La Berlinale, entre la defensa del cine iraní y la sutileza de Hamaguchi

Queda un filme concursante por conocer, ‘Una película de policías’, de Ruizpalacios

05.03.2021 | 00:43
Fotograma de la película japonesa ‘Wheel of Fortune and Fantasy’.

berlín – La Berlinale reeditó ayer, en la recta final de su edición virtual, su defensa del golpeado cine iraní y su pasión por la sutilidad japonesa, presentes en la lucha por los Osos con Ballad of a White Cow y Wheel of Fortune and Fantasy, de Hamaguchi.

Un año después de entregar el Oro a There is no Evil, dirigida por Mohammad Rasoulof, el festival reincidió en lo de incluir a competición un filme incómodo para Teherán, dirigido por Behtash Sanaeeha y Maryam Moghadam y que parece retomar el hilo de la anterior. De nuevo, la ejecución de una condena a muerte, convertida en labor de rutina en Irán, con el agravante de que el ejecutado es inocente. A su viuda le corresponde encajar un año después el reconocimiento de la justicia iraní de que su esposo fue sentenciado por error. A la explicación seguirá una promesa de indemnización y, a esta, algo más de dinero procedente de un hombre que se presenta como alguien que quedó en deuda con el ejecutado. Si Rasoulof presentaba en su filme a un buen padre de familia ejerciendo de verdugo, Sanaeeha y Moghadam ponen en escena a un juez hundido en un drama familiar y sumido en los remordimientos por esa sentencia errada.

Hamaguchi acudía a la sección oficial con un exponente de delicadeza japonesa, pero donde nada es lo que aparenta. Son tres historias –un triángulo, una seducción, el encuentro de dos excompañeras de clase– cada una con engranajes internos nada triviales, que se van revelando frase a frase. Toman forma de pieza teatral en tres actos. Lo que, de entrada, toma la apariencia de un filme algo ñoño va in crescendo. El diálogo inicial de dos amigas, en el taxi, una contándole a la otra los encantos del nuevo amor, deriva en resentimientos no tan propios de gente joven. Un profesor y autor de éxito cae en desgracia por un audio que va a parar donde no debe, algo parecido a lo que le ocurre al vídeo sexual de la maestra en el filme de Radu Jude, pero sin porno visual.

Queda una cinta concursante por conocer, Una película de policías, del mexicano Alonso Ruizpalacios. La organización de la Berlinale le ha reservado la última jornada de su ronda de screenings virtuales, hoy, día en que el jurado dará a conocer su veredicto.