Mikel Izal Vocalista de IZAL

"Tocar en el Buesa hasta hace poco ni se me hubiera pasado por la cabeza. Va a ser un sueño cumplido"

04.09.2021 | 00:25
"Tocar en el Buesa hasta hace poco ni se me hubiera pasado por la cabeza. Va a ser un sueño cumplido"

Un concierto "que sane heridas y aporte alegría" es el que se ha empeñado IZAL en ofrecer esta noche en el Buesa Arena, dentro del Gasteiz Musikfest.

Vitoria – Por muchas tablas que tenga ya a sus espaldas Mikel Izal, el vocalista de IZAL, una de las bandas que más legiones de seguidores ha cosechado en los últimos tiempos, confiesa que el hecho de volver a Vitoria, la tierra que le vio crecer desde los 9 a los 25 años, le hará que salga esta noche al escenario del Buesa Arena con nervios, aunque, eso sí, de los buenos, ya que, como dice, "me gusta que aún haya esas situaciones que me generen esos nervios de novato inseguro". Un gusanillo en el estómago que se agudizará a las 21.00 horas, momento en el que empiecen a sonar las primeras notas de El pequeño gran final del viaje, la última parte de su gira pospuesta por la pandemia, y con la que se despiden de su último disco Autoterapia. Un directo muy esperado y que, en este caso, ha hecho posible el Gasteiz Musik Fest, en el que colabora DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, y que el próximo viernes, 10 de septiembre, les llevará a la capital vizcaína, como parte de la versión bilbaína de este festival.

¿Qué supone tocar en Vitoria, teniendo en cuenta que ha vivido muchos años en esta ciudad, parte de su familia sigue aquí y es el autor del himno del centenario del Alavés (Alta la frente)?

–Es sin duda uno de los conciertos más especiales para mí. Tocar en el Buesa Arena ni siquiera se me habría pasado por la cabeza hace cuatro o cinco años. Diría que esto va a suponer un sueño cumplido, pero es que creo sinceramente que nunca llegué a soñar tan alto.

¿Implica este regreso a Vitoria más nervios?

–Seguro que sí, y me gusta que aún haya muchas situaciones que me generen esos nervios de novato inseguro. Es señal de que la ilusión sigue viva.

¿Os dará tiempo, por cierto, a disfrutar algo de esta ciudad aprovechando esta visita que hacéis?

–Intentaremos disfrutar de la ciudad y su gastronomía, a ver si caen unos buenos pintxos por el Casco Viejo o por Dato.

¿Qué tipo de concierto es el que queréis ofrecer este sábado?

–Uno que sane heridas. Uno que aporte alegría en estos tiempos grises que nos está tocando vivir. Que nos recuerde lo que era emocionarse con la música en directo, desde la responsabilidad y con las medidas de seguridad que estos tiempos requieren, pero sin perder un gramo de la energía que siempre hemos desplegado en los conciertos, tanto nosotros como el público.

IZAL era sinónimo de miles de personas bailando, cantando y abrazándose... ¿En qué se ha transformado todo eso ahora por el covid? ¿Es posible mantener el vínculo entre banda y público con este nuevo formato?

–Los conciertos de este verano están siendo auténticas celebraciones de vida, a pesar de que el público esté sentado y con mascarilla, la emoción y la energía que se está desplegando está siendo incluso mayor que en los conciertos prepandemia. Los comentarios en redes que nos llegan tras cada concierto son de una emotividad e intensidad sin precedentes. Se notan las ganas acumuladas y que superan con creces a las pequeñas limitaciones impuestas.

¿Qué canción 'se muere' el grupo por tocar hoy en Vitoria?

–Todas y cada una de ellas. Son tiempos de sacarle el jugo a cada segundo del concierto.

Vuestra última sorpresa ha sido Meiuqèr, una carta de agradecimiento a aquellas personas que ofrecen su apoyo a los momentos más complicados, que es el adelanto de vuestro siguiente nuevo disco, el cual describirá "muy bien" el concepto "Hogar". ¿Tiene el confinamiento la culpa de ello? ¿Dejará atrás este nuevo material vuestros temas de fuerza, energía y alegría?

–Es un disco nuevo, que va a transitar por lugares nuevos, con una densidad de sonido nueva, una emoción nueva, más íntima. Es nuestro disco favorito, no nos importa decirlo. Lo supimos desde que grabé las demos en mi casa y se las pasé al grupo. Ojalá el público se emocione con el tanto como nosotros.

¿Aprovecharéis para tocar Meiuqèr en el Buesa Arena, teniendo en cuenta que se ha convertido en todo un canto a la vida ya?

–Sorpresa (sonríe).

¿Por qué cree la banda que este nuevo disco "será un paso adelante en vuestra trayectoria musical"?

–Para nosotros la música es emoción y este disco está repleto de ella. Y era además el disco que necesitábamos hacer, con el tiempo necesario para hacerlo. Un paso adelante en muchos aspectos como experimentación musical, ingeniería de sonido, composición...

La magia del directo ha hecho que Pausa, uno de los temas más lentos de vuestra discografía, brille en concierto. ¿Qué otras canciones os han sorprendido para bien o para mal, fruto de esa acogida entre el público?

–Por lo general, y afortunadamente, todas las sorpresas han sido para bien. Siempre crees que una o dos canciones de cada disco van a conectar con la gente, pero en nuestra trayectoria hemos tenido la suerte de que con cada disco más de la mitad de las canciones se conviertan en imprescindibles (y algunas ya se quedan fuera del repertorio por problemas de tiempo). Es un lujo saber que en un concierto de más de dos horas estás dejando fuera canciones importantes.

¿Y con cuáles creéis que disfruta más vuestro público ahora, en estos nuevos directos anticovid?

–Como te decía, creo que vivimos tiempos en los que no se desperdicia ni un segundo del show. La gente está a tope desde que se apagan las luces hasta que se encienden.

Vuestros conciertos no se olvidan de recordar la importancia de la sanidad pública. La mujer verde va, por ejemplo, sobre una amiga de Mikel que es médico...

–Estos meses han dejado claro que sería un crimen horrible cualquier política que vaya en contra de impulsar y mejorar la sanidad pública. No puede importar cómo de llenos estén tus bolsillos a la hora de que te salven la vida en un hospital.

El título de vuestro último disco, Autoterapia, parecía premonitorio del confinamiento que se avecinaba. ¿Habéis hecho algún tipo de autoterapia durante esta pandemia?

–Hemos podido cocinar a fuego lento el disco que está a punto de salir. Por buscarle algo positivo a esta situación, nos ha regalado algo de lo que un grupo, con la intensidad con la que vive IZAL, suele carecer: tiempo.

Lo que sí que os influyó esta era del coronavirus fue para alumbrar La buena sombra, creada y grabada desde casa, en pleno confinamiento. ¿Cómo fue posible ese logro? ¿Se compone mejor aislado entre cuatro paredes? ¿Cuántos temas del nuevo disco salieron de esa época de encierro?

–Como decíamos, el regalo ha sido el tiempo para trabajar en la sombra esperando a poder trabajar al sol, muchas canciones, arreglos, etc. de este nuevo disco surgen en esos meses de parón forzoso. Era crear o volverse loco.

¿De qué etiquetas que os ponen estáis más cansados?

–De todas. Muchas veces musicalmente nos movemos por puro instinto, no sabemos ni nosotros a qué jugamos, ¿lo va a saber alguien que no nos conoce?

Teniendo en cuenta que hoy se cierra el FesTVal y que en alguna entrevista el propio vocalista de IZAL ha confesado ver Paquita Salas... ¿Se animaría la banda a poner la música a la cabecera de alguna serie o peli?

–Lo digo claramente: ¡Quiero hacer la cabecera de Paquita Salas! Después del Buesa, ese sería otro buen chute de adrenalina (sonríe).

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