El exbaskonista Dani Díez (Madrid, 1993) vivirá este domingo uno de los partidos más especiales de la temporada para él. Después de no poder participar por lesión en la visita al Fernando Buesa Arena en la primera vuelta, el alero de 32 años se ha recuperado a tiempo para defender la camiseta del San Pablo Burgos en el Coliseum contra el Kosner Baskonia, su equipo entre 2022 y 2024. Con una motivación que no esconde, dejará por un día de lado sus amistades y el “cariño” que asegura sentir por el club gasteiztarra para intentar ayudar al Burgos a sumar un valioso triunfo en su pelea por la salvación.
El pasado fin de semana volvió a jugar tras una larga lesión en la fascia plantar. ¿Cómo se encuentra?
Bien, aunque un poco fuera de forma, eso sí. Ahora mismo lo peor está siendo recuperar la forma física porque el pie va mucho mejor, ya me duele muy poco. Lo he pasado muy mal con el pie, así que estoy contento por esa parte, pero la realidad es que llevo dos meses y medio parado desde mi último partido el 20 de diciembre, así que me está costando un poco.
Es la primera lesión seria que sufre desde hace tiempo; en el Baskonia sólo tuvo aquella apendicitis...
Sí, lesión importante no tuve ninguna en Vitoria, igual me perdía una semana o dos por algún esguince o algo que me pasaba momentáneo. Un dolor en la zona lumbar por ejemplo recuerdo. Esta vez parecía que no era grave, que era una fascitis normal, pero luego fue empeorando y por jugar dos partidos estando tocado empeoró. Intentamos el método conservador, no funcionó y hubo que operar. Desde la operación han pasado seis semanas, lo malo es que hasta que me operé pasamos un mes indecisos y me perdí cuatro partidos.
¿Cómo ha llevado estar fuera de la cancha tanto tiempo?
La verdad es que mal, porque cuando llevas mucho tiempo parado y no puedes ayudar al equipo sientes impotencia, las lesiones es lo peor que hay en el mundo del deporte. Como le decía, se me ha hecho largo porque al principio era un sí, pero no y luego ya desde la operación sí que he ido notando mejoría día a día. Eso sí que fue una locura. En cuanto operé cada día mejoraba el pie, me dejaba hacer cosas, el dolor era muy pequeño y mejoraba muchísimo. Al final he tenido la suerte de que el pie se ha recuperado muy bien. Tenía la referencia de otros jugadores que se habían operado de lo mismo, que les costó entre ocho y diez semanas y volvieron con bastantes dolores hasta que el pie se estabilizó, pero en mi caso el dolor está siendo muy pequeño.
Jugará en cualquier caso contra el Baskonia, ¿no?
Sí, es un partido especial que me perdí en la primera vuelta allí y no me gusta perderme ningún partido, pero cuando es contra un ex al que le tengo mucho cariño con más razón aún. La pasada jornada, en la victoria contra el Bilbao Basket, ya pude hacer dos rotaciones de cuatro minutos que para el pie me vinieron bien. Estoy un poco fuera de forma, pero es lo que hay. A ver si este domingo llego algo mejor y puedo ayudar más al equipo.
“La ovación que me dio el Buesa fue muy especial; no me gusta perderme partidos, pero ante un ex al que tengo cariño con más razón”
¿Qué espera del partido?
Un partido muy duro, eso seguro. El Baskonia es el campeón de la Copa del Rey y se ha visto que está a un nivel muy alto sobre todo en la Liga ACB. Está arriba, peleando por todo. En Euroliga le está costando más. En las últimas semanas están teniendo problemas de lesiones, así que a ver si los encontramos un poco cansados y podemos competir. Ganar aquí en el Coliseum no es fácil, ojalá sea un partido competido, peleemos muy bien los 40 minutos y tengamos opciones.
¿Qué tiene que hacer el San Pablo Burgos para ganar?
Uno de nuestros puntos fuertes, que nos ha inculcado Porfi Fisac desde que llegó al banquillo, es centrarnos en nosotros mismos, no pensar en el rival. Con Porfi hemos competido todos los partidos y hemos perdido contra el Barça y Joventut de uno por ejemplo. Contra varios equipos a priori bastante mejores que nosotros por plantilla, presupuesto y jugadores hemos perdido en la última posesión. Estamos compitiendo bien y para ganar al Baskonia tendremos que hacer otro partidazo los 40 minutos.
¿Qué teclas ha tocado Fisac para que el equipo diera ese cambio?
Ha cambiado muchas cosas, evidentemente. Es un entrenador con muchísima más experiencia que el que teníamos antes (Bruno Savignani), que conoce mucho la liga y que tiene mucho respeto arbitral también. Ha cambiado aspectos tácticos y el planteamiento semanal. Personalmente, por ejemplo, yo llego más descansado a los partidos. Antes los entrenamientos eran muy exigentes, duros, había una semana larga. Apenas teníamos descanso y días libres y con Porfi todo eso ha cambiado. La dureza y la exigencia es máxima también, pero tiene una enorme experiencia y nos ha ayudado el cambio.
Volviendo al Baskonia, ¿le sorprendió que ganara la Copa?
Sorprender como tal no, porque yo he jugado bastantes Copas y sé que a un partido y en tres días o en cuatro días puede pasar cualquier cosa. Evidentemente, muchas Copas del Rey las han ganado el Madrid y el Barça porque son los equipos más potentes, pero sabía que era una competición en la que siempre puede haber sorpresas. La Copa que hizo el Baskonia fue inmensa. Fue la mejor de todas con mucha diferencia, ganando a tres equipazos incluidos el Barça en la semifinal y el Real Madrid en la final. Tiene mucho mérito, creo que fueron justos merecedores de la Copa y todo el mundo lo comparte.
Los felicitó por redes sociales. ¿Se alegró o le dolió la derrota blanca?
Me alegré muchísimo por el Baskonia porque he estado hace poco jugando allí y conozco a mucha gente, aficionados también, y tengo mucha estima a todos ellos. Al final, son muchos años sin ganar un título y se lo merecían. El Madrid al final tiene tantos títulos y ha ganado tantas Copas que no me dio pena que perdiera. Soy madridista desde pequeño, eso es así, pero soy más madridista de fútbol que de baloncesto. En basket he estado en bastantes equipos en los que me han tratado muy bien y a los que guardo mucho cariño y uno de ellos, el más reciente, es el Baskonia.
Más allá de la Copa, ¿qué le está pareciendo el equipo este año?
Lo está haciendo muy bien. Yo desde fuera lo poco que puedo decir es que el equipo se ve que compite muy bien. En la ACB están genial y el título de la Copa yo creo que disipa todas esas dudas que podía haber al principio de la temporada. Galbiati, por lo que me han podido contar, es un gran entrenador. Desde dentro no te puedo hablar de cómo es porque no estoy, pero los resultados están ahí. Ganar una Copa el Rey de la manera que la ganaron, con autoridad, a pesar de todas las bajas y problemas de lesiones que arrastraban yo creo que tiene mucho mérito y estar ahí arriba entre los cuatro primeros de la clasificación de la ACB tampoco es fácil.
Quedan pocos compañeros de los que tenía hace dos años. ¿Sigue pasándose por Vitoria de visita?
Sí, cuando puedo. Entre los horarios que tenemos y que con la fascitis he tenido que entrenar mañanas y tardes para recuperarme lo antes posible he ido menos, pero cuando se puede, sobre todo en los partidos de la Euroliga cuando no jugamos, sí que me he escapado siempre que he podido. Ya sabéis que yo allí fui muy feliz y que me encanta ver al Baskonia competir y ganar.
Se habla de que una de las claves de la Copa fue la unión del vestuario. ¿Durante su etapa aquí sintió que el equipo estuviera dividido?
Bueno, son detalles. Yo creo que los dos años que estuve se vieron cosas muy buenas. El primer año con Peñarroya quedamos casi líderes de la ACB con un balance de victorias espectacular, pero tener esos dos o tres partidos malos, los cuartos de final en Copa del Rey y en el play off contra Joventut, fue lo que nos condenó. Sin embargo, no creo que marquen una temporada como mala. Es verdad que en los momentos decisivos en los que tuvimos que dar el callo no lo dimos. También nos quedamos a un puesto del play off de la Euroliga, no creo que fuera un mal año. Y el segundo curso con Dusko no se entra en el play off de la ACB, pero en el de la Euroliga sí. Fueron dos años difíciles, con bajas, pero sí que creo que el vestuario estaba unido, no fue ese el problema. Compaginar dos competiciones como la ACB y la Euroliga con sólo 12 o 13 fichas es muy complicado y los rivales también juegan.
“La Copa que hizo el Baskonia fue inmensa, se merecieron ganarla; yo me alegré muchísimo por ellos aunque sea madridista”
En esa línea, este año ha cambiado la gestión de los cupos...
Sí, yo creo que una de las cosas que ha hecho mejor el Baskonia esta temporada es tener cupos que puedan jugar. Al final, si de los cuatro cupos, a Raieste o a Kurucs no los pones a jugar se queda una rotación muy corta. Yo es verdad que en la ACB ayudé mucho y en la Euroliga cuando había lesiones también, pero esa tendría que ser la línea. Tener jugadores que puedan jugar al menos 10, 15 o 20 minutos en la ACB. En la Euroliga igual sí que el nivel es mayor y tienen que jugar los ocho o nueve importantes del equipo y que la rotación sea más corta. Tener seis cupos y que puedan jugar casi todos es un éxito para el Baskonia y una mejoría respecto a otros años, eso seguro.
Han pasado ya casi dos años desde su marcha. ¿Sigue sintiendo cariño cada vez que viene a Vitoria?
Sí, siento mucho ese cariño tanto en redes sociales como cada vez que me paso por Vitoria. Aunque en el partido de la primera vuelta no jugué, el Buesa Arena me dio una ovación preciosa antes del encuentro. Yo tengo un gran recuerdo del Vitoria, del Baskonia y de la afición y creo que es mutuo. Yo allí fui muy feliz. Esos dos años los disfruté mucho, aproveché la oportunidad y creo que dejé buen sabor de boca.
En lo deportivo, la pasada temporada fue un año para disfrutar con la celebración del ascenso y este año le está tocando sufrir. ¿Cómo está viviendo su vuelta a la ACB?
Estaba claro que íbamos a sufrir. La ACB es dura y no tiene nada que ver con Primera FEB. Tuvimos un bloque que fue muy importante para ascender, pero al final son dos ligas completamente diferentes Nos está tocando sufrir, lo sabemos. Pero con el cambio de entrador yo creo que podemos soñar con la permanencia. Aunque el equipo estaba muy mal y muy abajo, la llegada de Porfi nos ha dado vida y esperanza a todos. El equipo cree ahora y nos quedan bastantes partidos por delante para darle la vuelta a la situación. Estoy seguro de que vamos a tener opciones de mantenernos en el ACB y si lo conseguimos ojalá que Porfi pueda hacer el equipo que quiera en verano, que pueda mantener las piezas que él considere que tiene que mantener y se le deje trabajar desde el primer día.
“Disfruté mucho y fui muy feliz en los dos años que pasé en Vitoria; aproveché la oportunidad y creo que dejé un buen sabor de boca”
¿Cree que el San Pablo Burgos merece más que esas cinco victorias por méritos? Hay varios partidos que han perdido por una canasta.
Sí, estoy de acuerdo. Creo que injustamente se han perdido dos o tres partidos en los que teníamos la victoria encarrilada y se escapó en los minutos finales. Por ejemplo, en Lleida se pierde de mala manera y deberíamos haber ganado. También es cierto que ha habido algunas decisiones arbitrarias dudosas que, aunque es verdad que los árbitros se pueden equivocar como nosotros, la realidad es que nos han perjudicado en esos finales de los partidos. Contra el Barcelona y contra el Andorra en casa lo mismo. Ha habido varios partidos en los que el equipo merecía más. Pero bueno, al final el baloncesto es esto, también tienes que tener una pizca de suerte. En los momentos decisivos, no la hemos tenido. En cualquier caso, lo positivo es que el equipo ha seguido trabajando, confiando y muy unido. Le estamos dando la vuelta a la situación y vamos a tener opciones de mantenernos en la ACB.
Lo importante es eso, ¿no? Están con vida y las sensaciones, sobre todo en casa, son buenas.
Sí, muy buenas. En casa competimos contra todos sin importar quién sea el rival y fuera nos está costando un poco más, pero yo creo que Porfi va a dar con la tecla ahora. Ojalá llegue un fichaje pronto por la baja de Jhivvan Jackson y podamos ser todavía más fuertes y yo también coja forma física, que es lo que me falta.
Hasta la lesión, además, estaba jugando muchos minutos...
Sí, estaba jugando, tanto en el tres como en el cuatro, en las dos posiciones y con mucha confianza. Esto es así, a veces cuando mejor estás jugando y en el momento más importante es cuando llega la lesión que nadie quiere, pero no queda más remedio que saber convivir con ellas. Lo bueno es que ya he salido de ello y ahora en las próximas dos o tres semanas me toca coger la forma para volver a ser el Dani de siempre.