Otra vez el Joventut y otra vez, por cuarto año consecutivo, que el Kosner Baskonia no estará en las semifinales de la ACB. Ni siquiera el calor de un Buesa Arena con sus mejores galas evitó una estrepitosa derrota del conjunto gasteiztarra, que vuelve a estrellarse con su bestia negra de los últimos años.

La experiencia, el rigor táctico, el oficio y el juego colectivo del conjunto catalán, liderado por una exhibición antológica de Ricky Rubio, tumbaron a un Baskonia atenazado por la presión, demasiado individualista y precipitado que se diluyó por completo tras el descanso y puso fin de forma amarga y precoz a un play off que arrancaba con mucha ilusión.

Paolo Galbiati introdujo de inicio ajustes en su quinteto inicial al apostar por Spagnolo y Diakite en lugar de Villar y Edwards junto a Forrest, Radzevicius y Kurucs, una combinación que resultó en un mejor arranque de partido que el de Badalona, con los azulgranas muy centrados e intensos en ambos lados de la cancha para robar balones, correr la pista y colocar pronto el 6-0 en el marcador.

Birgander, percutiendo por dentro con seis puntos seguidos, logró responder y evitar que los alaveses se escaparan. La segunda falta de Forrest, que se marchó con un golpe en el ojo al banquillo tras anotar seis puntos, condicionó a los vitorianos, que tras el 13-6 encajaron un parcial de 0-7 con algunas precipitaciones y una antideportiva que devolvieron al Joventut al partido. A partir de ahí, comenzó una batalla mucho más igualada, con Spagnolo, Simmons y Luwawu-Cabarrot tirando de los locales y Hakanson y Drell acertando en el tiro para el 24-23 con el que se cerró el primer cuarto.

La mejor noticia fue el alto ritmo anotador que sobre el papel beneficiaba al Baskonia y que Spagnolo, protagonista del inicio del segundo cuarto, estaba inmenso en su emparejamiento con Hunt. Las buenas acciones del italiano colocaron el 31-25 en el electrónico, pero el Joventut reaccionó inmediatamente con los triples de Hakanson y Hanga y las penetraciones de Ricky, de nuevo muy respetado por los árbitros y desesperando al Buesa.

Los verdinegros se colocaron 33-37 arriba tras un parcial de 2-12 y el duelo se pareció más a lo visto en Badalona al término de la primera mitad, con muchos errores, tiros en los últimos segundos de la posesión y Rubio dominando las acciones de bloque y continuación para llegar al descanso con el 38-41.

Bajón tras el descanso

El paso por los vestuarios sentó mejor al Joventut, que arrancó la segunda parte con Ricky Rubio jugando a su antojo, anotando a placer y encontrando a Birgander por dentro para forzar con el 40-47 el tiempo muerto de Galbiati, descontento con el bajón defensivo de su equipo, y colocar poco después el 42-52 que empezaba a ser muy preocupante.

Tras una diferencia máxima de 11 puntos, el Baskonia elevó el tono físico y logró acercarse poco a poco, aunque más a base de ímpetu y de aprovechar las opciones que tuvo de correr en transición que por su capacidad de producir en ataque, donde le faltó ese faro generador que sí tuvo el Joventut en Ricky. Abusó en unas ocasiones del bote y en otras se precipitó.

Por si fuera poco, el veterano base catalán se fue entonando y anotó dos triples importantes cuando los alaveses hacían su intento de volver al partido, que sumados a un canastón de Hunt colocaron el 63-71 con el que se encararon los diez minutos decisivos.

Un triple de Hakanson para arrancar el último cuarto obligaba a realizar un final de partido perfecto, pero eso no sucedió. La angustia y los nervios fueron apoderándose de los vitorianos mientras la confianza del Joventut, que se sentía ya semifinalista, iba creciendo exponencialmente.

Lo intentó Galbiati reduciendo su rotación a siete jugadores, pero los alaveses, con las acciones individuales de Forrest y Simmons como único recurso y sin acierto desde fuera, se vieron superados como colectivo. Entre Parker, encendido en la segunda parte, y Hakanson colocaron el 70-84 a cinco minutos del final del que los vitorianos fueron ya incapaces de reponerse. No queda más remedio que pasar página y reponerse en unas vacaciones que, para desgracia del baskonismo, volverán a ser más largas de lo deseable.