Atracón de confianza ante el Breogán
El Baskonia agranda las grietas defensivas del conjunto gallego gracias a su acierto ofensivo y se mete en la pelea por ser cabeza de serie en el 'play off'
El Kosner Baskoniapuso fin a su racha de tres derrotas consecutivas con un contundente triunfo ante un Breogán que apenas plantó oposición en un duelo en el que se notó la falta de motivaciones de los lucenses en su blanda defensa. Un parcial de 10-0 en el ecuador del segundo cuarto abrió una brecha en el marcador que no volvió a cerrarse en todo el encuentro y los alaveses, con la anotación repartida y un gran acierto desde el perímetro, disfrutaron de un final de partido sin sobresaltos.
Asier, el mopero protagonista del Baskonia-Breogán
Simmons, dueño y señor del timón azulgrana al haber sido Trent Forrest el descarte de Paolo Galbiati, entró al encuentro con una marcha más que el resto y, con cinco puntos y asistencias, colocó una primera ventaja reseñable de 9-2 en el electrónico. Dos triples seguidos de Cook, el más destacado de los lucenses en el arranque, y Andric, volvieron a equilibrar el duelo y precedieron un intercambio de golpes en el que ninguno de los dos logró distanciarse.
El juego ofensivo fluyó ambos equipos imprimieron ritmo al encuentro con un estilo similar y las defensas no fueron lo suficientemente duras como para que ninguna se impusiera. Los alaveses amagaron con escaparse con un triple de Diakite con el 24-18, aunque el Breogán respondió inmediatamente para colocar el 27-24 al cierre del primer cuarto.
El 1x1 del Kosner Baskonia: Spagnolo se reivindica
No cambió mucho el guion en la reanudación, cuando el Baskonia siguió manteniéndose por delante en el marcador, pero el Breogán se agarró al partido e impidió que los alaveses cosecharan una distancia importante. Tuvo que ser Omoruyi, que ya había estado bien en el primer cuarto, quien rompiera el intercambio de golpes con su lectura de juego asistiendo a los compañeros y buenos cortes hacia el aro.
Ni Luis Casimiro, que pidió un tiempo muerto y otro dos jugadas después, ni las goteras del Buesa Arena, que obligaron a un mopero a colocarse en el lateral de la cancha a secar la pista cada vez que caía una gota, lograron frenar el parcial de 10-0. De esta manera, el Baskonia se construyó una ventaja máxima hasta entonces de 44-32, doce puntos de diferencia que se mantuvieron al descanso gracias a una jugada de pizarra bien ejecutada por un Howard de menos a más.
Howard Y TLC, los ejecutores
Al regreso de vestuarios, Howard retomó el partido donde lo dejó y con dos triples más para su cuenta particular llegó a colocar el 58-42 en el marcador, aunque Andric respondió con el mismo arma y recortó de nuevo diferencias en un bonito duelo de pistoleros. Luwawu-Cabarrot, que no había anotado en los primeros 24 minutos de partido, no quiso dejar solo a Howard en su batalla y se sumó también a la fiesta con diez puntos en el tercer cuarto.
Galbiati: “Hoy no quiero hablar de individualidades, me quedo con las 27 asistencias"
El correcalles no venía mal al Baskonia, que se encontró cómodo en ese duelo ofensivo sin noticias de la defensa visitante al no ver peligrar su ventaja de más de diez puntos. Algunas buenas acciones en forma de robos y un Rafa Villar que se dedicó a colocar tapones como si de un pívot se tratara permitieron a los alaveses llegar a manejar una ventaja de 20 puntos que fueron 18 (80-62) para afrontar los diez minutos decisivos.
La ventaja resultó suficiente para el conjunto gasteiztarra, que extinguió cualquier intento del Breogán de meterse en el partido y añadir emoción al desenlace. Francis Alonso, que se llevó un duro codazo en la frente de Kurucs en un posteo, redujo la distancia hasta el 82-68, pero acto seguido llegaron un triple de Radzevicius, otro de Howard y dos de un gran Spagnolo, todos ellos totalmente liberados ante una defensa del Breogán que en ningún momento del choque logró cerrar bien el perímetro. Tampoco ayudaron las faltas de sus pívots Sakho y Brankovic, eliminados ambos con cinco personales y perdidos bajo los aros.
Howard no se rinde
Con ambos fuera, una brecha de 21 puntos y sólo cinco minutos por disputarse, el duelo quedó definitivamente sentenciado, Galbiati aprovechó para dar protagonismo a jugadores menos habituales como Villar, Frisch –que no había jugado hasta entonces– o Edwards. Incluso el canterano Vit Hrabar, que completó la convocatoria, tuvo su momento de gloria al realizar un espectacular mate en transición en el último minuto y medio que le concedió Galbiati. El factor cancha vuelve a estar a tiro y el duelo ante el Valencia Basket será clave.
