Eugene Omoruyi ha caído definitivamente de pie en el Kosner Baskonia. El atípico pívot nigeriano de algo menos de dos metros, llegado a Vitoria a mediados de diciembre tras conocerse que Tadas Sedekerskis debería pasar por el quirófano para solucionar sus problemas de tobillo, fue uno de los más aclamados por la afición azulgrana tras el sonado éxito del conjunto vitoriano en el Roig Arena.

No cabe duda de que Omoruyi ha sido una de las piezas determinantes en manos de Paolo Galbiati para levantar la séptima Copa del Rey de la historia y su excelente papel en la final ante el Real Madrid así lo corroboró. Su estadística incluyó 23 puntos, con 9 canastas de 15 intentos en tiros de campo, 2 rebotes, 3 asistencias y 2 recuperaciones para un total de 23 créditos de valoración. Junto a Diakite y un maltrecho Kurucs, sostuvo con firmeza un juego interior en el que los blancos parecían tener toda la ventaja del mundo.

Un descubrimiento de Xevi Pujol

Siendo un interior poderoso físicamente que recuerda en alguno de sus lances al inolvidable Ramón Rivas por su facilidad para hacerse hueco en la zona a través de su cuerpo, también luce una visión de juego que contados pívots tienen a este lado del Atlántico. Un descubrimiento magnífico por parte de Xevi Pujol, que le rescató del exótico Al Nasr de Dubai en un momento de máxima complejidad.

El Baskonia anunció días antes de la Copa que Omoruyi seguirá dos meses más en Vitoria, en principio hasta mediados de abril, y entonces habrá que sentarse a negociar un nuevo contrato con un jugador con el que la afición empieza a tener una química especial. Revalorizado hasta límites insospechados, Josean Querejeta deberá rascarse el bolsillo para que eche raíces en el Buesa Arena.

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Conexión con la grada: "Eugenio es vitoriano"

Omoruyi ya ha conseguido una química especial con la afición. Así pudo comprobarse este domingo tras la consecución del título al ser uno de los jugadores más aclamados. Una canción tiene visos de empezar a popularizarse en breve en el seno del baskonismo y este martes en un recibimiento al equipo que promete ser multitudinario en la Virgen Blanca podrá quedar buena fe de ello.

En Manises, la hinchada del Baskonia se rindió a un jugador que, como no podía ser de otra forma, también derrochó simpatía cuando escuchó uno de los cánticos más célebres de la euforia azulgrana. El "Eugenio es vitoriano lo lo lo lo", retumbó con fuerza en el aeropuerto de Valencia y Omoruyi correspondió a los presentes inmortalizando el momento junto a su teléfono mientras se atrevía con un pequeño baile. En definitiva, un momento de felicidad plena que quedará grabado para siempre en la memoria de todos los presentes.