Tiempo y edad

11.09.2020 | 02:11

ESTOY PENSANDO EN DEJARLO

Dirección: Charlie Kaufman Guion: Charlie Kaufman (Novela: Ian Reid) Intérpretes: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis País: EEUU. 2018 Duración: 134 minutos

condenado a transitar por los arrabales de la exhibición audiovisual, el cine de Charles Stuart Kaufman (Nueva York; 1958) se considera tóxico para las salas de cine. Poco a poco, los relatos que fluyen de su inclasificable cabeza, se ven postergados. Paulatinamente aparecen cada vez más de manera esquinada, furtivamente, por dónde menos se espera. En este caso, en esa plataforma llamada Netflix donde casi todo, bueno y malo, pasa.

Como el protagonista de El libro de las ilusiones de Paul Auster, se diría que Charlie Kaufman ha bebido una pócima de invisibilidad y, ahora, poco a poco se va desvaneciendo. Incluso en la traducción al castellano de su última pregunta, hay un relámpago negro ¿premonitorio?, una referencia lapidaria que retumba como el eco de un epitafio: Estoy pensando en dejarlo".

Ignoro qué piensa dejar el autor de guiones tan inolvidables como tan singulares y brillantes. Basta recorrer Cómo ser John Malkovich (1999), Human Nature (2001), El ladrón de orquídeas (2002), Confesiones de una mente peligrosa y/o Anomalisa (2015), para concluir que en esa cabeza los razonamientos no parecen conducirse bajo la gris normativa de la convencionalidad.

En Estoy pensando en dejarlo, Kaufman sondea el tiempo y sus consecuencias. Con parecida libertad fabuladora a la del Nolan de Tenet, pero con muy diferente objetivo, en este filme de bucles de tiempo y ecuaciones cuánticas, los personajes envejecen y rejuvenecen sin aparente causa. Sus delirios evidencian un dislocamiento mental de heridas insanas y comportamientos perturbados.

Kaufman se apodera de la novela de Ian Reid para volver a cuestionarse por las obsesiones que desde sus primeros relatos le acompañan. Fijaciones sobre la anomalía y sus reflejos, excursiones en el marco de las relaciones personales desde una actitud surrealista. Esto es, una realidad hiperbólica donde todo se muestra en el mismo nivel, el deseo, lo real, lo imaginado y lo temido. Un love story con mucha historia y poco amor, un romance huérfano de emociones, viudo de sensualidad, lleno de extrañamiento y melancolía.

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