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Gorka KnörrMúsico

“Lamento que haya mucha gente en la música que se queda por el camino porque no tienen medios para abrirse paso”

Arkabia abre sus puertas el 10 y el 11 a dos conciertos muy especiales de Gorka Knörr, en los que el gasteiztarra celebrará los 55 años pasados desde su primera actuación

“Lamento que haya mucha gente en la música que se queda por el camino porque no tienen medios para abrirse paso”Cedida

Desde su residencia en tierras catalanas, Gorka Knörr prepara ya su regreso a la capital alavesa para actuar tanto el viernes como el sábado en Arkabia. Lo hace de la mano de la Excursionista Manuel Iradier, en cuya sede ofreció en 1971 su primer concierto. Muy pocas, pero todavía quedan algunas entradas a la venta.

Todos los conciertos son únicos, pero estas dos actuaciones tienen un aire especial.

–Son especiales puesto que, de la mano de la Manuel Iradier, toco en Vitoria 55 años después. El 13 de febrero de 1971 fue mi primera actuación en público de nunca y fue en el salón de actos de la Excursionista. Por lo tanto, cuando hablé con la Manuel Iradier de la posibilidad de estos conciertos, la verdad es que la acogieron con entusiasmo y todo ha ido sobre ruedas. Además, volver a Vitoria siempre es especial.

Un momento del primer concierto de Gorka Knörr junto a Eduardo Moreno

¿Qué le diría a aquel Gorka Knörr de 1971?

–Ahora cuando me veo en la foto, la verdad es que me veo súper delgado, y con Eduardo Moreno a la guitarra, que era un guitarrista excepcional. Fue un recital muy bonito. Había poca canción mía porque cantaba canciones de Laboa, Natxo de Felipe, cosas que iba haciendo con Eduardo Moreno... Fue algo entrañable. Obviamente, uno se ha hecho mayor ya (risas). No sé lo que le diría pero sé que no quitaría nada de todo lo que he ido haciendo durante mucho tiempo, y en el campo de la música especialmente.

Primeros pasos

Hoy puede parecer tan normal, pero cantar en euskera y sobre determinados temas, en aquella época tenía su aquel.

–Evidentemente eran otros tiempos. Yo cantaba porque me gustaba cantar. Siempre había cantado, desde el colegio, en los Coras. Estudié euskera, también porque era un acto de militancia por la lengua. Esa militancia la he mantenido hasta ahora mismo. Lo último que he hecho, precisamente, en la vida pública, ha sido trabajar por la oficialidad del euskera, del gallego y del catalán en la Unión Europea. O sea, que esa vinculación con el euskera, a través de la música, ha sido permanente en toda mi vida.

En el camerino del Teatro Guridi, junto a Benito Letxundi, Xabier Lete y Lourdes Iriondo en 1973

Hoy estadios y grandes espacios se llenan de miles de personas en conciertos de En Tol Sarmiento o Zetak, por ejemplo. ¿Su éxito es porque muchos como usted abrieron el camino?

–Yo, por ejemplo, reconozco a los que vinieron por delante. En Vitoria, en aquel momento había poca gente, pero estaba Ametz, Sabin Salaberri, Juanjo Uranga, Patxi Villamor... Nos basamos en aquel movimiento grande de Ez Dok Amairu y eso abrió una puerta a cantar en euskera y a diversificar la oferta. Porque si no hubiera habido todo aquello, es muy posible que hubiera sido muy tarde o no hubiera habido cosas como cantar con toda naturalidad el rock en euskera. Yo me alegro mucho porque el euskera esté ganando en esos ámbitos a los que te refieres, pero lamento que haya mucha gente que se queda por el camino porque no tienen medios para abrirse paso. Hoy montar cualquier recital musical supone unos gastos que son inasumibles si no hay una ayuda a la cultura. Y eso se debe tener muy en cuenta, no hay que fijarse solo en la fachada de los grandes acontecimientos.

Trayectoria

Su trayectoria política y su camino musical son indivisibles.

–He sido siempre de los que se ha tirado sin red y he cambiado de oficio sin pensarlo mucho. Recuerda que yo aprendí a tocar un poco mejor la guitarra en la cárcel de Martutene. Claro que es indivisible, porque toda esa trayectoria viene ligada a toda una manera de pensar y de hacer. Recuerdo que el otro día me estaba viendo en un vídeo de un programa de televisión que dirigía Mercedes Mila cantando en directo con mis músicos en el año 83. Y en ese momento yo era el asesor de Carlos Garaikoetxea en Ajuria Enea. No he dejado nunca de cantar, estuviera donde estuviera. El último recital que hice con músicos fue en septiembre del 2022. Había muerto mi hermano Natxo, que fue lo que me retiró mucho de los escenarios. En ese momento era delegado de la Generalitat en la Unión Europea.

Se cumplen 50 años del 3 de Marzo y en estos recitales va a interpretar ‘Gasteiz Martxoak 3’. Estos aniversarios siempre son especiales, aunque pasan y luego muchos se olvidan.

–Sí, pero hay cosas que siempre estarán en nuestros corazones. Esta es una, como lo es también que se cumplen 50 años de la desaparición y asesinato de Pertur, que era mi guitarrista. Para mí son circunstancias dolorosas. Gasteiz Martxoak 3 es una canción que nunca se grabó por la censura. Existía una grabación pirata de un concierto que hice con Lluís Llach en San Juan de Luz en septiembre del 76. Y la he recuperado. Igual que otra canción que nunca se grabó, aunque existía un registro gracias a Radio Popular. Era Irailak 27. En estos conciertos, cuyo hilo conductor será la resiliencia del país y de sus gentes a lo largo de la historia, habrá canciones muy significativas. Y habrá alguna nueva también, también en la misma línea.

¿Cómo le gustaría que el público que acuda estos dos días a Arkabia se marche?

No busco tanto el reconocimiento personal, sino el de gente como la que ha estado dando el callo en la Excursionista Manuel Iradier. En los tiempos difíciles de la dictadura y después, es gente que ha trabajado mucho por la cultura. Y quiero que haya un reconocimiento expreso. Habrá un recuerdo también para mi hermano Natxo. Quiero que guarden un recuerdo bonito de un día significativo para mí, pero, sobre todo, que haya un reconocimiento expreso a la gente que ha estado toda la vida dando el callo tanto en la Excursionista como en otros ámbitos de nuestra querida Álava y en nuestra querida Gasteiz.