Alex Goitiandia (Markina-Xemein, 2001) lanza flores a su compañero, Unai Lekerika. “Nunca se rinde. Es un gran compañero. No me da muchos consejos, pero hablamos bastante y con sinceridad”, describe. La pareja vizcaina afronta este domingo la gran final del Eusko Label Winter Series de cesta punta profesional –puntuable dentro de la Jai Alai League– ante Johan, suplente de Xabier Barandika, y Thibault Basque, a partir de las 12.00 horas.

¿Qué supone para usted haber llegado a la final del Winter Series? 

—Es lo que todos los pelotaris queremos. Es el torneo que más audiencia tiene, el que jugamos más a gusto y en el que más parejas participan. Es muy atractivo para nosotros y por eso es un logro tremendo. Me he preparado para esto durante mucho tiempo y es el resultado del trabajo. 

Juega la temporada de Magic City (Miami), que es un frontón de 36 metros con rebote de cristal. Ha tenido que adaptarse a una cancha de 54 metros. 

—No es fácil amoldarse. Otros pelotaris que también están en Magic City no han rendido tanto. Es una adaptación que cuesta y es complicado hacerse. Cambia todo: las dimensiones, los efectos, el material. Además, en Miami jugamos sin público y en Gernika con 1.800 espectadores en las gradas, lleno, y la presión es distinta. Estoy contento por cómo ha ido. Teniendo en cuenta los resultados, podríamos decir que no me ha afectado demasiado el cambio, pero sí que se hace duro. El apoyo del público y la preparación hace que la diferencia no sea tanta. 

"Johan también vuelve de Estados Unidos para jugar ese partido. No está siendo su Winter, pero está en la final y tiene sus opciones. Su juego pasa por el dominio de Basque y que él aproveche con pelota en los cuadros alegres"

Se hace más complicado aún en un frontón tan especial como el foral. 

—El Jai Alai de Gernika es complicado. Todos los detalles cuentan y se te nota cada defecto. Es un frontón largo donde técnicamente es muy importante ser hábil, porque hay menos margen de error. De todos modos, es un escenario que me encanta. Como tengo poder, puedo llegar fácil a pared. Juego a gusto. 

Jugar con Lekerika

Juega con Unai Lekerika, que cuenta con el aliento del público. 

—Me siento muy a gusto con él. Lo que mejor se le da es defender y tiene una defensa tremenda. Además de eso, es muy fácil comunicarse con él. Soy consciente de que si el zaguero me habla bien, soy capaz de subir un peldaño mi nivel. De esa manera, juego a gusto, sé a lo que tengo que jugar y es lo que más importa. Estoy contento con Unai. Nos compenetramos muy bien. Nos queda el último paso hacia la txapela y queremos ganar. 

Alex Goitia y Unai Lekerika, finalistas del Winter Series tras derrotar a Johan y Gorka Sorozabal. José Mari Martínez

Ha estado alternando la temporada de Magic City con el Winter y no ha podido ensayar todo lo que ha querido con su compañero. ¿Cómo se hace pareja? 

—Cada vez que regreso a Euskadi, hacemos algún entrenamiento juntos. Además, a mí me gusta mucho hablar de la estrategia que hay que seguir en cada partido, porque ahí es donde también se ganan los partidos. Hay que saber qué conviene o no a los contrarios. Me gusta ver los partidos de los contrarios y los llevo estudiados para saber cómo enfrentarme, por ejemplo, contra un revesista o un derechista que juega de arriba abajo o a pasar. Como Leke tiene todas esas virtudes, me gusta barajar todas las alternativas para intentar sacar la mayor ventaja posible. Opinamos los dos y elaboramos una estrategia. 

Lekerika está en un punto físico muy bueno. 

—Es cierto. Lekerika está aguantando muy bien físicamente y las lesiones le están respetando. Le veo muy bien y el público le ayuda mucho. Es uno de esos pelotaris que se viene arriba cuando el público le anima. Yo también tengo la suerte de tener una afición que me sigue a los distintos frontones. Estamos notando ese calor.

Viaje exprés a Miami

El domingo viajó a Miami, porque tenía partido el martes en Magic City, y regresó el miércoles. ¿Le puede afectar de cara a la final?

—No me ha hecho mucha gracia. Al estar clasificado para la final del Winter, quería estar enfocado directamente en ella, pero es lo que hay. Somos deportistas profesionales y si toca venir, cogemos el avión y jugamos. He preparado todo con mimo para afrontar la final con garantías. El jet-lag siempre afecta y los viajes largos tienen influencia en los músculos. Me he preparado a tope para afrontar el partido lo mejor posible. 

Johan Sorozabal juega en lugar de Xabier Barandika, lesionado, junto a Thibault Basque. ¿Cómo ve la final? 

—Es una pareja potente. Johan también vuelve de Estados Unidos para jugar ese partido. No está siendo su Winter, pero está en la final y tiene sus opciones. Su juego pasa por el dominio de Basque y que él aproveche con pelota en los cuadros alegres. Es un puntista muy peligroso. 

Barandika-Basque se anotan su primer triunfo de la liguilla de semifinales del Winter Series ante Johan-Gorka. Gaizka Portillo

¿Cómo se le mete mano a Johan y Thibault Basque

Basque nos va a dominar. Jugará de revés y de derecha a pasar. Su táctica será intentar evitarme a mí. Leke y yo tenemos claro cómo jugar y quitar a Johan. Si Unai atrasa, podré entrar en juego. Cuando la pelota se ponga viva, mi compañero podrá trastear con la derecha. Tenemos que aprovechar. La pelota muerta nos puede costar, porque Thibault está a buen nivel y genera ocasiones. 

El pelotazo a Xabier Barandika

Xabier Barandika no puede jugar la final porque se lesionó el olécranon de su codo izquierdo por una escapada suya en un desafortunado accidente. ¿Cómo lo vivió? 

—Fue una semana muy dura. Fue complicado de afrontar mentalmente. Xabier es un gran amigo y nos llevamos muy bien. Me sentía mal, porque le he fastidiado uno de los torneos más importantes del año. Fíjese, iba a venir a Dania a jugar el Biscayne y se iba a alojar en mi casa. Ha sido duro para mí. No soy culpable, pero sí que me siento un poco así. Él se ha portado muy bien conmigo y me ha reiterado que esté tranquilo. Es una faena, pero son cosas que pasan. 

Es un pelotari con mucho brillo y ha parece que el público tiene un enganche especial con usted. 

—A la gente le gusta mi electricidad. Me paran por la calle para decirme que doy espectáculo y es algo de agradecer. Estoy contento con el juego que estoy sacando. Lo que más me ha costado es mantener la concentración. Antes me salía del partido y me despistaba más fácil; no tenía tantas ganas de ganar, salía a pasármelo bien. Ahora, en cambio, pienso en ganar. La clave de mi progresión es que tengo hambre de ganar. 

Es uno de los partidos más importantes de su carrera... 

—Lo afronto como si fuera uno más. Quiero salir caliente, a tope. Es clave gestionar los nervios. Creo que tendré menos opciones de rematar.