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Omoruyi, sin oferta de renovación del Baskonia

El club gasteiztarra, con tres jugadores con contrato en el puesto de 'cuatro', se resigna a perder al interior nigeriano, cuya cotización se ha elevado considerablemente esta temporada

Omoruyi, sin oferta de renovación del BaskoniaPilar Barco

Trent Forrest, Timothé Luwawu-Cabarrot y Mamadi Diakite, rumbo a otros equipos de la Euroliga con mayor músculo económico que el Kosner Baskonia, no serán los únicos pilares del conjunto gasteiztarra que harán sus maletas este verano, ya que, según ha podido saber este periódico, Eugene Omoruyi no cuenta con una oferta de renovación del club para seguir vistiendo de azulgrana.

El interior nigeriano de 29 años aterrizó el pasado 10 de diciembre en la entidad de Zurbano como refuerzo temporal para cubrir la baja por lesión de Tadas Sedekerskis y de paso reforzar un juego interior muy mermado también desde la salida de Luka Samanic a principios de temporada por un desencuentro con Paolo Galbiati.

A partir de entonces, Omoruyi se multiplicó, demostrando una polivalencia que fue de gran utilidad para el club, jugando tanto en el puesto de ala-pívot como en el de pívot a pesar de que, como apuntó en una entrevista concedida a este periódico, él se considera más un tres o un cuatro.

Aunque tardó unos partidos en coger ritmo tras haber jugado anteriormente en Dubái en una competición menos exigente que la ACB y la Euroliga, pronto se destapó como un jugador total, capaz no sólo de sumar músculo y energía defensiva en la zona, también con una excelente lectura de juego y calidad para anotar y asistir a sus compañeros con pases de precisión quirúrgica.

Así, llegó a la Copa del Rey lanzado y terminó erigiéndose en uno de los héroes de la consecución del título, asumiendo muchos minutos ante las bajas de Khalifa Diop y Tadas Sedekerskis y la lesión de tobillo de Rodions Kurucs, que jugó renqueante y dejó a Omoruyi y a Diakite como los únicos interiores sanos de plena confianza para Galbiati.

Si ya se había ganado el favor de la afición baskonista con su esfuerzo y su estilo de juego, muy diferente a lo que es habitual en jugadores de su posición con sus cualidades físicas, los 23 puntos, 3 asistencias, 2 robos y 23 créditos de valoración que registró en la final lo encumbraron como uno de los ídolos del Buesa Arena e incluso llegó a tener su propio cántico: "Eugenio es vitoriano".

Desde entonces, ha sido uno de los seis jugadores en los que más ha confiado Galbiati junto a Forrest, Simmons, Luwawu-Cabarrot, Kurucs y Diakitey ha tenido mucho peso en el juego del equipo tanto por números (10,7 puntos, 3,7 rebotes, 1,9 asistencias y 11,1 de valoración en Euroliga y 8,8 puntos, 2,5 rebotes, 1,6 asistencias y 8,5 de valoración en la ACB) como por los intangibles que aporta en la organización del juego desde la bombilla y con su versatilidad defensiva.

Prueba de la satisfacción del club con él fue que, pese a llegar inicialmente con un contrato de dos meses, ejecutó las dos opciones de ampliar su contrato, primero en febrero por dos meses más y después en abril hasta el final de temporada. Sin embargo y a pesar del favor del público, el club no ha realizado ninguna oferta para mantenerlo en sus filas a partir de la próxima temporada.

Sobrepoblación en el 'cuatro'

Aunque en otro contexto seguramente no habría debate con su continuidad, la situación no es fácil para el Baskonia, que cuenta ya con tres jugadores con contrato de larga duración en su posición como son Tadas Sedekerskis, Rodions Kurucs y Clement Frisch.

Sedekerskis no ha podido realizar su mejor baloncesto este curso, en el que ha estado condicionado por la lesión en el tobillo derecho con la que regresó del Eurobasket el pasado verano y de la que tuvo que operarse en dos ocasiones.

Sin embargo, cuenta con un elevado contrato hasta 2029 que lo sitúa como uno de los jugadores llamados a ser importantes dentro del equipo. Aunque en algunos momentos de su carrera ha jugado como alero, donde mejor rendimiento ha ofrecido es en el cuatro.

Rodions Kurucs, por su parte, se ha erigido esta campaña en el ala-pívot titular y hombre de plena confianza para Galbiati, siendo el encargado de elevar la intensidad del equipo y aportando ese juego en el poste que se ha echado en falta otras temporadas.

Por último, Frisch fue una de las apuestas de futuro de la secretaría técnica, también con contrato hasta 2028 y al que no será fácil darle salida en caso de que no se cuente con él después de una temporada muy discreta en la que sólo ha jugado con regularidad cuando ha habido problemas de lesiones.

Con tantos contratos en esta posición y muchas otras zonas de la cancha que reforzar en verano, desembolsar una importante cantidad por Omoruyi, que ahora está en disposición de solicitar un salario mucho más alto que en diciembre tras su gran temporada en la ACB y en la Euroliga, puede generar una plantilla descompensada con demasiados gallos en el puesto de ala-pívot.

Por lo tanto y salvo un drástico giro de los acontecimientos, no queda otra que resignarse a ver marchar a uno de los pilares de un equipo que pasará a la historia baskonista por la consecución del séptimo entorchado copero. Los recursos, limitados en un club que tiene que ingeniárselas para competir con auténticos transatlánticos en la Euroliga, irán destinados en verano a otras zonas de la cancha.

En cuanto al jugador, queda por saber ahora cuál será su nuevo destino. Aunque en su entrevista con este periódico dejó claro que le gustaría volver a jugar en Dubái en el futuro, ahora mismo tiene un buen cartel en la Euroliga y ya empiezan a aparecer nombres de clubes interesados. Uno de los últimos, el Partizan, según Basketball Sphere. Lo que es evidente es que si regresa al Buesa Arena con una camiseta de otros equipo, Omoruyi será recibido con honores.