El otro nacimiento paralelo en otoño de 2001: la sala Azkena

Casi al mismo tiempo que Hell Dorado, el espacio de la calle Coronación inició un camino que derivó en el ARF

24.10.2021 | 01:24
The Soulbreaker Company en el primer aniversario de DNA. Foto: A.L.

Vitoria – Sus nacimientos fueron paralelos, no así su desarrollo. También en octubre de 2001 abrió sus puertas la sala Azkena. La iniciativa llegaba en este caso desde Bilbao, desde la sala hermana, aunque sus impulsores buscan en Gasteiz un espacio de mayores dimensiones, convencidos de que la capital alavesa tenía un público muy interesado en volver a entrar en los circuitos musicales tras el cierre del Elefante Blanco. Tras varios meses buscando un local que reuniese las condiciones adecuadas, lo encontraron en la calle Coronación. La respuesta fue inmediata ya que el espacio colgó el cartel de completo varias veces durante su arranque.

El crecimiento del establecimiento, a pesar de algunos problemas con los vecinos de la zona, fue tal que la sala, diez meses después, celebró en su escenario la primera edición de su certamen de rock, el Azkena Rock Festival, hoy convertido en un referente europeo. Por el local pasó durante los años que estuvo abierto una larga lista de artistas de muy diversos géneros. Maceo Parker, Juanes, Mark Lanegan, Fito y Fitipaldis, Hermano, Loquillo, Suede, Yossou N'Dour, Betagarri, Diamond Dogs, Las Niñas, Barricada, Mucho Muchacho, Orishas, Electric Six, The Darkness, Amparanoia y La Excepción, por citar sólo algunos, pusieron la banda sonora de un proyecto que, eso sí, fue perdiendo músculo según fueron pasando los años.

Los promotores que estaban detrás de la sala cada vez estaban más centrados en la realización de festivales de medio y gran formato, y en la organización de giras estatales e internacionales. A eso se unió la crisis económica y el hecho de que el espacio funcionase, desde un punto de vista económico, mejor como local hostelero de noche que como lugar para actuaciones. Al final, cerró sus puertas, aunque no por mucho tiempo, todo sea dicho.

La sala, cuando dejó de ser Azkena, tuvo muchos pretendientes. Al final, fueron sus actuales responsables quienes tomaron el relevo, aunque cambiando el nombre del lugar. Nació la sala Jimmy Jazz y con ella una nueva programación de conciertos, mucho más regular y constante, que se mantiene incluso a pesar de la pandemia.

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