El viaje a Mordor se inició hace 20 años

03.12.2021 | 00:49
Frodo y siete compañeros comienzan un peligroso viaje hacia el Monte del Destino. Foto: Wingnut Films

‘La Comunidad del anillo’, de Peter Jackson, marcó un antes y un después en la historia del cine de fantasía

hace ya dos décadas que la Comunidad del Anillo, con Frodo y Sam a la cabeza, emprendía su camino a Mordor para destruir el poderoso anillo. Han pasado 20 años desde el enfrentamiento contra Sauron en la Tercera Edad, donde la alianza entre elfos, hombres, enanos y hobbits sería determinante para salvar la Tierra Media.

El señor de los anillos está basado en las novelas de J. R. R.Tolkien, el primer tomo, La Comunidad del anillo, se publicó en Inglaterra en 1954, donde tuvo una acogida espectacular. Sin embargo, no sería hasta 1997 cuando el director y guionista Peter Jackson, atraído por la novela y la primera cinta homónima dirigida en 1978 por Ralph Bakshi, se sentaría a escribir el guion con Fran Walshy Philippa Boyens. A principios de los 2000 fue cuando Jackson se puso al frente de uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera, dirigiendo las tres partes de una de las sagas épicas más espectaculares de todos los tiempos. La Comunidad del anillo marcó un antes y un después en la historia del cine de fantasía.

Ambientada en la Tierra Media, cuenta la historia del Señor Oscuro, Sauron, que está buscando el Anillo Único que ha acabado en poder del hobbit Frodo Bolson (Elijah Wood). El destino de la Tierra Media está en juego mientras Frodo y siete compañeros que forman la Comunidad comienzan un peligroso viaje hacia el Monte del Destino, en la tierra de Mordor, el único lugar en el que el anillo puede ser destruido.

nueva zelanda Jackson, un fanático absoluto de la saga de Tolkien, quería que todo pareciese real por lo que, en vez de rodar y recrear la Tierra Media en un estudio, decidió ir a filmar a Nueva Zelanda, su país natal. Un año antes, en un campo se plantaron 5.000 metros cúbicos de plantas en el pueblo Matamata para recrear el mundo de los hobbits, que está cargado de vegetación. Igualmente el diseño de vestuario y la caracterización de los hobbits y elfos tenían que ser perfectos. Se usaron en torno a 1.600 pares de orejas y 1.800 pies de látex que se preparaban día a día en un horno especial funcionando 24 horas diarias, siete días a la semana. Era imposible quitar los pies al final del rodaje sin dañarlos, por lo que cada par sólo podía ser utilizado una vez.

Jackson no era el único seguidor de la saga de Tolkien, el actor Christopher Lee (Saruman, el Blanco) –el único del reparto que llegó a conocer al escritor– leía todos los libros una vez al año. Cuando supo que se iba a hacer una película tuvo claro que quería ser parte de ella. Hizo las audiciones para el papel de Gandalf pero Jackson le ofreció el de Saruman. Aceptó y después reconoció que la elección de Ian McKellen para el papel de Gandalf fue la correcta.

La cinta, candidata a trece Oscar de los que logró hacerse con las estatuillas de Mejor fotografía, Mejor banda sonora, Mejores efectos visuales y Mejor maquillaje (la saga tiene 17 Oscar en total), marcó un antes y un después en cuanto a los efectos especiales que mezclaban paisajes reales con los hechos por ordenador. Fue un éxito de recaudación con 768 millones de euros de ganancias, con lo que se convirtió en la segunda película más taquillera del año, solo por detrás de Harry Potter y la piedra filosofal. Tanto marcó al público esta saga que Amazon Studios compró los derechos de las películas para rodar una ambiciosa serie que se desarrollará miles de años antes de los eventos narrados en esa trilogía y en El Hobbit, en la Segunda Edad de la Tierra Media.

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