Tuvo que ser en un escenario frío y sin que su afición lo pudiera celebrar, pero el Kosner Baskonia logró ante el Hapoel Tel Aviv volver a ganar en la Euroliga dos meses y ocho derrotas seguidas después. Lo hizo gracias a una actuación ofensiva antológica de 118 puntos, permitida también por un rival que por actitud defensiva no demostró desde luego ser el que más cosas tenía en juego. Un tercer cuarto en el que los alaveses apretaron los dientes atrás desequilibró un igualado duelo que se quedó a dos puntos de convertirse en el más anotador de la historia del torneo sin prórroga.
La grata sorpresa del arranque del encuentro fue el regreso de Rodions Kurucs, que no había jugado desde la final de la Copa por problemas físicos y formó parte del quinteto inicial junto a Forrest, Villar, Radzevicius y Diakite. Al letón se le notó falto de ritmo al fallar dos triples liberados nada más empezar y los alaveses tuvieron que buscarse los puntos por dentro mediante Diakite mientras el Hapoel ponía tierra de por medio gracias a la inspiración de Elijah Bryant.
El escolta norteamericano entró en trance, dio un recital de recursos ofensivos y anotó la friolera de 19 puntos únicamente en el primer cuarto. Los alaveses, que tampoco plantaron demasiada batalla en defensa, llegaron a verse con un temprano 8-16 en contra, aunque la entrada de Luwawu-Cabarrot, Frisch y Omoruyi les permitió abrir la cancha y reengancharse al partido desde el triple. Tampoco se exigió el Hapoel atrás y buena muestra de ello y del acierto de ambos equipos fue el abultado 28-31 con el que se llegó al segundo parcial.
Cuando se sentó Bryant, la producción anotadora del Hapoel descendió con el poderío de Motley por dentro como principal recurso, mientras que el Baskonia mantuvo su ritmo con la aparición de otros protagonistas como Simmons, muy acertado en las acciones de dos contra dos, Kurucs, mejor en el poste que en el tiro, o Radzevicius. Fue este último el que puso por delante a los azulgranas y colocó una máxima hasta entonces de 48-41, aunque no le duró mucho el colchón.
El Hapoel reaccionó inmediatamente con el regreso de Bryant a cancha y un triple más tiro libre adicional de Jones –el más uno fue una constante durante todo el choque por las defensas que llegaban tarde– devolvió el mando a los israelís. En ese ida y vuelta de anotación compulsiva con ciertos tintes de partido de práctica incrementados por la actitud defensiva y la ausencia de público en la grada, ambos equipos siguieron sumando puntos con un acierto increíble hasta llegar al descanso con un 67-64 favorable al Baskonia, alcanzando la mayor anotación de la historia de la Euroliga en una primera parte.
Paso al frente tras el descanso
En este contexto, ambos equipos eran conscientes de que quien subiera sus prestaciones defensivas tras el descanso tendría muchas papeletas para llevarse la victoria y, pese a no dejarse la piel, sí que estuvieron más agresivos y la anotación cayó a unos guarismos más lógicos.
Lo que sí se mantuvo durante unos minutos fue la máxima igualdad hasta que a partir del 77-78 obra de Bryant, que siguió inflando sus números individuales, el Baskonia encadenó un parcial de 15-3 cimentado en buenas acciones defensivas con Omoruyi y Simmons encargándose de inyectar energía atrás. Fue el propio Simmons, de hecho, quien se encargó con un triple de colocar el 92-81 al término del tercer cuarto.
Esa renta máxima hasta entonces fue lo que tuvieron que defender los locales en el cuarto decisivo. El Hapoel intentó recortar diferencias, pero siguió sin lograr cerrar filas atrás y, además, cuando se acercó con el 96-91 obra de Micic, cometió errores en forma de pérdidas que dieron aire a los gasteiztarras.
La aportación de Nowell, clave para frenar el frenesí anotador de Bryant con sus rápidas manos, también fue importante para mantener el tipo hasta que Diakite encadenó un mate con un tapón en aro propio y otro mate en el contraataque para colocar el 107-94 en el marcador y dejar el choque muy encarrilado a falta de cuatro minutos para el final.
Blakeney se negó a dar el partido por terminado, pero Forrest, imparable en penetración, percutió una y otra vez en la defensa israelí para sentenciar, disparar sus números y poner fin a la peor racha azulgrana en Euroliga.