Sin margen para la sorpresa. Obligado a cumplir el guion previsto. Sí o sí. Ese es el único camino con salida que tiene ante sí el TD Systems Baskonia en su enfrentamiento de esta tarde frente al Estrella Roja. A falta únicamente de nueve jornadas para la conclusión de la temporada regular la escuadra de Zurbano necesita rubricar un epílogo prácticamente perfecto para tener opciones de pelear por un billete al Top 8 y, como consecuencia, recibir en el Buesa al penúltimo clasificado es sinónimo de victoria obligada.
Porque todo lo que no sea sumar el cuarto triunfo continental consecutivo -estirando la mejor racha de resultados en este torneo desde el arranque del curso- supondría una decepción mayúscula. Un escenario en el que nadie desea situarse puesto que todavía resta un buen tramo de competición por delante que se quedaría virtualmente sin alicientes en caso de tropiezo azulgrana.
Sacar adelante el trámite, por el contrario, permitiría a los de Dusko Ivanovic, mantener viva la llama de la esperanza y continuar peleando por acceder a los play off de cuartos de final. Un objetivo que no resultará en absoluto sencillo pero que, en estos momentos, todavía está al alcance de la mano del conjunto gasteiztarra. Un Baskonia que necesita ir quemando etapas paso a paso y que esta tarde se enfrenta a su primer examen sin margen de error.
Y es que son varios los factores que, al menos en pura teoría, inclinan la balanza con claridad del lado vitoriano. El primero, lo que refleja la clasificación. Mientras que el TD Systems cuenta con doce victorias en su casillero e integra el nutrido grupo de equipos que pelea por los últimos pasaportes para el Top 8, el Estrella Roja únicamente ha sido capaz de sumar siete triunfos. Un expediente que le sitúa en penúltimo lugar de la tabla solo por delante del desastroso Khimki y sin la más mínima posibilidad de acceder a la siguiente fase de la competición. Pero, por si todo ello no fuese ya suficiente, los problemas físicos se han cebado con el conjunto serbio, que acude al Buesa Arena sensiblemente mermado por las bajas.
El duelo, por lo tanto, se presenta como un favorable punto de partida para que el Baskonia comience la escalada clasificatoria que está obligado a protagonizar si desea terminar esta fase regular entre los ocho primeros. La próxima semana tendrá que hacer frente a un doble compromiso ante Olympiacos (en casa) y Barcelona (fuera), un examen de la máxima exigencia al que necesita llegar con la victoria ante el Estrella Roja en su expediente para no comparecer ya con pie y medio colgando sobre el precipicio.
Pero, en cualquier caso, la escuadra de Dusko Ivanovic haría bien en no permitir que los innegables condicionantes favorables que rodean al choque de esta tarde le generen un muy peligroso exceso de confianza. Pese sus múltiples problemas el equipo balcánico es capaz de dar un disgusto a cualquiera -su última victoria, por ejemplo, data del pasado 18 de enero nada menos que en la pista del Real Madrid- y, de hecho, el Baskonia ya lo ha experimentado en carne propia. Porque en el encuentro de la primera vuelta que ambos disputaron en Belgrado los locales impusieron un severo correctivo (90-73) a los azulgranas, que se vieron claramente superados por la intensidad del equipo que entonces todavía adiestraba Sasa Obradovic.
Es cierto que desde esa segunda jornada del campeonato han cambiado muchas cosas pero no lo es menos que si la relajación hace acto de presencia en la puesta en escena vitoriana el equipo se convertirá en una presa fácil para su oponente a pesar de los problemas que sufre.
Por lo tanto, el TD Systems debe saltar al parqué con el acelerador pisado a fondo para, de esta manera, acabar por la vía rápida con cualquier atisbo de rebelión balcánica y disfrutar de un mínimo colchón de seguridad en el caso de que aparezcan en algún momento a lo largo de los cuarenta minutos las vacas flacas. Sería desde luego la mejor fórmula para hacerse con una victoria imprescindible para poder continuar manteniendo viva la llama de la esperanza y, además, rellenar el depósito de la moral para afrontar las exigentes pruebas que esperan a la escuadra de Zurbano a la vuelta de la esquina.
Rival peligroso Dusko Ivanovic recurrió en su comparecencia de ayer a su filosofía habitual para alertar de los peligros del rival baskonista de esta tarde, a pesar de llegar al Buesa con múltiples bajas y como penúltimo clasificado. Aún así, el montenegrino se esforzó por desterrar cualquier tipo de confianza aunque al mismo tiempo, eso sí, lanzó un mensaje de moderado optimismo respecto al futuro del equipo en lo que resta de Euroliga. "Todo está en nuestras manos para estar entre los ocho mejores y este es el primer partido que tenemos que ganar. Tenemos que confiar en nosotros mismos y si somos capaces de ganar un número suficiente de partidos, jugaremos el play off", arrancó. Una misión que no es fácil porque el Estrella Roja "ya ha demostrado ante Zenit que es un equipo muy peligroso. Será un partido duro porque ellos defienden bien y juegan con mucha paciencia haciendo ataques largos".