Asier Pérez de Mendiola vive el arbitraje con la naturalidad de quien ha convertido una pasión en su forma de vida. El alavés, árbitro asistente en Primera División, ha formado parte en las últimas temporadas de algunos de los escenarios más exigentes del fútbol español e internacional. Entre ellos, la final de la Copa del Rey de 2025 entre el Real Madrid y el Barcelona, un partido que sitúa entre los más especiales de su trayectoria junto a su debut en la élite del fútbol nacional.

¿Qué fue lo que más le llamó la atención en su llegada a Primera División?

Lo que más me llamó la atención fue el ritmo. Nada más pitar el inicio, se hicieron un par de contras a grandes velocidades y con unas precisiones que pensé: “Esto ya es otra cosa”. Fue lo que más noté en comparación con otras categorías.

¿Y cómo vivió su debut?

Más que con nervios, fue con ganas. De hecho, fue en la jornada 2. Yo estaba esperando a ver si me llegaba la designación en la jornada 1, pero no llegó. Tuve que esperar y eso hacía que no tuviera más que ganas de ir donde fuese. Los nervios fueron los lógicos, con mariposas en el estómago antes de empezar el partido, pero una vez que saltas al césped es donde te encuentras cómodo y ahí se va todo. Es el momento de apretar los dientes y trabajar duro con el equipo para que salga lo mejor posible.

Más allá del ritmo, ¿qué otras diferencias ha encontrado entre Primera y las categorías inferiores?

Básicamente, la repercusión. Al final, cuando enciendes la televisión o miras la prensa, de lo que más se habla es del fútbol de Primera. En Segunda también hay equipos muy fuertes, estadios grandes y muchos espectadores, pero creo que la mayor diferencia está en la repercusión y en la velocidad. Aunque una vez que estás en el campo, no eres ni consciente de la gente que hay en el estadio. Sigues trabajando igual, con las circunstancias que se te van dando, tanto aciertos como errores, intentando que el siguiente partido sea mejor que el anterior. Es lo bonito del fútbol y del deporte: lo que has hecho hoy puede no tener nada que ver con el escenario que te encuentres en el próximo encuentro.

Su buena labor les llevó a arbitrar la final de la Copa del Rey de 2025 entre el Real Madrid y el Barcelona. ¿Cómo recibieron la designación?

La recibimos la misma semana del partido. Imagínate la emoción y la ilusión que nos hizo estar en lo que quizás sea el partido más importante del fútbol español. En cuanto nos nombraron, tuvimos muchas ganas y el compromiso de prepararlo y llegar de la mejor manera para que saliera bien. Al final sientes la responsabilidad de representar al resto de compañeros en ese partido.

"Las mayores diferencias entre la Primera División y otras categorías están en el ritmo del juego y la repercusión"

Asier Pérez de Mendiola - Árbitro asistente de Primera División

Fue una final con una atmósfera especial alrededor del colectivo arbitral, con la rueda de prensa de Ricardo de Burgos Bengoetxea. ¿Cómo lo vivió desde dentro?

En todo momento, apoyando siempre a Ricardo en lo que necesitara y en lo que nos pidiera. Nosotros, al final, somos como una familia y tenemos que remar todos juntos para salir adelante. Se trataba de hacerle sentir que tenía nuestro apoyo para todo lo necesario y de ir a por el partido, que era lo importante.

Asier Pérez de Mendiola posa con un balón de la Federación. Jorge Muñoz

¿Cómo valoran su actuación en una final que fue tan exigente?

Lo dimos todo desde el principio y salimos satisfechos con el trabajo. No solo durante el partido, sino durante toda la semana, preparándonos para llegar de la mejor manera. Uno de nuestros objetivos es salir del partido con la sensación de que lo hemos dado todo. Los aciertos y los fallos vendrán, pero que no sea porque no hayamos estado concentrados o porque no hayamos trabajado alguna situación. Nos gusta salir con esa sensación de agotamiento físico y mental. Salir agotados es una buena señal. Y en esa final fue así.

¿Es el partido más especial de su carrera hasta ahora?

Quizás sea uno de los más especiales, sí. Una final de Copa, sean los equipos que sean, ya es una fiesta del fútbol español. Luego se junta que era un clásico y eso siempre tiene mayor repercusión. Pero también está el debut en Primera División, que es un partido que nunca se olvida. Luego también hemos tenido partidos muy buenos: derbis andaluces, varios Barça-Atlético de Madrid, partidos de la parte baja en los que los equipos se jugaban la vida... Además de partidos en Europa. Este año estuvimos en Turquía y el ambiente me pareció único. Tengo bastantes partidos en el recuerdo, pero en la cima pondría mi debut en Primera División y la final de la Copa del Rey, quizás a la misma altura.

En partidos de ese nivel, con tanto foco mediático, ¿no le pesa la repercusión?

Sinceramente, no, porque no eres consciente cuando estás en el campo. Es tu lugar de trabajo, donde te encuentras cómodo. Quizás los nervios aparecen llegando al estadio, pero una vez llegas, abres la maleta, te pones el uniforme y saltas al campo, se te olvida todo. Estás centrado en darlo todo para que salga lo mejor posible y salir orgulloso del partido. Habrá días en los que estemos más acertados y otros en los que estemos menos, pero lo importante es que no sea porque no lo hemos dado todo. Nuestro objetivo es salir siempre con la sensación de haber dado el 200%.

"Entre los partidos más especiales de mi carrera en la cima pondría mi debut en Primera División y la final de la Copa del Rey"

Asier Pérez de Mendiola - Árbitro asistente de Primera División

Muchas veces los árbitros son utilizados como chivos expiatorios. ¿Falta empatía hacia el colectivo?

Creo que tenemos que intentar normalizar o convivir con los errores de los árbitros y en el deporte en general. Son parte del juego y afectan a todos los que estamos involucrados en un partido: jugadores, árbitros, entrenadores... Tengo la confianza de que poco a poco se comprenda que todos tenemos la posibilidad de errar y que todos trabajamos durante la semana para minimizarlo.

Cuando fallan futbolistas o entrenadores, suelen salir a explicarse. Los árbitros, en cambio, no suelen hacerlo públicamente. ¿Cree que eso debería cambiar?

Eso, a día de hoy, no está en nuestra mano. Lo tendrán que decidir nuestros superiores, si es conveniente para nosotros o no. Estoy seguro de que siempre van a pensar en el bien del colectivo arbitral y del fútbol. Si se decide que hay que hablar, se hablará, y si se decide que no, pues lo mismo. Creo que estamos bien representados por nuestros superiores y la decisión que se tome será la más beneficiosa para todos, no solo para el mundo arbitral, sino también para los espectadores.

Uno de los grandes cambios del fútbol moderno ha sido el VAR. ¿Cómo lo valora desde dentro?

El VAR es una evolución del fútbol. Quizás ha sido uno de los cambios más grandes y con más repercusión, pero el fútbol siempre tiende a evolucionar. Cada temporada se hacen pequeñas o grandes modificaciones. En su día, las sustituciones pasaron de tres a cinco, llegaron las pausas de hidratación, el VAR... Son evoluciones que va sufriendo el fútbol. Y si se prueban en otras categorías o en otros países y se cree que son beneficiosas, adelante con ello. Cuando toque aplicarlo en Primera División, se aplicará.

Del futbolista se conoce bastante su día a día, pero del árbitro no tanto. ¿Cómo es su semana de trabajo?

Creo que el día a día de un futbolista y de un árbitro cada vez es más parecido. Ambos damos mucha importancia a la parte física para estar preparados al ritmo de un partido. También invertimos tiempo en la preparación mental y en la parte táctica, estudiando los equipos y la situación de cada partido. En mi caso, por las mañanas entreno el físico, prácticamente desde el lunes hasta que me toca viajar. Por las tardes aprovecho para formarme, ver cosas de los equipos o ver partidos si los hay. También estoy reforzando el inglés, porque es importante tenerlo fresco para cuando toca salir fuera. Y hacemos actividades en plataformas, como jugadas en las que tenemos que buscar una resolución o ejercicios de agilidad visual.

“El día a día de un futbolista y de un árbitro cada vez es más parecido”

Asier Pérez de Mendiola - Árbitro asistente de Primera División

Entre entrenamientos, viajes y partidos, ¿hay muchos sacrificios personales?

Al final es como cualquier trabajo; todos requieren lo suyo. Yo no lo considero un sacrificio, es parte de la labor. Toca viajar y, cuando te toca un partido en la otra punta de Europa, voy encantado y lo disfruto. Lo veo como un momento para estar con los compañeros e ir a donde me gusta, que es al campo de fútbol.

¿Qué cualidades debe tener un buen árbitro?

Creo que lo bueno de los árbitros es que cada uno es diferente. Eso es positivo, porque quizás cada encuentro exige un determinado árbitro. Incluso cada fase del partido exige sacar una parte de ti. Hay momentos en los que los jugadores están más empáticos y tienes que sacar tu parte más dialogante. Y hay otros en los que, por la tensión del partido, están más cerrados y te toca sacar un lado con más carácter. Lo ideal es saber adaptarte a cada momento del partido. Eso es más beneficioso que tener un carácter muy marcado: la adaptabilidad.

Es el único árbitro alavés en la élite del fútbol español. ¿Qué supone para usted representar a Álava?

Álava, aunque ahora solo esté yo en Primera División, ha sido siempre un referente en el mundo de los árbitros asistentes. Aquí hemos tenido referentes como Roberto Díaz Pérez del Palomar, que es una gran figura no solo a nivel alavés y español, sino mundial. Junto a él ha habido otros referentes recientes, como nuestro actual presidente del Comité Arbitral Alavés, Aitor Ríos. Ahora mismo estoy solo yo, pero estoy seguro de que pronto vendrán compañeros a acompañarme, porque el trabajo que se está haciendo es muy grande, tanto en Álava como en el País Vasco.

Además, usted suele estar cerca de los árbitros de categorías base.

Sí, procuro ser muy cercano con los árbitros de las categorías base. Incluso hay muchos días que, si puedo, entreno con ellos. Creo que lo que viene por detrás viene con mucho nivel y, sobre todo, con gente con muchas ganas de hacerlo bien. Confío en que pronto no sea el único en Primera División. Entrenar con ellos me aporta más a mí que yo a ellos. Muchas veces me escriben agradeciéndome que sea cercano, pero si voy es porque me aportan mucho más de lo que creen. Ver cómo trabajan para su partido de Primera Regional o de Juvenil me hace verme reflejado; me recuerda lo que ha costado llegar hasta donde estoy. Ellos me demuestran lo que aman esto y lo que luchan por llegar. Los días difíciles, al verles me dan las fuerzas que necesito.

El árbitro asistente de Primera División vivirá su cuarta temporada en la élite del fútbol nacional. Jorge Muñoz

Quizás los verdaderos sacrificios están más en esa etapa de base que ahora.

Eso es. El sacrificio real lo haces en las categorías inferiores, cuando estás toda la semana estudiando y el fin de semana quizás te apetece hacer planes con amigos, pero no queda otra que ir el sábado o el domingo pronto a sacar un partido de juveniles o de cadetes.

Cuando se retire, ¿le gustaría seguir ligado al arbitraje?

Sinceramente, a mí nunca me gustaría perder esta pasión ni desvincularme. El día de mañana lo veremos, pero a día de hoy espero tener siempre este amor por el arbitraje y no perderlo nunca. Si es así, siempre estaré unido de una manera o de otra. Por todo lo que he hecho y por todo lo que me ha aportado. Es algo que me llena.

“Nunca me gustaría perder la pasión que tengo por el arbitraje ni desvincularme de él”

Asier Pérez de Mendiola - Árbitro asistente de Primera División

¿Qué le pide ahora al fútbol?

No le puedo pedir más. Creo que me lo está dando todo y, cuando creo que ya está el techo, me trae sorpresas. Yo voy a poner mi trabajo y que el fútbol sea quien decida la sorpresa que me viene. Cuando era un chaval, el objetivo era llegar a Tercera División. Luego empiezas a arbitrar fuera de Vitoria, ves el fútbol profesional cerca y quieres llegar. Después llegas a Primera División y dices que ya no puedes tener más, pero estando en Primera me han ido viniendo cosas, como la final de Copa o partidos internacionales gracias al trabajo.

Ahora que se está disputando el Mundial, ¿no le pica el gusanillo de pensar en estar ahí dentro de cuatro años?

Ahora me toca disfrutarlo desde el otro lado de la pantalla, viendo a los compañeros que tenemos representándonos. Estoy seguro de que lo van a hacer muy bien y trabajaremos para intentar poder estar. Lo único que puedo prometer es trabajo, darlo todo y, a partir de ahí, lo que venga, bienvenido será. Y, mientras no esté en esos sitios, lo disfrutaré desde el otro lado de la pantalla.