Como es bien sabido, la ducha es fundamental para la higiene del cuerpo. Con ella, eliminamos el sudor, la suciedad, las bacterias y hasta el cansancio que se acumula a lo largo del día. También ayuda a mantener la piel limpia y sana, libre de malos olores y enfermedades.
Por no hablar de que si se utilizan los productos adecuados aportan comodidad y frescura, se le saca partido a este hábito. No obstante, hay que tener en cuenta que muchas veces se cometen ciertos errores que lo estropean todo.
El error que cometes al ducharte
De acuerdo con la dermatóloga Ana Molina, hay un detalle que muchas personas ignoran al asearse a diario. Y, en sus palabras, no se trata de la cantidad de gel o champú, ni de la cantidad de agua que se emplea, sino de otro factor: la duración de la propia ducha.
Así lo afirma la experta en un vídeo compartido a través de sus redes sociales, dentro del podcast Upeka: “¿Te pones el disco entero de tu cantante favorita mientras te duchas? Pues las expertas tienen malas noticias: Tu piel está sufriendo”.
El tiempo de ducha ideal
“No más de cinco minutos, lo que dura una canción, de verdad, que se ha visto que es lo que el ciudadano medio gasta”, destaca Ana Molina sobre la duración perfecta de la ducha. “Dice la OMS que no podemos gastar más de 95 litros de agua, pero lo superamos por goleada. Somos unos exagerados, la gente se pone un disco entero para ducharse”, asegura.
La dermatóloga plantea otra cuestión importante: “¿Cuánto es vuestro tiempo en la ducha? En mi cabeza pienso que me ducho rápido, pero soy lenta, pero porque uso muchos productos diferentes, me ducho en 15 minutos o más”, explica, a modo de ejemplo. “Es que primero me he hecho aceite en el pelo, después ya me he echado dos veces champú, después un acondicionador”, detalla.
Para la especialista, cada producto cumple una función básica: “Todos estos geles diferentes, la cara va con un gel diferente, luego otro gel para los brazos, otro para la zona íntima. Luego el resto para el cuerpo, el oleogel y otro para los pies, que es más espumoso”.
Después de la ducha
No hay que olvidar que el momento posterior a la ducha es tan importante como el anterior. Porque, si no se siguen a rajatabla, todo el buen trabajo que se ha hecho antes se tira por la borda y no resulta para nada efectivo.
Por otro lado, si el cabello queda húmedo, antes de retocarlo con secador, lo más indicado es utilizar un protector térmico para evitar daños por el calor.
También hay que aplicar, a ser posible, una crema o loción hidratante por todo el cuerpo para así poder retener la humedad correctamente.
Y tampoco hay que descuidar la limpieza de la ducha en sí, aclarando las paredes y el suelo para que no se acumulen ni residuos ni moho.