El Kosner Baskonia regresó a la senda de la victoria ante un combativo Bàsquet Girona gracias a un gran esfuerzo de la reducida rotación con la que contó Galbiati por las numerosas bajas, incluida la de última hora de Radzevicius. El cuadro vitoriano, con Simmons y Luwawu-Cabarrot como estandartes, mantuvo un igualado pulso con los catalanes hasta que en el último cuarto los visitantes quemaron a Geben y a Maric, sus dos referentes interiores, y Diakite y Omoruyi rompieron el partido con un parcial de 21-4.
Paolo Galbiati introdujo ajustes en su quinteto inicial sentando a Forrest y juntando a Simmons, Villar y a Spagnolo en la cuerda exterior junto a Omoruyi y Edwards por dentro. Con esta combinación a los alaveses les faltó acierto exterior pese a contar con tiros liberados y el Girona se distanció gracias a siete puntos seguidos de Geben, que se valió de su buena muñeca para atacar a Edwards y alejarlo de la zona.
Con la entrada de Forrest, Luwawu-Cabarrot y Diakite, el Baskonia, que llegó a perder por siete puntos con el 12-19, fue más vertical, atacó con posesiones más cortas y con las penetraciones primero de Luwawu-Cabarrot y después de Simmons logró recortar diferencias y colocar el 21-23 en el marcador para comenzar el segundo parcial gracias a un triple del alero galo, el primero para los azulgranas.
En la reanudación, el ritmo siguió siendo frenético por parte de ambos equipos, felices de poder correr la cancha constantemente y cómodos nadando en el caos. En este ida y vuelta el Girona cogió algo de margen con el 23-29, pero el Baskonia no tardó en responder y darle la vuelta para ponerse al frente en el marcador por primera vez en el partido con el 33-32 que obligó a Moncho Fernández a parar el partido.
Le dio resultado el tiempo muerto al Girona, ya que Geben, encendido en el tiro durante toda la primera parte, anotó siete puntos ante Diakite como lo hizo anteriormente con Edwards y Ferrando sumó un triple para encadenar un parcial de 0-10 con el que el Girona no sólo recuperó el mando, si no que alcanzó su renta máxima del partido con el 33-42. Afortunadamente, respondió el mejor anotador local, Luwawu-Cabarrot, para reducir la brecha a sólo un punto al descanso.
Desenlace arrollador
Al igual que en el inicio de la primera parte, Spagnolo fue el responsable de la anotación al arrancar la segunda, pero esta vez Galbiati ajustó el quinteto con Diakite ocupando el hueco de Edwards y la versión defensiva del equipo fue muy diferente. Con una buena labor de contención y la posibilidad de anotar en transición, los alaveses establecieron su mayor renta hasta entonces con el 49-46.
Eso sí, el Girona no se vino abajo y siguió aceptando la propuesta local e imprimiendo vértigo a un duelo que se estabilizó durante unos minutos sin que ninguno de los dos equipos lograran una distancia superior a los cinco puntos. Simmons y Luwawu-Cabarrot, con acciones individuales de mucho talento mientras Forrest se encargaba de organizar el juego, asumieron la anotación azulgrana ante un Girona con los puntos repartidos entre varias piezas que se aferró al partido para llegar al parcial decisivo con todo por decidir (69-67).
El partido se comenzó a aclarar para los vitorianos cuando Luwawu-Cabarrot, con un espectacular mate y tiro libre adicional, sacó la cuarta falta a Geben y Maric se iba eliminado con la quinta. En el momento de la verdad, Villar y Edwards desaparecieron de la rotación de nueve jugadores, que se limitó a siete en el tramo en el que el Baskonia echó el resto para ir poco a poco ampliando su renta.
Omoruyi y Diakite, a placer con Maric y Geben en el banquillo, hicieron trizas al Girona por dentro mientras Simmons seguía con su particular exhibición anotadora ejerciendo el rol de killer asumido en otras ocasiones por Howard y conteniendo bien además a Livingston. Desde el 69-69, el Baskonia encadenó un parcial de 21-4 con el que rompió el partido por completo y lo dejó sentenciado a minuto y medio del final con el 90-73, momento en el que Galbiati aprovechó para oxigenar a sus estrellas y dar paso a los jóvenes Bol y Khatiashvili, que redondeó la fiesta anotando sus primeros puntos como baskonista. Un merecido triunfo, que, sin embargo, no tapa la urgencia de recuperar efectivos.