Concluidas las celebraciones navideñas, las reservas de sangre se encuentran bajo mínimos en Álava, donde los puntos de recogida han estado funcionando a medio gas durante casi tres semanas y más personas de lo habitual han caído enfermas de gripe y no han podido donar.
Sin ser una situación alarmante, pues el patrón de la escasez se repite año tras año por estas fechas, seis de los ocho grupos sanguíneos existentes necesitan a día de hoy aportaciones de forma “urgente”.
Se trata de los dos más abundantes, el A+ y el 0+, del universal 0- y de los tres más escasos: por este orden, el AB-, el B- y el A-. Estos dos últimos, al ser muy minoritarios, pueden cubrirse sin embargo “con lo poco que hay” a nivel local, por lo que no preocupan excesivamente en el seno de la Asociación de Donantes de Sangre de Álava (Aldosan).
Los grupos AB+ y B+ se encuentran, mientras tanto, en verde. Osakidetza llamó este pasado jueves públicamente a la población a donar ante la “considerable” caída de los niveles de reservas, que ha sido extensiva a toda la CAV.
"Normalmente, nuestra unidad móvil sale en una jornada laborable tanto por la mañana como por la tarde, pero estas pasadas semanas solo hemos recogido donaciones una vez al día"
“La vuelta de Navidad es una época delicada. Normalmente, nuestra unidad móvil sale en una jornada laborable tanto por la mañana como por la tarde, pero estas pasadas semanas solo hemos recogido donaciones una vez al día. No podemos hacer empresas, centros educativos, la universidad... y se nota”, contextualiza la responsable de promoción del colectivo, Aiala Elorza.
Con todo, la captación de sangre mediante el autobús que recorre todos los rincones de Álava se ha reactivado con fuerza tras la festividad de Reyes y Aldosan sabe que tanto las instituciones como los centros educativos –entre otros– que va a visitar estos días “van a responder”.
El recién concluido ejercicio 2025 ha traído también buenas noticias en esta materia para el territorio, que ha contabilizado un número “prácticamente igual” de donaciones respectivo al año inmediatamente anterior, alrededor de 15.400. “Solo ha habido seis menos”, puntualiza Elorza con los datos en la mano.
2025 finalizó con un aumento, aunque “tampoco muy grande” –de en torno al 2%–, de las donaciones de sangre convencionales, y con una “pequeña bajada” en las de plasma, el “componente estrella” y cuya progresiva captación es uno de los grandes retos de presente y futuro para Aldosan.
“Esta caída la achacamos sobre todo a agosto, que fue un mes muy delicado por las olas de calor y se dieron muchas cancelaciones. Tuvimos una pérdida de unas 50 donaciones, que es lo que se ha visto reflejado a final de año”, remarca la responsable.
Estabilidad
Por lo demás, la estabilidad ha caracterizado también los últimos 365 días al número de donantes activos con los que cuenta Álava, cerca de 18.000.
El territorio ha incorporado 1.219 nuevos –aquellos que han donado por primera vez– a lo largo del pasado año, personas sobre todo jóvenes que han compensado a aquellas que se han ido retirando de la donación al cumplir entre 65 y 70 años o que han sido excluidas por distintos motivos, como de salud.
Existen muchos motivos para donar. Los dos primeros y fundamentales son que la sangre no se puede fabricar artificialmente y que cualquier persona es susceptible de necesitar una transfusión en algún momento de su vida. Pero hay más: una donación puede ayudar hasta a tres pacientes diferentes, pues de la sangre es posible extraer tanto hematíes, como plaquetas y plasma –cada componente tiene distintos usos– y, además, no supone ningún riesgo para la salud, dado que en cada acto apenas se extrae un 10% de la sangre del donante. ¿Y qué hay que hacer para convertirse en donante? Lo principal es cumplir con tres requisitos básicos: tener entre 18 y 65 años –60 si fuese la primera vez–, pesar más de 50 kilos y encontrarse bien de salud. En el caso de la donación de plasma, a estas se uniría disponer de buenas venas. En el momento de donar, es importante no estar en ayudas y encontrarse bien hidratado y descansado. Como paso previo, el paciente debe cumplimentar un cuestionario orientado a detectar cualquier posible factor de riesgo y pasar también una sencilla entrevista médica y un chequeo posterior de la tensión, el pulso y las posibles anemias tras el que, si todo está en su sitio, se procede a la donación. Las mujeres pueden donar sangre un máximo de tres veces al año y los hombres, de cuatro. Además, entre donación y donación tiene que pasar un mínimo de dos meses. Al margen del autobús que Aldosan va llevando a día tras día a distintos lugares del territorio, el punto fijo de recogida de donaciones abre sus puertas de forma ininterrumpida de lunes a viernes de 8.30 a 21.00 y los sábados, de 9.00 a 14.00 sin necesidad de pedir cita previa.
Superada la pandemia del covid-19, una época “muy complicada” para que la gente se acercase a los puntos de donación y los centros sanitarios en general, 2022 marcó un “repunte” en la captación de nuevos donantes que se ha mantenido hasta estos días. El pasado octubre, por ejemplo, Aldosan sumó 179, “mucho más del 10% logrado durante todo el año”.
“El arranque de curso fue súper positivo y ahora tenemos la segunda vuelta, tanto en enero como en febrero. Pasaremos por Egibide, Francisco de Vitoria... y esperamos que vaya genial. Son centros que han respondido muy bien a los llamamientos previos, con unas cifras de donación que hacía años no teníamos”, contextualiza Elorza. "
“El arranque de curso fue súper positivo y ahora tenemos la segunda vuelta, tanto en enero como en febrero. Pasaremos por Egibide, Francisco de Vitoria... y esperamos que vaya genial"
Este empujón permitió a Aldosan “remontar el bajón del verano”, algo que la asociación espera también hacer ahora con el post-navideño.
Los centros universitarios y de FP acostumbran a ser, de hecho, los grandes caladeros de nuevos donantes para la asociación, porque las personas que donan en las empresas por las que el autobús de Aldosan pasa, generalmente de mayor edad, “son de las habituales”.
Más allá de este –esperado– incremento de las reservas de sangre a través de las aportaciones convencionales, Elorza pone el foco en la importancia de aumentar también este año las donaciones de plasma, pues a día de hoy Euskadi apenas cubre en torno al 50% de sus necesidades con lo que recoge a nivel autonómico.
"No llegamos"
“Si bien es cierto que con las donaciones de sangre somos prácticamente autosuficientes, tanto en concentrados de hematíes como en plaquetas, con el plasma no llegamos”, justifica la responsable de promoción.
El plasma, que es el líquido sanguíneo que sirve como transporte para las células de la sangre, contiene numerosos componentes esenciales que se están empleando para el tratamiento de un número cada vez mayor de enfermedades crónicas.
“Siendo conscientes de que la situación mundial es como es, de que en cualquier momento podemos ver que se cierra el grifo, tenemos que hacer el esfuerzo de conseguir más donaciones”, insiste Elorza.