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“Cojo objetos, los hackeo y los uso como bombas empoderadas que lanzan mensajes”

Marina Salazar es una de las creadoras protagonistas este sábado del Creativity Is Female Fest 2026

“Cojo objetos, los hackeo y los uso como bombas empoderadas que lanzan mensajes”Cedida

Es La Tetamundi que creó para Rigoberta Bandini una de sus obras más conocidas, sin duda. De hecho, tuvo una trascendencia que Marina Salazar no se esperaba. “Ahí tenía a Sálvame en las puertas de mi casa. Bueno, y estaba en todas las cadenas de televisión”, recuerda con una sonrisa. De hecho, esta pieza será uno de los ejemplos que la fundadora del estudio No Queda Tinte use en su visita de este sábado a la capital alavesa para tomar parte en el Creativity Is Female Fest 2026.

Va a ser Villa Suso el espacio que acoja esta nueva edición de una propuesta que, ante todo, busca visibilizar la creatividad femenina. En este marco, la artista y diseñadora ofrecerá por la mañana un taller y por la tarde una charla. En ambos casos, la idea es transmitir “una mirada desaprendida hacia los objetos”, es decir, dejar de ver las cosas “como nos han dicho que son” y darles otra voz a estos objetos, plasmando también “nuestro mundo interior”. De hecho, Salazar quiere ahondar en este punto puesto que “habla de lo que te mueve, te motiva, te hace vibrar y cómo llevas eso a un diálogo con los objetos para poder transmitir mensajes”.

 Sus transformaciones de figuras de porcelana o las intervenciones en imágenes de vírgenes son una claro ejemplo de la línea que desarrolla y que va a servir como base para su paso por la capital alavesa. “Se trata de compartir lo que hago y yo, básicamente, me dedico a coger objetos, transformarlos, hackearlos, y a utilizarlos como bombas empoderadas que transmiten mensajes”.

Una creación de Marina Salazar

Contrastes

Eso sí, en su marca de la casa está esa profundidad de lo que se quiere contar pero sirviéndose de una apariencia, si se quiere, superficial. “Algo muy chulo de lo que hago es que me gusta jugar mucho con los contrastes, empezando por mí. Yo represento a veces esa idea típica de la rubia y doy esa imagen en algunas conferencias, viendo cómo la gente me juzga. Es exactamente lo mismo que le pasa a mis figuras, que tienen ese punto naíf, ese aire inocente, pasivo... hasta que te paras a mirarlas y ves que están pasando cosas. Ese diálogo que puedes tener con cada pieza me parece divertido”.

Además, no hay límite en esas interpretaciones. “No sé cuántas capas puedas leer detrás de una Tetamundi, porque puedes ver censura, puedes ver poner a la mujer en el centro, puedes ver cáncer de mamá... Es genial esa reinterpretación de cada persona”. En este sentido, apunta que “me gusta mucho transmitir, aparte de mensajes abiertos, imágenes visuales”, lo que también implica saber encontrar un punto de equilibrio entre la seriedad de algunos mensajes y ese punto naíf de los objetos que transforma. “Al final, son figuras que se vuelven a introducir en el espacio doméstico pero como un caramelo envenenado. No hay que perder de vista que detrás de todos los objetos hay poder, relaciones, afectos”, describe.

Lecturas

Lo cierto es que la sociedad actual vive para, por y con la imagen, un lenguaje sobre el que, en realidad, falta mucho aprendizaje. “Hay una intoxicación de imágenes brutal hoy en día”, reconoce Salazar, aunque apunta que “una parte bonita de mi trabajo, de la que también hablaremos en Vitoria, es ver que yo quiero lanzar una cosa con lo que nace de mí pero luego otra cuestión es lo que la gente interpreta”

Así, explica que “de un tiempo a esta parte, estoy entendiendo mejor que la gente reinterpreta a su manera y que hay personas que hoy, por ejemplo, hace pasteles con mis tetamundis o tatuajes. Me parece interesante ver cómo incide lo que hago en el mundo y escuchar estas interpretaciones que hacen terceras personas. Me doy cuenta de que algunas de mis creaciones son como objetos onda que yo lanzo al mundo para abrir debates, sin saber qué va a pasar”. 

Estas y otras cuestiones saldrán a la palestra en el evento gasteiztarra, una iniciativa creada por el estudio Avocado y organizada por Diga Elkartea que, como otras propuestas similares, sigue siendo necesaria. “Una de las anécdotas que voy a contar es que cuando busco figuritas de porcelana con pantalones, no las encuentro; sigue habiendo cuerpos que no están siendo representados”.