Todo lo bueno se acaba y el Azkena Rock Festival, también. Con alguno echando ya mano del depósito de emergencia en cuanto a energías se refiere tras las dos jornadas anteriores, Mendizabala ha afrontado hoy su última tarde de este 2026 con la intención de exprimir hasta el último sonido. Sin perder de vista el cielo después de lo vivido el viernes, el recinto se ha dispuesto a acometer una despedida en formato de maratón de conciertos.
El primer paso, a eso de las cinco y media de la tarde, lo ha dado el cuarteto gasteiztarra Lepora, que ha puesto el listón muy alto desde el arranque creando esa atmósfera especial que la banda sabe tejer tan bien en sus directos. A partir de ahí, azkeneros y azkeneras han tenido que hacer equilibrismos para repartirse entre toda la oferta paralela que se ha desplegado en un Mendizabala ya con todos los escenarios en funcionamiento.
La elección inicial, eso sí, ha sido sencilla para la mayoría porque las propuestas de Rodeo y Vandoliers son como el agua y el aceite. Pero es que hay no ha quedado la cosa, porque entre el stoner y el llamado country alternativo se ha colado, desde el Trashville la locura de Twin Ghosts. Si alguien no ha encontrando algo a lo que engancharse entre tanta variedad, malo.
Cada vez más gente
Con un personal cada vez más numeroso y con ganas de pasarlo en grande, al recinto han llegado, casi al mismo tiempo, Superchunk y Split Dogs, con lo que, de nuevo, ha sido como pasar de la noche al día. A estos últimos, en un tercer escenario que este año está acogiendo muy buenos conciertos, eran muchos los que les tenían ganas. La banda tiene en Harry Atkins un tesoro. El cuarteto no ha descubierto la pólvora pero lo que sabe hacer, lo borda.
A estas alturas de la tarde, el personal –sin parar de entrar gente– ya estaba a pleno rendimiento. No hay mejor manera para recuperar fuerzas que volverse a enchufar a la batería rockera. Y eso que son muchos los que llevan desde el jueves casi sin parar. Mientras una larga fila se ha seguido formando en el stand para comprar los bonos para el año que viene –cuando el ARF cumplirá 25 años–, a partir de las ocho y media ha tocado volver a triplicarse. Singular, especial y adictiva ha sido la actuación de Bridge City Sinners en Trashville, sobre todo gracias al buen hacer de Libby Lux.
Ha habido quien ha preferido encontrarse con Sleaford Mods, seguramente una de las apuestas más arriesgadas del cartel de este año, por lo menos para un festival temático como este. Por eso ha habido quien ha salido pitando de allí, encontrando refugio, por ejemplo, en la propuesta de unos Starbenders liderados por la magnética Kimi Shelter. La tarde ha sido de frontwoman de altura, no hay duda. Y sí, la lluvia se ha sumado a la fiesta.