A sus 30 años, este argelino afincado en Vitoria desde pequeño ha decidido romper su silencio. En su primera entrevista desde que estalló la grave crisis del CD Lakua, concedida a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, Akbache defiende su honorabilidad, asegura que no percibe ningún sueldo del club y que se gana la vida como consultor, critica la campaña de racismo hacia su figura y denuncia que todas las acusaciones vertidas hacia su gestión son “una pantomima”.
¿Cómo vivió el episodio del pasado viernes tras la tensa reunión en Zabalgana con los representantes de las familias?
Me llegó un mensaje de un padre avisándome de que me iban a montar un escrache, pero no tenía ninguna intención de anular esa reunión. Quería llevar un registro de asistencia para saber quién acudiría a la reunión y mi sorpresa es que para cuando yo llego, los dos instigadores de toda esta pantomima ya habían accedido al recinto con una reserva que no estaba a su nombre. La cogí a mi nombre y la pagué yo, que fueron 82 euros. Habían ido a hablar con la técnico del Ayuntamiento para pedirle la llave de la sala y cuando yo llegué había cerca de 60 personas sentadas. 12 no se identificaron, eran ajenas al club y esto cambió el clima de la reunión. Muchas sólo se dedicaron a increparme y solicitar mi dimisión. Había otras familias que realmente estaban preocupadas por la situación del club y otras que solamente vinieron a entorpecer que se dieran las explicaciones necesarias. De haber sido así, se habrían dado cuenta de que todo lo que está organizado es una estrategia de presión para que yo convoque elecciones y ellos saquen una plancha y pasen a dirigir el club. Los niños les dan igual. La imagen de la noticia con las camisetas con esparadrapos con las que jugaron las niñas el fin de semana... Las tiene su exentrenador, que es al que le cesamos. ¿Qué es lo que buscas? ¿Ayudar a las niñas y a los niños? ¿O mostrar una imagen de precariedad cuando en realidad no es esa la imagen?
Ese vídeo lo compartió un fotógrafo al que, por cierto, le vamos a poner una denuncia. Para empezar, no tiene autorización del club para difundir imágenes de menores ni autorización escrita por parte de todas las familias. Le llamé personalmente para pedirle que retirara la imagen. No solamente subió el vídeo sino que hizo la valoración diciendo que es una vergüenza que jueguen con estas camisetas y pedía a la Federación que interviniese. Le explicamos que las niñas tienen sus camisetas, pero ese entrenador, que va con la bandera de estar ayudando al Lakua, lo único que está intentando es quemar la imagen del club y quemarme a mí personalmente como presidente para que me canse y dimita.
¿A quién acusa de crear esa “pantomima”?
Una persona estuvo entrenando al equipo cadete C y otra al cadete B femenino. Ellos han estado colaborando con el club sin ningún tipo de inconveniente hasta que en octubre decidimos cesar la colaboración con el coordinador, que es el hijo de uno de ellos. Cuando nosotros le cesamos por razones que no quiero decir públicamente, a partir de ese momento empezamos a identificar problemas con las familias que empiezan en sus grupos. Es decir, arrancan en el cadete femenino y el cadete masculino, y empiezan a extenderse al resto de grupos federados. Luego vemos que hay problemas en los grupos de escolar y con el coordinador de escolar, y realmente no entendíamos el porqué. Cuando nos sentamos en noviembre para hacer una valoración económica de la situación dado que en diciembre teníamos que hacer frente a los pagos de las compensaciones de los entrenadores, nos damos cuenta de que faltan muchas cuotas por pagar. Estas dos personas organizan una reunión en la que involucran a las familias y entrenadores sin la autorización del club. Es una violación flagrante de la normativa interna porque tiene que haber una autorización expresa de la junta directiva. Al decirnos que van a seguir adelante y negarse a que alguien del club pueda estar, les cesamos de su colaboración a los dos de manera flagrante. Buscamos a dos entrenadores para que se hicieran cargo de los equipos al día siguiente para que los niños y las niñas no estuvieran afectados. Y efectivamente fue lo que pasó. Al día siguiente, ambos equipos tenían a sus correspondientes entrenadores y no pasó absolutamente nada más que eso.
Hace pocos días denunció en las redes sociales que hay racismo hacia su persona. ¿Puede aclarar esas palabras?
Cuando estaba saliendo del centro cívico, varias personas me insultaron directamente. Me llamaron “moro de mierda” y me dijeron que me fuera a mi país. Hay vídeos de ello. Hay personas que con una capacidad intelectual bastante limitada y con una visión bastante sesgada de la vida, les impide entender que haya una persona que se llama Mohamed, que sea de Vitoria, que se sienta vitoriano y que pueda dirigir un club deportivo. Yo no quiero decir que las 600 familias del CD Lakua sean racistas, ni muchísimo menos. O sea, no lo son. Son valoraciones personales y ahí no entro. Lo que no voy a permitir es que se haga público y que se utilice a niños de 7 años y tengan que escuchar ese tipo de cosas... Y que cojan y pongan a 20 niños a coger una pancarta. Estos son problemas de adultos, no de niños menores. ¿Qué clase de valores estamos enseñando a los niños? Somos una entidad que tenemos que defender la educación y los valores que trasladamos a los niños. El CD Lakua es un club multicultural en el que hay niños y niñas de distintas nacionalidades y religiones. Si esos niños cogen y escuchan que a su presidente le están llamando moro de mierda y que se vaya a su país, eso es racismo y discriminación racial. No creo que haya una campaña como tal, lo dudo muchísimo. Sería muy poco inteligente por parte de ellos, pero sí condeno que me lo hayan dicho, por supuesto, y condeno a esas personas en concreto.
¿Por qué estas personas a las que critica no se postularon en su día para presidir el club?
No tenían capacidad económica. Esto no es sencillo. Dirigir un club deportivo, sobre todo cuando entras en una situación en la que se necesita una inyección de capital, o tienes el dinero o no lo tienes. O tienes el dinero para ayudar, o te marchas. En ese momento, para mí 10.000 euros no era dinero, y ya está. No me sobra la pasta, pero en ese momento no era dinero. – O. San Martín