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La desdicha se ceba con Howard

La falta de acierto y los problemas físicos han lastrado un año aciago para el escolta estadounidense del Baskonia, que tiene contrato en Vitoria hasta el 2028

La desdicha se ceba con HowardPilar Barco

El Baskonia cerró el pasado domingo su temporada 2025-26 mucho antes de lo deseado con una amarga y dolorosa derrota en el Buesa Arena frente al Joventut. El conjunto catalán, extramotivado gracias a un gran Ricky Rubio, logró la victoria para remontar la última serie de cuartos de final y volver a convertirse en el verdugo de los gasteiztarras.

La tempranera eliminación en la primera serie de los play off de la ACB puso el punto final a una temporada llena de altibajos en Zurbano. Este año, el Baskonia ha experimentado el lado más dulce del baloncesto levantando un título, logró que llegó con mucho sufrimiento y decepciones detrás, como la fatídica campaña en la Euroliga o este tempranero e inesperado final de Liga.

Entre toda la plantilla, si existe algún jugador que deseaba más que ningún otro el fin de este curso es Markus Howard. El escolta norteamericano ha vivido un año completamente aciago, superado por varios compañeros de la plantilla en cuanto a relevancia hasta tal punto de ser relegado al tercer puesto en la elección de extracomunitarios.

De hecho, Howard no ha disputado ningún minuto en este play off de la ACB, algo que tampoco sorprende teniendo en cuenta que Paolo Galbiati ya venía optando por Trent Forrest y Kobi Simmos durante los últimos partidos de la fase regular. La confianza del técnico italiano en él fue disminuyendo a medida que avanzaba el año: de ser elegido para jugar en la Copa a no disputar nada en los últimos choques decisivos de la Liga ACB.

No es ningún secreto que el curso 25-26 de Howard es el peor de toda su trayectoria como jugador azulgrana y apenas se recuerdan dos o tres actuaciones destacables del internacional con Puerto Rico a lo largo del año. El que era uno de los grandes emblemas del Baskonia es ahora un jugador más en la rotación, algo difícil de digerir teniendo en cuenta de donde viene y su enorme contrato.

Sin embargo, si algo tiene de positivo este fin de curso es que Howard podrá resetear este verano y, si finalmente conserva su butaca en el vestuario, volver con más fuerzas que nunca para sentirse nuevamente importante sobre el parqué. Desde hoy, ya es el día uno para que Markus vuelva a ser aquel jugador que deslumbró a toda Europa.

Mal desde el inicio

Howard no se ha sentido cómodo en prácticamente ningún momento de este curso. Su tétrico arranque, lejos de ser un espejismo, reveló lo que iba a ser el resto del año: un sinfín de molestias físicas y actuaciones descafeinadas.

En la primera jornada de la Liga ACB, en la que el Baskonia visitó alCasademont Zaragoza allá por octubre, el escolta estadounidense firmó su peor actuación del año. Finalizó el partido con -3 créditos de valoración, tan solo 4 puntos y 0/6 en aciertos desde el triple.

Su mala actuación en la derrota de los vitorianos en la capital maña, sumada a su flojo arranque en el comienzo de la Euroliga, hizo que Galbiati le descartase para el partido ante el Real Madrid de Liga. Trent Forrest y Markquis Nowell fueron los dos elegidos aquel día, en un choque que, casualidad o no, supuso la primera gran alegría del curso.

Tras el toque de atención de Galbiati, el técnico italiano –que a decir verdad siempre ha hablado muy bien de Howard–, volvió a contar con él para el partido en París de Euroliga. En aquel duelo, el de Nueva Jersey sufrió otro varapalo con una lesión articular en uno de los dedos de la mano izquierda que le mantuvo alejado de las canchas durante casi un mes.

Destellos muy puntuales

Tras superar las molestias, Howard volvió en plena forma antes del final del año en el que probablemente haya sido su mejor tramo de la temporada.

El exterior del Baskonia realizó una gran actuación tanto en Málaga frente al Unicaja en Liga, como en Barcelona frente al Barça en la Euroliga. En la ciudad andaluza lideró al equipo con 30 puntos, 5/7 en tiros de dos, 3/5 en triples y un acierto impecable de 11/11 desde la línea del tiro libre. Un triple sobre la bocina le dio la victoria a los de Galbiati que se acercaron mucho de ese modo a la Copa.

En Euroliga, ante el Barcelona, en aquel partido interminable con tres prórrogas antes del parón de Navidad, Howard fue el mejor del Baskonia en la que probablemente haya sido su única actuación memorable en competición europea de toda la temporada. 33 puntos con un acierto de 6/8 en tiros de dos y 6/7 en triples, además de 6 asistencias y 35 créditos de valoración fueron los números de aquella noche para un Howard que recordó a una de sus mejores versiones.

Sin embargo, las exhibiciones de Málaga o Barcelonatan solo fueron un espejismo y en la Copa del Rey, cita a la que llegó un tanto tocado tras un golpe en Bilbao la semana previa, volvió a quedar en evidencia. 

No fue ni mucho menos uno de los principales nombres del séptimo entorchado y durante la segunda vuelta, lejos de revertir la situación, su participación en la rotación continuó diluyéndose hasta el punto de ser el segundo descarte del equipo.

Futuro incierto

Howard tiene contrato con el Baskonia hasta el año 2028, tras renovar en 2024 por dos años más a su primer contrato que le unía al club hasta 2026. Su continuidad en Vitoria no está tan en entredicho como la de otros jugadores, pero, pese a ello, su bajo rendimiento podría desembocar en una salida.

De todas formas, este escenario no es algo que se pueda dar fácilmente debido a que, en primer lugar, es un jugador con contrato y, además, sus prestaciones no son para nada bajas. Es el jugador mejor pagado de la plantilla y quien quiera hacerse con sus servicios tendría que desembolsar una notable cantidad de dinero en las arcas del club.

Lo que está claro es que el Baskonia debe solucionar el tema de los extracomunitarios la siguiente temporada. Contar con cuatro, aunque seguro que habrá salidas como la de Forrest, no es beneficioso para ninguna parte, y tener a un jugador con las condiciones contractuales de Howard en la grada es contraproducente para todas las partes.