Mamadi Diakite llegó al Kosner Baskonia con el cartel de ser un cuatro-cinco atlético y con capacidad para abrir la cancha con su buena muñeca desde el perímetro, pero lo que pocos imaginaban cuando el guineano firmó por el conjunto azulgrana el pasado verano es que se convertiría en el intimidador defensivo que ha mostrado ser en las últimas fechas.

El propio Diakite afirmó en una entrevista con este periódico sentirse más cómodo jugando como ala-pívot que como pívot y sus 2,06 metros de altura y su peso se antojaban escasos para los gigantes que hay actualmente en el baloncesto europeo. Sin embargo, establecido ya como principal –y único– pívot azulgrana desde la marcha de Luka Samanic y la lesión de Khalifa Diop, está compensando su falta de centímetros con un gran espíritu batallador bajo los aros y una capacidad extraordinaria de temporizar el salto para taponar a sus rivales.

Sus registros taponadores han ido creciendo progresivamente a medida que Diakite ha recuperado su mejor versión física tras superar las secuelas de la enfermedad intestinal que le mantuvo unos días ingresado en el hospital de Vigo a principios de temporada.

Sus estadísticas en el último mes son extraterrestres. Según recoge baskonistas.com, el 15 de febrero en el derbi contra el Bilbao Basket igualó la segunda mejor marca de tapones de un jugador del Baskonia en un partido de ACB con seis bloqueos, sólo por detrás de los siete de Kenny Green el 20 de abril de 1995 contra el Manresa y empatando en la tabla con Pat Burke, Willie Simmons y Tiago Splitter.

Esa actuación prendió la mecha del guineano, que llegó encendido a la Copa del Rey y fue uno de los héroes del título conseguido por el Baskonia. Primero, firmó el mejor registro de la historia del club al colocar cuatro txapelas en la semifinal contra el Barcelona, una de ellas aquella decisiva a dos manos sobre Shengelia en el epílogo.

En la final, sin embargo, fue un paso más allá hasta colocar cinco, incluido el desconsiderado tapón sobre Hezonja que allanó el camino a la victoria. De esta manera, igualó el mejor dato en una final del torneo del KO, establecido en 2021 por Walter Tavares, su oponente bajo los aros en dicha cita. Los diez tapones que registró en total fueron la segunda mejor marca de la historia de la competición, sólo por detrás de los 11 de Tim Perry con el Valencia Basket en 1998.

Nueva exhibición

Por si no fuera suficiente, en su regreso a la ACB el pasado domingo volvió a ser un auténtico muro ante el Hiopos Lleida y repitió los estelares seis tapones registrados ante el Bilbao Basket por segunda jornada consecutiva, cinco de ellos en el último cuarto para cerrar el partido. Sólo Willie Simmons había conseguido esa hazaña con la camiseta del Baskonia en la temporada 1985-86.

Si, para el más difícil todavía, lo repite este fin de semana ante el San Pablo Burgos, se convertiría en el segundo jugador en la historia de la ACB en encadenar seis tapones o más en tres jornadas seguidas tras Anthony Pelle, que lo hizo en el curso 1996-97.

Con su actuación ante el Lleida, además, se coloca como segundo máximo taponador de la competición este curso con 1,8 de media, sólo por detrás de los 2,4 de Tavares e igualado con Kur Kuath. Sólo Willie Simmons, Kenny Green y Essie Hollis colocaron más tapones en sus primeros 19 partidos de ACB con el Baskonia que los 34 de un Diakite que va en camino de convertirse en uno de los intimidadores más temidos del continente.