No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo”, reza el dicho, pero hay veces que uno piensa que el oso está cazado y bien cazado, con lo que es momento de poner a la venta la piel. Es lo que le ha ocurrido a un tenista en el Open de Australia, que ha celebrado una victoria pensando que ya la había conseguido y ha terminado perdiendo el partido.

Lo de festejar cosas por error es algo que se ha visto en bastantes ocasiones en el ciclismo, cuando un corredor levanta las manos creyéndose vencedor llegando a la línea de meta mientras le adelanta en el último momento un rival; o cuando alguien celebra el triunfo en el sprint sin saber que ha llegado antes un corredor que quedaba por delante de la escapada previa. Pero en el tenis no es algo habitual, ni mucho menos.

Previa de Australia

El protagonista ha sido el austriaco Sebastian Ofner, de 29 años, situado en el puesto 165 del ranking y que llegó a alcanzar el 37 en enero de 2024. Con su ranking actual se ha visto obligado a disputar las rondas previas para tratar de llegar al cuadro final del primer Grand Slam de la temporada. Y no lo ha conseguido, quedando eliminado en la segunda ronda previa. Aunque él celebró que había ganado el partido.

Todo se debió a un desconocimiento del reglamento de los torneos de Grand Slam. Ofner jugaba en Melbourne ante el joven estadounidense de 20 años Nishesh Basavareddy, el 104 del ranking. El austriaco venció el primer set por 6-4 y perdió el segundo por el mismo resultado. Todo se iba a decidir en la tercera y última manga, y en ella se llegó a un 6-6, lo que obligaba a un tie-break definitivo. Lo que Ofner no sabía, o al menos no recordaba, es que en estos grandes torneos el tie-break no lo gana el primero que suma siete juegos, como en la mayoría de competiciones, sino quien llega a diez juegos.

Desastre en el tie-break

El austriaco comenzó excepcionalmente en el tie-break, tanto que llegó a un contundente 7-1. Es ahí cuando levantó los brazos, apretó el puño y se dirigió a la red para darle la mano a su rival, creyendo que había ganado el partido. Pero no era así, y se lo tuvo que decir el juez de silla. Tenía que seguir jugando. Probablemente esa confusión le desconcentró, porque a partir de ahí Basavareddy reaccionó, poniendo el 7-4. Aún Ofner colocó el 8-4, pero las sensaciones no eran buenas y su rival remontó hasta el 8-9, consiguiendo su primera bola de partido.

La salvó Ofner, que a continuación, y ahora sí, tuvo dos puntos de partido reales, con 10-9 y 11-10. Pero los desperdició y terminó cayendo por 11-13, con lo que quien acabó celebrando el triunfo fue el estadounidense. Palo deportivo y anímico para el austriaco por cómo perdió un partido que vio ganado, pero también por unas imágenes que han dado la vuelta al mundo.