Diakite, un gigante en la ‘pintura’
El atlético interior guineano iguala con seis tapones el récord de Willie Simmons establecido allá por 1985
Había tensión, había bajas, había dudas. Pero en el escenario ardiente de Miribilla emergió una figura imponente, dominante y absolutamente decisiva: Mamadi Diakite.
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El interior del Kosner Baskonia lideró con carácter, energía y poderío la trabajada y meritoria victoria del conjunto vitoriano por 69-76 ante el Bilbao Basket, en un enfrentamiento de máxima exigencia, contacto físico y muy disputado.
En una tarde marcada por los contratiempos y las lesiones, el pívot guineano asumió galones para que la sensible baja de Khalifa Diop no se notara en exceso. Y lo hizo con una actuación completa, impactante y de enorme sacrificio.
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Desde el primer cuarto, Diakite impuso su físico privilegiado y su técnica depurada en la pintura. Fue un martillo constante en el poste bajo, castigando sin descanso a la defensa bilbaína con un juego de pies ágil, elegante y demoledor. Hizo bailar a los hombres de negro, generó ventajas, forzó ayudas y encontró siempre la mejor solución ofensiva.
Su producción fue sólida y eficiente: 12 puntos en 31 intensos minutos, acompañados de 16 de valoración, cifras que reflejan su peso específico en un duelo de alta tensión.
Cada canasta representó oxígeno puro; cada acción en la zona, una declaración de autoridad. Liderazgo silencioso, pero firme. Presencia intimidante y determinante.
Un muro con sello histórico
Si en ataque fue dominante, en defensa fue sencillamente descomunal. Desde el salto inicial asumió la responsabilidad de proteger el aro y lo hizo con una energía arrolladora, una lectura táctica impecable y una capacidad atlética extraordinaria.
Sus seis tapones no fueron una simple estadística: fueron puñetazos sobre la mesa. Cada rechazo fue celebrado como si fuera una canasta decisiva. El banquillo se levantaba, los aficionados azulgranas rugían y el equipo se alimentaba de esa electricidad competitiva. Sus gorros rompieron la dinámica del partido, apagaron la reacción rival y sembraron dudas en su juego.
El Baskonia se lleva el derbi de los infortunios
Una cifra que conecta directamente con la historia grande del club, donde ya figuraban actuaciones similares de referentes como Tiago Splitter (2009), Pat Burke (1998), Kenny Green (1994) o Willie Simmons (1985). Ahora, a esa lista de gigantes defensivos se suma con merecimiento Diakite.
Sus ayudas largas, su intimidación feroz y su capacidad para cerrar la pintura hicieron que la ausencia de Diop quedara minimizada en muchos tramos del choque.
El esfuerzo fue titánico. Al sonar la bocina final, Diakite mostraba el rostro desencajado y el cuerpo exhausto de quien lo ha dejado absolutamente todo sobre el parqué.
Vacío físicamente, pero enorme en la vertiente competitiva. Cada salto, cada contacto, cada ayuda defensiva y cada lucha en el poste fueron parte de un despliegue total para sostener al Baskonia en una tarde de máxima presión.
El conjunto dirigido por Paolo Galbiati firmó un triunfo de carácter en un escenario siempre exigente como Miribilla y selló una victoria de carácter que alimenta su autoestima para la Copa del Rey. Pero el derbi dejó una imagen clara: cuando más lo necesitaba el Baskonia, Diakite respondió con una exhibición memorable.