Pintora gasteiztarra

Arantzazu Martínez: "En mis cuadros se repite la emoción que transmiten"

Arantzazu Martínez es una prestigiosa pintora gasteiztarra con una larga proyección internacional. Los trabajos de esta artista muestran unas composiciones muy cuidadas y realistas

16.09.2020 | 15:07
La pintora alavesa Arantzatzu Martínez.

Estas cualidades han conseguido que su obra sea reconocida internacionalmente y que forme parte de proyectos como Star Wars Visions de Lucasfilm Ltd. (2009) y La imagen de Rusia (2012), iniciativa con la que representó a España. La mayor parte de sus trabajos pertenecen a colecciones privadas, pero algunas de sus obras se pueden ver en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona.

¿Cuándo se dio cuenta de que lo suyo era pintar?
Desde que recuerdo he sido siempre muy consciente de la alegría que me provocaban ciertas cosas de mi entorno, bien fuese arte, naturaleza, ideas o historias. Yo quería hacer algo capaz de provocar esas emociones. En principio no tenía claro que fuese a ser la pintura, y de hecho podría haber sido la literatura o la escultura. Cuando era adolescente, en los últimos años de instituto, ya no podía aguantar ni un segundo más sentada en una silla sin crear algo interesante. Fue entonces cuando decidí que iba a hacer Bellas Artes, y para entonces la pintura ya era mi disciplina preferida.

¿Hay antecedentes artísticos en su familia?
El arte ha estado siempre muy presente en mi vida. En casa mi padre pintaba, esculpía y moldeaba la arcilla que recogíamos en el monte. Mis padres siempre me cuentan que cuando era un bebé y lloraba me paseaban mirando cuadros para calmarme. Como nota curiosa, y si nos vamos más lejos en el tiempo, nos encontramos con el pintor Ignacio Díaz de Olano, que era primo de mi bisabuela paterna. Cuando voy al Museo de Bellas Artes de Vitoria paso mucho tiempo mirando todos los detalles de Vuelta de la romería. Me encanta su trabajo y confieso que me gusta que tenga relación conmigo, aunque sea lejana.

Estudió usted Bellas Artes en la Universidad en Leioa (Bizkaia), ¿cumplió sus expectativas?
La verdad es que había una enorme distancia entre mis intereses y los de la universidad. Yo deseaba aprender el conocimiento y las habilidades necesarias que te permiten dar forma a las imágenes fugaces de la imaginación, por supuesto con la maestría que hace posible expresar lo que quieres del modo que deseas. El control de tu lenguaje, el estudio de la percepción humana y de cómo generar la ilusión a través de la pintura es fascinante. Tener el manejo de la textura, la luz, lo suave, lo duro, lo blando, el color, la intensidad, la calma€ Crear obras capaces de hacerte sentir a diferentes niveles. En los años en los que estudié estos intereses estaban abiertamente denostados por la mayoría del profesorado, y el conocimiento que se transmitía era muy escaso, aunque es cierto que los cinco años de carrera me ayudaron a acumular unas ganas inmensas de encontrar lo que quería. Y de hecho, lo encontré.

En 2000, una vez acabada la carrera, se trasladó a EE.UU. a estudiar en la Academia de Arte Figurativo de Nueva York, donde obtuvo dos años después un máster en Bellas Artes. ¿Que diferencias encontró entre lo impartido en Leioa y en Nueva York?
La eficiencia. El mundo real y actual del arte preparándote para poder crear lo que desees en el mundo real y actual del arte, frente a una burbuja autosostenida y completamente desvinculada de los resultados. En los dos años que estudié en la New York Academy of Art aprendí todas las bases necesarias para partir con cierta solidez en la dirección en la que quería ir, incluso viviendo el 11-S en mitad del máster. Tanto la organización y selección de las asignaturas como la de los artistas docentes gira en torno al propósito de que realmente aprendas. Hay un interés y un compromiso evidente con el alumno. Con ese mismo enfoque, cinco años de carrera podrían y deberían ser un periodo de formación excelente. De la Universidad del País Vasco me quedo con los profesores profesionales y comprometidos con los que estudié, que mantenían las ganas y la honestidad y fueron como un oasis en el desierto.

En Nueva York conoció a su mentor, Jacob Collins, fundador de Water Street Atelier, The Hudson River Fellowship y The Grand Central Academy, entre otros. Con Collins completó su formación siguiendo el método académico de aprendizaje del siglo XIX, ¿en qué consiste?
Ese aprendizaje está basado en la observación directa de la realidad y la comprensión de cómo la percibimos, para después poder generar un impacto similar a través del dibujo y la pintura. Una de las cosas que más me gustan de este método es la capacidad de transmitir una cantidad y calidad de información cercanas a la que podemos percibir directamente de la realidad. Permite generar al mismo tiempo un impacto visual y sensual. Son pinturas que percibes con la mente y con el cuerpo, y eso para mí es delicioso.

¿Cuál es su técnica?
Es complicado resumir el procedimiento técnico en este formato y que tenga sentido, pero sí hay una característica que es imprescindible y que convierte este método en mi modo de pintar, y es que al estar basado en la observación directa de la realidad, para poder pintarla tienes que fundirte con ella. Todas tus ideas preconcebidas quedan al margen, y durante esos momentos te conviertes en un explorador que no juzga; solo observa, conoce y transforma a través de su mente y sus manos en una imagen que a su vez transmite lo que el pintor ha sido capaz de conocer. Son momentos que adoro, de profunda concentración. Siempre procuro tener en mi estudio la mayor parte de los objetos que forman parte de la composición, y pinto con un modelo real con el que comparto muchas horas de trabajo. Por otro lado, siempre comienzo escogiendo un concepto al que quiero dar forma, y me doy libertad absoluta para imaginar la obra. Voy desarrollando en bocetos esas imágenes intangibles hasta que la composición toma una forma realizable, pero la visualización mental es la guía. Por eso en mis obras siempre hay una mezcla entre realidad y ficción.

¿Recuerda el primer cuadro que pintó en su carrera?
Recuerdo la primera vez que lo hice con óleo. Mientras mi padre pintaba me dejó un soporte, unos óleos y la imagen de una pintura de árboles. Lo intenté copiar y sorprendentemente quedé muy contenta con el resultado. Seguro que todavía lo tiene guardado en algún lugar. No recuerdo la edad que tenía por aquel entonces, pero no creo que fuese mayor de ocho años. El primer cuadro que pinté cuando regresé de Nueva York creo que fue Amanecer. Hace ya quince años.

¿Qué media de tiempo invierte en cada obra?
Teniendo en cuenta las diferencias en tamaño y complejidad la variedad es enorme. Yo diría que dos meses es lo mínimo. Hasta ahora, la pintura que más tiempo me ha llevado han sido dos años y medio.

¿En qué momento es consciente de que un cuadro está ya acabado?
Cuando lo miro y todo está bien, funcionando como una unidad en la que ningún elemento es discordante. Parece un final falto de pasión, pero realmente cuando te acercas al fin ya es muy difícil que te parezca genial, perfecto o precioso. En el proceso se pierden la claridad y el impacto de una mirada nueva, y el cansancio mental de la ejecución suele estar presente, así que en vez de esperar trompetas que anuncien un glorioso final, más bien suele ser algo más cercano a la satisfacción de un trabajo bien hecho y de haber llegado a la meta. En mi caso, el pico del entusiasmo está siempre en el principio, en lo nuevo, en lo que está por desentrañar.

¿Cuál es el motivo que más aparece en su obra?
Probablemente, lo que más se repite en mis cuadros sea la emoción que transmiten. Hace ya años que procuro estar inmersa en las sensaciones de fuerza y bienestar, determinación y empoderamiento, plenitud y confianza, así que no importa demasiado el concepto que escoja, porque el núcleo que organiza la imagen es siempre esa emoción. Eso sí, si hablamos de los motivos formales que vemos en mis obras, hasta ahora lo que más se ha repetido es la figura femenina. Al ser una obra tan ligada a mí, a mis intereses y a mi forma de sentir, es otra mujer la mayoría de las veces el mejor intérprete a través del cual poder expresarme.

¿Cuál es el cuadro más complejo que ha pintado?
Se titula El renacimiento de la libertad. Comencé a pintarlo en abril de 2016 y terminé a finales de septiembre del 2018. Una locura. Esta aventura comenzó al conocer a un coleccionista privado llamado Albrecht von Stetten, fundador de Ibex Collection. Buscaba a sus doce mejores pintores del mundo para proponerles participar en un proyecto y en el 2015 vino a visitarme a mi estudio. Me invitó a formar parte de su proyecto The Master Piece Project, lo que suponía hacer la mejor obra que fuese capaz en ese momento, sin límites de tamaño, técnica o soporte económico. Por supuesto, acepté y me lancé con todo lo que tenía. El resultado es una pintura de 230 x 300 centímetros de la que estoy muy orgullosa, y que ha supuesto un punto de inflexión en mi carrera. Con ella sentí que muchas de las metas quedaban satisfechas y me dio paso a poder explorar otras nuevas.

¿Por qué fue una obra compleja?
Mayormente porque las dos figuras y el centro de la composición están flotando sobre un campo de rosas de tres metros de ancho que, por supuesto, no existe. En mi mente era precioso y en la realidad también acabó siéndolo, pero la ejecución resultó agotadora. Durante un año compraba todas las semanas cuatro rosas Esperanza y las iba pintando unas junto a otras hasta crear el campo entero.

¿Ha roto muchos lienzos a lo largo de su carrera?
No, solo uno y fue sin querer. Después de darle incontables capas de gesso me di cuenta de que le había hecho un agujero, qué desastre. Bueno, y también recuerdo que en mi primera reunión de pintura al aire libre tiré entre las hierbas del campo una tablilla con un cielo absolutamente horroroso, y encima tuve la mala suerte de que un compañero bienintencionado la encontró y me la trajo de vuelta. Cuando le vi buscando al autor por poco me da algo. Por supuesto, la miré como si no la hubiese visto en mi vida.

Según la Biblia, Dios creó el mundo de la nada, ¿de dónde crea el artista?
Del mismo sitio que Dios, pero yo no lo llamaría la nada, lo llamaría el todo.

¿Se puede vivir de la pintura?
Sí, por supuesto, pero hay que ser capaz de disfrutar sin seguros y tirar de fe en muchos momentos.

Y para redondear, también da clases.
Sí, en el momento que estaba situada profesionalmente decidí compartir lo que sabía, teniendo siempre presente que debía integrarse con mi carrera profesional sin prácticamente afectarla, así que lo hago en una escala muy pequeña. En una profesión en la que pasas tantas horas contigo misma, poder compartir la vida y tus experiencias con personas afines es satisfactorio y enriquecedor. Además, a mí me encanta enseñar. Enseño a muy pocas personas, pero bien escogidas, jóvenes pintores que quieren dedicarse a esto profesionalmente con las mismas ganas y entusiasmo que yo.

¿Cuál es el perfil de sus clientes?
Suelen ser amantes del arte e inversores al mismo tiempo, personas que disfrutan con las obras y conocen el valor que tienen.

¿Puede Arantzazu Martínez comprarse un cuadro de Arantzazu Martínez?
No, pero afortunadamente Arantza se ha quedado con alguno que otro. Y alguno más caerá.

¿Tener un plazo de entrega acaba agobiando?
Solo si ese plazo es ridículo. Si te coloca en una situación en la que no tienes tiempo para poder pintar con el cuidado y sensibilidad óptimas, a mí se me quitan las ganas de pintar, pero si se trata de un plazo razonable puede ser incluso de ayuda a la hora de organizarse.

En un momento dado recibió un email de uno de los asistentes del cineasta George Lucas, conocido por crear las franquicias de las películas Star Wars e Indiana Jones y fundar LucasFilm y LucasArts, entre otras. Había visto sus trabajos y quería un cuadro suyo. ¿Cómo se le quedó el cuerpo al conocer la noticia?
Saltarín (risas). El día en que recibí el email de LucasFilm con la propuesta no lo olvidaré en la vida. Tuve que leerlo unas cuantas veces para asegurarme de que lo había entendido bien. Todo el proceso fue muy satisfactorio, porque el trato con todas las personas que siguieron el desarrollo de la obra resultó magnífico. Fueron personas amables, respetuosas y profesionales, desde el primer momento hasta el último. Fue un placer formar parte de ese proyecto.

¿Y qué le pidió exactamente?
La imagen de un cuadro basado en el universo de la saga de La Guerra de las Galaxias para formar parte del libro Star Wars Visions. Finalmente, la pintura que hice está en el libro, y además escogieron una imagen de la grisalla del mismo para la portada interior.

¿Se quedó con el cuadro?
El cuadro se compró. Cuando recibieron la imagen para el libro se volvieron a poner en contacto conmigo para decirme que deseaban adquirir la obra, así que el proyecto acabó resultando inmejorable.

La mayor parte de sus obras pertenecen a colecciones privadas, pero otras imagino que podrán verse en algún museo o galería de arte, ¿no?
Sí, afortunadamente en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona podemos ver tres obras mías, y próximamente habrá una expuesta en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Por ahora, las medidas preventivas por el Covid hacen que las fechas de futuras exposiciones estén en modo indefinido, pero vendrán más.

Aparte de pintura, ¿se defiende en otras artes?
El dibujo y la pintura son las dos cosas que practico habitualmente, y en los últimos años no he hecho otra cosa. Escribir, escribo constantemente, pero no de forma artística, así que no cuenta.

En la actualidad vive en Madrid, ¿volverá alguna vez a Gasteiz, su ciudad natal?
Es posible, y esa puerta siempre estará abierta. Me encanta Vitoria, me encantan sus calles, sus parques, el fresquito y cómo huele el aire. Vitoria es mi hogar, es donde están mi familia y mis amigos, con los que he vivido mil y una aventuras. Cada lugar en Vitoria guarda historias y momentos en los que he sido muy feliz. Es una ciudad preciosa y si me moviese de Madrid probablemente sería para volver a casa. 

PERSONAL
Edad: 43 años.
Lugar de nacimiento: Gasteiz.
Estado civil: Soltera.
Signo zodiacal: Piscis.
Formación: Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco. En 2000 se matriculó en un máster de las Bellas Artes en la Academia de Arte Figurativo de Nueva York. Ese mismo año conoció a su mentor, Jacob Collins, con el que completó su formación siguiendo el método académico de aprendizaje del siglo XIX.
Trayectoria: Ha participado en proyectos como Star Wars Visions de Lucasfilm Ltd. (2009) y La imagen de Rusia (2012). La mayor parte de su trabajo pertenece a colecciones privadas, aunque algunas de sus pinturas pueden verse en el Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona. Ha sido galardonada con el Premio William Bouguereau a la emoción, al tema y a la figura, y con el Premio Adquisición.
Proyectos futuros: En la actualidad, está terminando un cuadro de gran formato titulado De vuelta en lo ilimitado. 

EN CORTO
Una virtud: "La perseverancia".
Un defecto: "El  miedo".
Un vicio: "El chocolate caliente".
Una afición: "El gimnasio".
Qué valora de la gente: "La transparencia".
Un libro: "Cuaderno de trabajo Pide y se te Dará, de Esther y Jerry Hicks".
Una película: "Mad Max: Furia en la carretera, de George Miller".
Una comida: "El queso".
Una bebida: "El agua".
Un sitio para vivir: "Madrid".