- Multimedia
- Servicios
- Participación
Ver más galerías relacionadas
Alex Larretxi
Ver galería >Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
EFE
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
EFE
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
EFE
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
EFE
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
EFE
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Alex Larretxi
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.
Los bares de Vitoria se han convertido en una extensión del Roig Arena para congregar a la afición baskonista que no ha podido desplazarse a Valencia. Con el pitido final la emoción se desbordó y las calles del centro de Gasteiz se llenaron de baskonistas con ganas de celebrar. La balconada y la plaza de la Virgen Blanca improvisaron una celebración a la espera de la gran fiesta del martes.