Con los sonidos de La Sra. Tomasa se cerró ayer por la tarde, una hora más tarde de lo previsto, la primera edición del nuevo escenario que el Festival de Jazz de Vitoria ha generado este año en el parque del Prado. Una apuesta que, si no pasa nada extraño, se va a consolidar de cara a futuro, sobre todo teniendo en cuenta las buenas sensaciones registradas en este debut de Jazza Parkean.
Es cierto que algún grado menos se hubiera agradecido tanto sábado como domingo, pero incluso en esta ola de calor, estas tablas salieron favorecidas porque la sombra natural del parque ayudó, y mucho, a que el público disfrutase del espacio habilitado. Seguramente queden algunos detalles como ser puntuales con los horarios y saber reaccionar cuando el servicio de hostelería falla, pero entre quienes se acercaron este fin de semana hasta aquí los comentarios fueron en positivo.
Al igual que el sábado, ayer el día transcurrió con la misma estructura. Es decir, desde el mediodía el protagonismo estuvo en jóvenes músicos que están en vías de formación. Hasta aquí acudieron los componentes de dos formaciones nacidas en la Escuela Municipal de Música Luis Aramburu y en el Conservatorio Superior de Música de Navarra. Ya después se dio paso a los proyectos profesionales y a las propuestas más diferentes. Así, desde las tres de la tarde, se pudo ver a Magali Sare & Manel Fortiá, DJ Toner & Erik Truffaz y los mencionados La Sra. Tomasa.
Es cierto que no es un escenario céntrico, lo que parece que en Vitoria siempre es un handicap, y que habrá que hacer más cosas por dar a conocer las tablas y lo que ofrecen, pero al certamen se le abren muchas posibilidades con esta iniciativa, viendo además que, tras este primer año, las vibraciones obtenidas son bastante buenas. De momento, el Prado vuelve a descansar y a dar paso a los corredores.