“Ha sido la temporada más difícil de mi vida”, aseguró en rueda de prensa Paolo Galbiati tras la eliminación del Baskonia el pasado domingo en cuartos de finales de la ACB ante el Joventut. El técnico italiano, desde luego, tiene motivos para sentirse así tras su primera campaña fuera de Italia, en la que además del esfuerzo propio de su adaptación a un entorno y un baloncesto totalmente nuevo para él, ha sufrido numerosos contratiempos en forma de lesiones y marchas de jugadores que le han condicionado en su trabajo.
El curso 2025-26 ha sido toda una montaña rusa de emociones para el preparador azulgrana, que tras la derrota ante el Joventut y su comparecencia en rueda de prensa dejó una imagen muy comentada en las últimas horas, captada por Radio Vitoria. Con el Buesa Arena ya vacío, Galbiati se sentó solo en el banquillo local, probablemente reflexionando sobre todo lo ocurrido, tanto en el partido que certificó la eliminación de su equipo como a lo largo de su intenso primer año en el club.
Al final, no pudo contener sus emociones y terminó soltando algunas lágrimas y siendo consolado por dos miembros del equipo de comunicación del club. Tras abrazarse con ellos, se retiró camino al túnel de vestuarios después de enviar un saludo de despedida a los periodistas que aún seguían presentes en la zona de prensa del pabellón.
Un adiós que es más bien un hasta pronto porque, salvo giro radical de los acontecimientos, Galbiati se sentará en el banquillo azulgrana la próxima temporada. El preparador italiano aseguró tras el encuentro de la última jornada de la liga regular ante el Unicaja que el presidente Josean Querejeta le había garantizado seguir al frente del equipo el próximo curso y que no ejecutaría la opción que figura en su contrato para romper la vinculación al final del primero de los dos años que firmó el pasado verano.
Sin embargo, en su última intervención tras la decepcionante eliminación sufrida ante el Joventut ya no fue tan tajante al ser cuestionado por el asunto. “No voy a hablar del ruido, voy a hablar del partido de hoy”, respondió al periodista que le preguntó por el asunto. Después, llegaron esas mencionadas imágenes con el pabellón vacío y el técnico fue el último en abandonar el pabellón, atendiendo a su salida a varias decenas de aficionados que le esperaron para fotografiarse con él o pedirle un autógrafo.
Otra vez con runrún
Esa respuesta en rueda de prensa sin aclarar tajantemente su futuro, sumada al sabor amargo con el que ha terminado la temporada, ha vuelto a generar incertidumbre acerca de su figura y no se puede descartar completamente un cambio de escenario.
En el mundo del deporte profesional las palabras no valen nada si no van acompañadas de un contrato formal y en estos momentos la única certeza es que el Baskonia cuenta con un contrato que le permite romper su vínculo con Paolo Galbiati hasta el próximo 5 de julio, que según ha sabido este periódico es la fecha límite para ratificar al italiano en el cargo.
Por lo tanto y a pesar de que se le garantizó la continuidad de cara a la próxima temporada es inevitable que, después de todos los rumores de los últimos meses y de negársele en una primera instancia esa seguridad después de alzar el título de la Copa del Rey, Galbiati llegue al verano con cierta incertidumbre, algo que ha sido una constante en el club desde que Dusko Ivanovic ganara la última ACB en 2020.
Desde entonces, hubo debate con la continuidad de Dusko en 2021 y terminó siendo cesado y sustituido por Spahija en el tramo inicial de la siguiente temporada. En el verano de 2022 se sustituyó a Spahija por Peñarroya y en 2023 el catalán terminó manteniéndose en el cargo, aunque después de negociar con otros entrenadores y con poca confianza en él. En 2024 se decidió no renovar a Ivanovic y en 2025 se terminó rompiendo la vinculación con Laso después de un largo tira y afloja.
La consecución del título de la Copa del Rey y la excelente liga regular de la ACB completada por el equipo habían eclipsado la peor Euroliga de la historia del club, pero la eliminatoria ante el Joventut vuelve a equilibrar la balanza de pros y contras de la continuidad del italiano. No en vano, Galbiati se vio superado totalmente en el aspecto táctico por Dani Miret, que anuló por completo a los azulgranas en el momento de la verdad.
Lo que está claro es que, si el club cumple con su palabra y no ejecuta la opción de corte antes del 5 de julio, Galbiati arrancará el curso 2026-27 con su trabajo siendo revisado con lupa, un contexto de dudas que ya le pasó factura a Peñarroya en 2023. Eso sí, como ha quedado claro en las últimas actuaciones del equipo, tiene a la afición de su lado y todo un máster en superar adversidades.