El Kosner Baskonia ya acaricia el ansiado pasaporte para la Copa del Rey tras un incontestable triunfo en Fontajau sellado, entre otras razones, gracias a la supremacía en la zona y un interminable caudal de rebotes ofensivos en el cuarto final que mantuvo a raya al anfitrión gironí.

La escuadra vitoriana se tomó la revancha de la estrepitosa derrota de la pasada temporada ante el Bàsquet Girona en una tarde-noche donde la excelente actuación ofensiva de Clément Frisch tuvo su contrapunto perfecto en dos impagables guerreros como Rodions Kurucs y Mamadi Diakite.

Galbiati encontró esta vez el equilibrio ideal en la aportación de sus hombres altos. No solo hubo que celebrar la pegada desde la larga distancia del francés o del letón, sino también la intimidación del guineano (4 tapones) y el destajismo de todos los componentes azulgranas en una demarcación que continúa huérfana de un jugador desde la marcha del croata Luka Samanic.

Un cóctel explosivo que terminó desesperando al Girona, mucho más liviano y pequeño que un Baskonia capaz de sacar adelante un encuentro decisivo para estar presente, tres temporadas después, en la Copa del Rey de Valencia.

Frisch por fin enseñó los dientes tras una campaña donde no estaba gozando de excesivo protagonismo a las órdenes del preparador italiano.

Con 19 puntos y 8 rebotes, el ex del Nancy se soltó la melena con una actuación para enmarcar. Estuvo a punto de hacer un pleno desde la línea del 6,75 con cuatro aciertos de cinco intentos e incluso paseó una mordiente en el rebote que no se había apreciado hasta la fecha. Y todo ello en solo 15 minutos.

El gladiador letón

Aunque para entrega, sacrificio atrás y despliegue en el rebote, la de ese guerrero llamado Kurucs. El letón no hace prisioneros durante los partidos y ante el Girona volvió a justificar que tiene cuerda para rato pese a la acumulación de esfuerzos entre ACB y Euroliga. En la recta final, se comió a todos los pívots de Moncho Fernández rebañando varios balones sueltos y brindando segundas opciones de tiro.

Otra de las noticias positivas provino de Diakite, un jugador bastante discutido debido a su controvertida lectura del juego pero que esta vez rayó a un altísimo nivel a la hora de imponer respeto bajo el aro. Con cuatro tapones metió el miedo en el cuerpo a sus pares y también fue capaz de sumar intangibles para que el Baskonia se mostrara muy superior a su rival.

Juan Fernández, el pívot argentino que atormentó al Baskonia durante la pasada temporada, se quedó en esta ocasión en tan solo 11 puntos y 6 rebotes. Dentro del juego interior, Omoruyi y Diop estuvieron algo más eclipsados aun colocando un listón alto a nivel físico.