europa a lomos de otra exhibición, su marca de agua en cada carrera, con aspecto de gesta.
Todo eso sucedió en una semana de octubre. Antes de colocarse el firmamento europeo a modo de maillot, pintó otro arcoíris en su coraza. Otro Mundial que lucir. El verano lo dedicó a recolectar su cuarto Tour y el Dauphiné.
La primavera la empleó para los ramos de flores de las clásicas. Coleccionó el Tour de Flandes, la Lieja y la Flecha Valona.
Masculló la derrota en la París-Roubaix, donde fue segundo en su estreno, y maldijo otra Milán-San Remo, en la que finalizó tercero. Un año atrás, desbocado, al galope, jinete del Palio de Siena, conquistó la Strade Bianche por tercera vez.
Retorna este sábado Pogacar, el invencible, a la tierra que ha regado de victorias. Sobre las huellas de su supremacía, incontestable.
Los caminos blancos de la Toscana, los viñedos que ensalzan el sagrado sabor del vino Chianti y los cipreses, serios, solemnes y elegantes esperan al esloveno, el monarca de una carrera que diserta entre caminos de tierra, de trabajo.
"Espero un buen comienzo"
El suyo es ganar por aplastamiento. El esloveno es un ciclista sobrenatural. “Es mi primera carrera de la temporada y espero tener un buen comienzo. Hasta ahora he estado animando desde el sofá, así que estoy emocionado por volver a concentrarme y por fin competir”, comentó Pogacar antes de su entrada en acción.
El sterrato también es el latifundio de Pogacar. En la pasada campaña se lanzó a la aventura a falta de 64 kilómetros para Siena. Un año antes se escapó cuando restaban 82 kilómetros para la celebración en la Piazza del Campo, el corazón de la ciudad medieval.
Allí late el formidable Pogacar, que abre la campaña en “una carrera de la que tengo recuerdos inolvidables. Mi historial allí es bastante bueno y espero volver a estar en una buena posición el sábado. Esperamos tener rivales fuertes; la lista de salida siempre es de alto nivel en estas grandes carreras, lo que debería generar mucha emoción para los aficionados”, estableció el esloveno en declaraciones a su formación, el UAE.
El debut de Paul Seixas
Frente al esloveno mágico, el nuevo Caníbal, se medirán la sensación Seixas, Van Aert, Pidcock, Del Toro, Healy y Grégorie, que tratarán de soportar el impacto de Pogacar, en realidad el único favorito a la victoria.
Del Toro y Van Aert, vencedor en 2020, ofrecieron un espectáculo mayúsculo en el pasado Giro en la jornada con final en Siena y que se acodaba en la anatomía de la Strade Bianche. El mexicano, compañero del esloveno, será la segunda opción del UAE. El belga tratará de repuntar.
Alrededor de ellos, Pidcock, vencedor en 2023 y segundo el año pasado, intentará encontrar una rendija en Pogacar. El inglés resistió al esloveno en 2025. Después, el campeón del Mundo se fue al suelo. Aunque herido, se levantó y levitó para superar con rabia a Pidcock.
Pello Bilbao busca un buen puesto
En los caminos blancos pisará por primera vez Paul Seixas, el fenómeno que viene. El joven talento francés conocerá la Strade Bianche, uno de los paisajes más amados por Pogacar.
Pello Bilbao también estará en la Toscana en una carrera que le apasiona. El de Gernika fue 10º en 2021, su toma de contacto, 5º en 2022, 7º en 2023 y 5º en 2025. El otro vasco en carrera será Xabier Mikel Azparren, gregario de Pidcock.
La clásica, de 203 kilómetros, 13 menos que la pasada campaña, contará con 64,2 km de sterrato, divididos en 14 sectores de tierra y 3.530 metros de desnivel.
Antes del meridiano del trazado asoma el primer gran escollo, el sector de Lucignano d'Asso, el más largo. En cualquier caso, la parte decisiva podría comenzar en el Monte Sante Marie, con 1 km al 10,5 por ciento. En este punto Pogacar marcó diferencias en años anteriores.
Después llegarán Colle Pinzuto y Le Tolfe, a 12 km de meta, un sector en forma de U con una dura rampa de grava. Será la última del recorrido, donde quedarán al descubierto los favoritos.
Tras un último trecho ondulante, las calles de Siena decidirán en su icónica Via Santa Caterina. La rampa decisiva alcanza un 16,5 por ciento de desnivel en su punto más duro (700 metros al 9% de media).
Unas curvas bamboleantes en las arterías de Siena serán el escenario para decidir quién alcanza la gloria en la Piazza del Campo, territorio Pogacar. El rey de la tierra blanca se desempolva en la Strade Bianche.