Es una historia digna de una película y, como tal, ha conquistado las redes sociales. Lo que comenzó como un aparente robo terminó siendo un simple descuido y una cadena de casualidades protagonizada por un hombre que solo pretendía quedarse con un marco que le había llamado la atención. Para muchos usuarios, ya es una de las historias más sorprendentes del verano, con un protagonista, Andrés Hurtado, un murciano que bien podría ser el protagonista de una película de Pedro Almodóvar.
Todo comenzó en Sevilla, cuando una familia olvidó un cuadro en pleno Casco Antiguo de la capital hispalense durante la tarde de un sábado. Poco después pasó por allí Andrés Hurtado, vecino del pequeño pueblo murciano de Puebla de Soto, que decidió recogerlo porque, según él mismo ha explicado, "me gustaba el marco", dorado, ancho y especialmente llamativo.
De un marco llamativo a un Sorolla de 150.000 euros
Ya en su domicilio de Murcia, Andrés decidió utilizar una herramienta de inteligencia artificial para averiguar quién había pintado la obra. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que la firma pertenecía a Joaquín Sorolla, el conocido como el 'Pintor de la luz' valenciano.
Fue así como descubrió que el cuadro tenía un valor que se estima en unos 150.000 euros. Al realizar la búsqueda también se encontró con que la obra estaba siendo buscado por sus propietarios, quienes habían dispuesto varios anuncios solicitando ayuda y que desconocían dónde había acabado la obra tras olvidarla en la calle. Andrés no dudó en ponerse en contacto con ellos y facilitar su devolución.
"Localicé el número del dueño y le dije que estuviese tranquilo", ha explicado el murciano tras hacerse pública la historia.
El caso ha despertado un enorme interés tanto en Sevilla como en Murcia, aunque ha sido en las redes sociales donde la historia ha terminado de explotar. La combinación de un cuadro de gran valor olvidado en la calle, un protagonista con una personalidad muy llamativa (es imitador de Lola Flores y Rocío Jurado); y el uso de inteligencia artificial para identificar la obra ha convertido el episodio en uno de los temas más comentados de los últimos días.
Andrés Hurtado ha concedido varias entrevistas desde su vivienda en Puebla de Soto, donde ya es una auténtica estrella. Su particular forma de vestir, que muchos comparan con el estilo de series como Corrupción en Miami, y la decoración de su casa han alimentado todavía más la conversación en internet, donde numerosos usuarios han compartido memes, comentarios y vídeos sobre el caso.
En toda esta historia también ha intervenido la Policía Nacional, que colaboró para garantizar que la obra regresara a manos de sus legítimos propietarios y que todo el proceso se desarrollara con normalidad.
Fenómenos artísticos de verano
La historia ha recordado a muchos usuarios otro de los episodios más virales relacionados con el arte: el Ecce Homo de Borja. En 2012, la vecina Cecilia Giménez trató de restaurar por su cuenta el fresco de la iglesia del Santuario de la Misericordia, en la localidad zaragozana, y el resultado dio la vuelta al mundo. Lo que inicialmente se interpretó como un error terminó convirtiéndose en un inesperado fenómeno turístico y mediático que atrajo a miles de visitantes y situó a Borja en el mapa internacional.
Aunque ambos casos son muy diferentes, comparten un elemento en común: una sucesión de casualidades que acabó transformando una historia local en un fenómeno viral.
Derecho a recompensa
Ahora hay algo que quizá sí le interesa a Andrés, y es que tiene derecho a recompensa. El murciano ha manifestado que el dueño legítimo del cuadro le ha prometido "un regalito", pero el Código Civil contempla el derecho a una recompensa (conocido como "derecho a premio") para quien encuentra y devuelve un objeto perdido, incluidos los cuadros. Esta compensación económica es obligatoria por ley, salvo que el propietario ofrezca públicamente un importe superior. En el caso de Andrés, tiene derecho al 10% del valor de la obra, calculado sobre las primeras 2.000 pesetas (equivalentes a 12,02 euros). Si según estimaciones, el cuadro recuperado tiene un valor de aproximadamente 150.000 euros, el premio legal obligatorio para el murciano sería aproximadamente de 7.500 euros.