El Baskonia es enorme
El conjunto gasteiztarra, comandado por Forrest, TLC y Omoruyi, completa la gesta y se proclama campeón de la Copa del Rey por séptima vez al tumbar al Real Madrid en un épico desenlace
Despiértenme si es un sueño. El Kosner Baskonia es campeón de la Copa del Rey por séptima vez. Una heroicidad que sabe mejor aún que las anteriores veces en las que el club ha conocido la gloria, que llega tras 17 años de desencantos con su torneo fetiche y que vuelve a hacer feliz a toda una provincia.
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Lo hizo después de una batalla de proporciones bíblicas ante el Real Madrid, el gran favorito, con la fatiga acumulada de competir tres días consecutivos y mermado por los problemas físicos. Pero fue sobrado de corazón, se repuso de un mal arranque, creyó junto a un Roig Arena volcado con los azulgranas y tras mantener el pulso a su rival durante toda la cita, erupcionó en un desenlace para la historia. El mejor imaginable para este nuevo capítulo dorado en la historia del club.
El monstruo que ha creado Galbiati
Galbiati repitió de inicio el quinteto inicial que lo había llevado hasta la final con Forrest, Howard, Radzevicius, Frisch y Diakite. Una combinación, que, al igual que contra el Barça, entró en cancha algo contemplativa y se vio en tres minutos con una desventaja de 13-2 ante un Real Madrid que salió a morder y contó con acierto desde fuera con tres triples seguidos de Llull, Campazzo y Hezonja.
Una final no es momento para especular y Galbiati paró el choque inmediatamente para introducir en cancha a Luwawu-Cabarrot y a Omoruyi. La decisión resultó todo un acierto, ya que fueron ellos dos los encargados de despertar al equipo con sus valientes penetraciones, sin miedo a un Tavares que había acobardado anteriormente a los titulares y que se fue al banquillo tras cometer su segunda falta sobre TLC.
Trent Forrest entra al olimpo del Baskonia
Con nueve puntos del alero francés y otros nueve de Omoruyi en el primer parcial, el Baskonia se reencontró consigo mismo y no sólo se metió en el partido, sino que entró al segundo cuarto con el marcador igualado (26-26) e incluso llegó a ponerse por delante.
El 1x1 del Kosner Baskonia: Un equipazo con mayúsculas
Un triple de Diakite colocó el 26-30 en el marcador en el inicio del segundo parcial, momento en el que Scariolo realizó ajustes defensivos combinando presiones adelantadas más agresivas con defensas de caja y uno sobre Luwawu-Cabarrot para frenar el galo. Dos triples seguidos de Feliz devolvieron el mando a los merengues y dieron paso a un parcial de 14-0 en el que el dominicano y sus acciones de bloqueo y continuación hicieron mucho daño y devolvieron los dobles dígitos de renta al Real Madrid con el 40-30.
Luwawu-Cabarrot, el baskonista más entonado de la primera parte con nada menos que 17 puntos, se encargó de romper el parcial en acciones de él contra el mundo en las que salía ganando casi siempre el francés, un antológico mate de Forrest por encima de Tavares insufló energía a los vitorianos y cuatro puntos más de Luwawu-Cabarrot en el epílogo acercaron a los de Galbaiti a cinco puntos al descanso.
Hasta el último gramo de sudor
El paso por los vestuarios no enfrió al alero francés, que siguió en trance, rompiendo tobillos a sus rivales y dando una clase magistral de recursos anotadores. Sin miedo a Tavares, anotó tras superar al caboverdiano la canasta del empate (57-57) que encendió a un Roig Arena claramente del lado baskonista.
Entró el duelo en un tramo en el que ninguno de los dos lograba despegarse hasta que, aprovechando los pocos minutos de descanso de Luwawu-Cabarrot y una serie de decisiones arbitrales dudosas, el Real Madrid se estiró de nuevo con una buena aportación de segundas espadas como Maledon y Garuba para colocar el 72-64 en el marcador.
TLC, Forrest y Omoruyi, con números extraordinarios, echaron en falta mayor apoyo en ataque de otros jugadores llamados a ser importantes como Kurucs, cargado rápido con faltas, o un desdibujado Howard, condicionados tal vez por sus problemas físicos. Al final, tuvo que ser de nuevo Luwawu-Cabarrot quien con tres tiros libres acercara a su equipo (72-67) para disputar los diez minutos decisivos.
No importaba, el trío azulgrana estaba decidido a ganar la Copa como fuera. Un triple de Omoruyi y un dos más uno de Forrest acercaron a los vitorianos a un punto en el arranque del último cuarto. Respondieron Feliz y Maledon, pero no minaron la moral del Baskonia, que con un triple de Diakite y cinco más de Omoruyi para superar los 20 en su cuenta particular se adelantó para llevar el delirio a la grada (79-81).
Con seis minutos por disputarse y Garuba eliminado, el Madrid puso toda la carne en el asador. Ambos equipos sacaron su mejor baloncesto, el cronómetro se iba agotando en medio de un intercambio de golpes y a 2:37 del final llegó todo un contratiempo para las opciones vitorianas con la eliminación de Cabarrot con una quinta falta señalada en un protestado rebote con Tavares.
Sin embargo, si algo ha demostrado este equipo en esta Copa del Rey es que nunca deja de creer. Howard lo sustituyó, decidido a llevar todo el peso que estaba asumiendo el galo en ataque y lo hizo con su primera canasta del encuentro nada más ingresar en el parqué. Forrest, chocando con el gigante Tavares como quien arrolla a un niño, sacó un dos más uno para el 86-90 a dos minutos del final.
Todo fue redondo a partir de ahí. Euforia en la grada, victorias en cada acción y balón dividido, un robo y rebote ofensivo claves y un nuevo tapón antológico de Diakite sobre Hezonja para allanar el camino a la victoria mientras Howard y Forrest seguían sumando puntos en la cancha rival. Esta vez, al contrario que en la semifinal, al Madrid no le quedó más remedio que rendirse a unos crecidos vitorianos. Con cinco sobre la cancha, pero el aliento de miles que ahora pueden decir con orgullo que vieron al Baskonia convertido de nuevo en campeón. Héroes.
