Jugadores al límite en el Baskonia
Con la Euroliga llegando a su fin, Galbiati podrá gestionar mejor los minutos, rebajar la carga que llevan los pesos pesados en las útimas semanas y preparar al equipo para la ACB
El Baskonia afronta la recta final de la temporada y la carga de minutos que acumulan los jugadores que integran la columna vertebral de Paolo Galbiati, especialmente en la Euroliga, empieza a pasar factura.
Desde la lesión de rodilla de Khalifa Diop en el derbi vasco de Miribilla, hasta el leve esguince de tobillo de Kobi Simmons, la rotación se ha reducido significativamente, concentrando la responsabilidad en un núcleo muy reducido de jugadores que apenas pasan por el banquillo.
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En el perímetro, un descomunal Timothé Luwawu-Cabarrot se ha erigido como el jugador más exigido del esquema de Paolo Galbiati. El elegante alero francés, cuya cotización se encuentra por las nubes ante sus asombrosos registros ofensivos desde el arranque de la temporada, está a punto de superar los 1.400 minutos entre ACB y Euroliga.
Su papel es doblemente agotador: debe liderar la anotación exterior y, simultáneamente, sostener la estructura defensiva sobre alguno de los mejores anotadores del rival de turno. Esta sobreexposición empieza a dejar señales de fatiga, perceptibles en una ligera caída de porcentajes en los minutos finales de los últimos encuentros.
A su lado, Trent Forrest ha asumido una carga similar en el timón. El base estadounidense roza los 1.000 minutos entre ambas competiciones. En su caso, no solo dirige el juego; es el ancla defensiva en la primera línea de presión.
Esta exigencia se ha intensificado en las semanas de doble jornada de Euroliga, donde los partidos se suceden con menos de 48 horas de descanso y desplazamientos continentales de por medio. Su reciente descanso por fatiga muscular ante el Real Madrid constituye el mejor ejemplo de que sus fuerzas están al límite.
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Cuerda interior
La situación en el juego interior es, si cabe, más delicada. La baja prolongada de Diop y los problemas físicos de un Kurucs que no levanta cabeza tras su participación decisiva en la Copa han trasladado todo el peso a Mamadi Diakite y Eugene Omoruyi.
El guineano supera regularmente los 25 minutos por partido en Euroliga, acumulando también ya más de 1.000 en la temporada. Su esfuerzo es titánico, teniendo que alternar las posiciones de cuatro y cinco y multiplicando su desgaste en el rebote ante pívots de mayor envergadura.
Por su parte, Omoruyi, cuya importancia ha crecido de forma exponencial conforme avanzaba el curso, ha estabilizado sus minutos en torno a los 26 por encuentro. El nigeriano con alma de base se ha convertido en un pilar esencial por su despliegue físico y su capacidad para hacer mejores a los compañeros, pero su juego –basado en la explosividad– es uno de los que más sufre cuando las piernas no se recuperan a tiempo.
Esperando a Edwards
El banquillo ha cumplido un papel de soporte necesario, aunque con un impacto desigual. Jugadores como Spagnolo, Radzevicius, Villar o Frisch aportan en muchos momentos la energía necesaria para dar respiro a los titulares, pero en el caso del alero lituano por ejemplo su rendimiento no está siendo el esperado.
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La incorporación de Jesse Edwards ha sido un movimiento clave para la supervivencia del equipo en el juego interior. Su presencia en la Liga Endesa ha permitido a Galbiati repartir mejor los esfuerzos reduciendo ligeramente la sobrecarga de Diakite y Omoruyi, aunque el neerlandés no termina de adaptarse a la exigencia del equipo.
Los efectos del calendario son demoledores. En la última semana, el Baskonia disputó tres partidos en un margen inferior a las 48 horas entre cada uno. Durante ese periplo, el “núcleo duro” superó los 90 minutos acumulados en pista.
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A pesar de todo, el rendimiento competitivo de la escuadra azulgrana sigue siendo notable. Por fortuna, el escenario está a punto de cambiar: con solo tres jornadas para el cierre de la Euroliga, el Baskonia podrá dosificar esfuerzos y volcarse en la Liga ACB con el objetivo de certificar el factor cancha como cabeza de serie en los play off.
Esta misión recibirá un impulso vital esta misma semana con el esperado regreso de Markus Howard tras su lesión en el aductor. Se trata de un refuerzo indispensable que permitirá oxigenar a un núcleo duro que ha caminado sobre el alambre de la resistencia, confiando en que la recuperación de efectivos devuelva la frescura necesaria para el momento de la verdad.