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El equipo que nunca se rinde

EL BASKONIA LIQUIDA AL BAYERN CON UNA FULMINANTE ENTRADA DEL TERCER CUARTO Y SUEÑA CON MÁS FUERZA CON EL ‘TOP 8’ TRAS LA DERROTA DEL ZENIT

12.03.2021 | 23:35
Giedraitis recibe la intimidación de Lucic en un avance hacia canasta. Foto: Pilar Barco

vitoria – Parecía un partido encaminado a resolverse con una moneda al aire, de esos que mantienen al aficionado en vilo y con las uñas en carne viva. La igualdad al descanso era manifiesta, ya que nadie había dado su brazo a torcer. El Baskonia se estaba topando en la primera parte con un visitante áspero como pocos esperanzado en prolongar su cuento de hadas en la Euroliga, donde las jerarquías se hallan bien delimitadas pero esta temporada ha irrumpido con fuerza el Bayern más granítico que se recuerda. Pues bien, en un abrir y cerrar de ojos, la incertidumbre quedó disipada en el Buesa Arena.

De repente, reapareció la apisonadura azulgrana para meter varias marchas más y llevarse por delante a la revelación de la Euroliga, convertida en una mala fotocopia de sí mismo ante el colmillo afilado vitoriano. El empuje del mortífero TD Systems, que no renuncia a seguir colocando el aliento en la nuca a sus rivales directos y quiere morir matando en esta edición continental, reventó todos los pronósticos de un encuentro al filo de la navaja. Ese 60-35 del minuto 35 habló por sí solo de la fortaleza de unos y la debilidad de otros.

Pese al amago de desfallecimiento de los minutos finales, acabó viviéndose en la cancha de Zurbano un nuevo capítulo de la persecución azulgrana en la Euroliga en pos de la ansiada octava plaza. Los hombres de Ivanovic se deshicieron con solvencia del Bayern, atropellado por la centelleante puesta en escena del Baskonia en un tercer cuarto ciertamente decisivo en la resolución de un choque áspero y con excesivo juego subterráneo.

Al barco en el que se había instalado un incandescente Jekiri se fueron sumando paulatinamente otros hombres del engranaje como Polonara, Giedraitis o Vildoza. Henry, siempre sacrificado, también colocó un altísimo listón a nivel físico en la primera línea defensiva que incomodó al máximo las evoluciones del Bayern. Todo salió a pedir de boca para que el Baskonia pusiera tierra de por medio y pudiera vivir de las rentas de ahí a la conclusión.

jekiri, un coloso Tras un inquietante 29-33 en las postrimerías del segundo cuarto, el globo del Bayern se vio pinchado con una facilidad insospechada. Llegó un parcial de 20-0 que no entraba en ningún guión para sacudir una jornada, a la postre, más plácida de lo esperado. Su técnico Andrea Trinchieri, deseoso de cambiar el rumbo de los acontecimientos, descargó su ira sobre los hombres de negro y decidió borrarse en busca de un revulsivo para sus aletargados jugadores. Una vieja táctica en el mundo del baloncesto que no le proporcionó ningún fruto porque, para entonces, el Baskonia era un grupo lanzado y autoconvencido de su superioridad.

Entre el guión afilado del cuadro vitoriano y la modorra del Bayern, en el que Baldwin IV apenas mostró las uñas y con una respuesta física muy por debajo de lo esperado pese al ardor de Reynolds, el encuentro desembocó en un monólogo local. El conjunto alemán llegó a meter el miedo en el cuerpo en la recta final (74-68), pero su conato de rebelión tampoco pasó a mayores. Dos providenciales canastas de Vildoza y una pérdida de Lucic salvaron los muebles para un Baskonia que tendrá una final el jueves de la semana en San Petersburgo para saber si el billete para el Top 8 en un sueño vivo o, por el contrario, una utopía.

El partido tampoco fue un ejemplo de vistosidad con dos equipos eminentemente destructores que rivalizaron en cuanto a errores. Jekiri sostuvo casi por sí solo al equipo vitoriano en una excelsa primera mitad. Merced a una álgida producción anotadora que incluyó canastas de todos los colores, el nigeriano se multiplicó bajo los aros para compensar el déficit azulgrana en otras facetas. La espesura en el ataque posicional y los excesivos errores desde el tiro libre penalizaron al Baskonia.

Sin embargo, la monotonía se vio alterada en los primeros compases del tercer cuarto. El maratoniano azulgrana entró en erupción con grandes minutos en ambos lados de la cancha que rompieron un partido parejo hasta ese momento. El díscolo técnico italiano recibió una técnica descalificante, supuestamente por dos insultos, que le envió directamente a los vestuarios. Poco importó la siesta de los minutos finales. Con el reloj siempre a mano y sin un excesivo temblor de piernas, el Baskonia quemó con acierto una nueva etapa de la Euroliga, donde pase lo que pase sus méritos son ya indiscutibles.

las claves

Desenfreno tras el descanso La resistencia alemana saltó por los aires en un pletórico arranque del tercer cuarto por parte del Baskonia. Con un parcial de 20-0 quedó disipada la incertidumbre respecto al ganador. Fueron minutos volcánicos tanto en ataque como en defensa que desarbolaron al Bayern, incapaz de contener el vendaval que se le vino encima.

Jekiri encuentra colaboración El nigeriano sostuvo al TD Systems durante una pletórica primera mitad, pero tras el descanso acudieron al rescate otros referentes de un Ivanovic que manejó una rotación de contados efectivos. Henry volvió a ser un coloso atrás colocando un altísimo listón a nivel físico, mientras que Giedraitis, Polonara, Vildoza y Peters enseñaron por fin las uñas para diversificar el peligro azulgrana.

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