Caminar es una de las actividades más sencillas, accesibles y beneficiosas para la salud. Ayuda a mejorar la condición física, protege el corazón y contribuye al bienestar general. Sin embargo, existe un detalle que muchas personas pasan por alto y que puede marcar la diferencia entre obtener todos sus beneficios o sufrir molestias constantes: el calzado.

Aunque la mayoría presta atención a aspectos como la amortiguación, el diseño o el soporte del zapato, los especialistas advierten de que existe un error mucho más frecuente y peligroso: utilizar una talla incorrecta.

De hecho, según los expertos, este es uno de los fallos más habituales entre quienes compran zapatos para caminar.

El error que comete la mayoría: asumir que tu talla no ha cambiado

Muchas personas utilizan la misma talla de zapato desde hace décadas. Lo hacen por costumbre y porque asumen que, una vez alcanzada la edad adulta, los pies dejan de cambiar. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

La fisioterapeuta estadounidense Milica McDowell, autora del libro Caminar: Redescubre la forma más natural de mejorar tu salud y longevidad, explica que el error número uno al comprar zapatos es no medirse los pies antes de elegir un nuevo par.

Según la especialista comparte en una entrevista con el magacín matutino Today, se estima que hasta un 60% de los adultos utiliza una talla de zapato incorrecta, algo que puede afectar directamente a la salud de los pies y a la forma de caminar.

Se estima que el 60% de los adultos usa la talla de zapatos incorrecta. Pexels

Los pies cambian con el paso de los años. Aunque los huesos dejan de crecer, los ligamentos, tendones y tejidos blandos pueden expandirse, aplanarse o modificar su estructura. Además, factores como el envejecimiento, los cambios de peso, el embarazo o incluso las altas temperaturas pueden alterar el tamaño y la forma del pie.

Por ello, los expertos recomiendan comprobar las medidas antes de comprar cualquier calzado nuevo, especialmente si se utiliza para caminar largas distancias.

Las consecuencias de usar una talla equivocada

Llevar unos zapatos demasiado pequeños o demasiado grandes no solo afecta a la comodidad. A corto plazo pueden aparecer problemas tan comunes como ampollas, rozaduras, callosidades, durezas o molestias al caminar. Sin embargo, las consecuencias pueden agravarse con el tiempo.

Las durezas en los pies suelen aparecer por las rozaduras con el calzado. Pixabay

Los especialistas advierten de que un mal ajuste puede favorecer la aparición de fascitis plantar, espolones calcáneos, hematomas, entumecimiento e incluso daños nerviosos derivados de una presión continuada.

Además, también puede contribuir al desarrollo de deformidades en los dedos, como los juanetes o los llamados dedos en martillo, dos afecciones que pueden llegar a alterar la forma de caminar y afectar a otras articulaciones.

Cuando el pie no trabaja correctamente, el impacto no se queda solo en esa zona. Las alteraciones en la pisada pueden trasladarse a las rodillas, las caderas e incluso la espalda.

Los especialistas recomiendan medir los pies cada vez que se compran zapatos nuevos y no fiarse únicamente de la talla habitual.

Cómo medir los pies en casa

Una forma sencilla de hacerlo en casa consiste en colocar una hoja de papel junto a una pared, apoyar el talón contra ella y dibujar el contorno completo del pie. Después, basta con medir la distancia entre el talón y el dedo más largo.

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También es importante tener en cuenta que cada marca utiliza hormas y medidas diferentes, por lo que una misma talla puede variar ligeramente entre fabricantes.

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Como referencia general, los podólogos recomiendan dejar aproximadamente un centímetro de espacio libre entre el dedo más largo y la punta del zapato. El pie debe sentirse sujeto, pero nunca comprimido.

Puede parecer un detalle menor, pero elegir correctamente la talla puede evitar años de molestias y problemas. Después de todo, si los pies son los que soportan el peso del cuerpo cada día, quizá merezcan algo más de atención de la que solemos prestarles.